¡Cantamos! Cuando la voz se vuelve trinchera

por Lucía Pereyra

En la Argentina de 2026, donde los decretos se anuncian como si fueran ráfagas y la cultura se convierte en un territorio en disputa, la comunidad coral decidió responder con aquello que mejor sabe hacer: cantar. No como gesto ornamental, sino como forma de resistencia. Como quien levanta la voz para no desaparecer.

El viernes 7 de agosto, a las seis de la tarde, las escalinatas del Palacio Libertad —el edificio que hasta hace poco se conocía como CCK— serán el escenario de una performance multitudinaria bajo un lema que funciona a la vez como consigna, diagnóstico y advertencia: “¡Cantamos!”. La convocatoria surge en repudio al Decreto 687/2026 y a la disolución del Coro Nacional de Niños, dos medidas que la comunidad artística interpreta como parte de un vaciamiento institucional más amplio.

La infancia como primera línea

La desaparición del Coro Nacional de Niños no es solo la pérdida de un organismo artístico: es la interrupción de un espacio de formación, contención y pertenencia para generaciones de chicos y chicas que encontraron allí una manera de habitar la música. En los comunicados circula una idea que se repite: tocar a la infancia es tocar el futuro. Por eso, la defensa del coro se vuelve también defensa de un modo de entender la cultura como derecho y no como mercancía.

El decreto como síntoma

El Decreto 687/2026 aparece en escena como un golpe seco. Para quienes trabajan en organismos estables, significa la fragilización de estructuras que sostienen la vida cultural del país: cuerpos artísticos, programas federales, circuitos de formación. Para quienes observan desde afuera, es un recordatorio de que la cultura suele ser la primera variable de ajuste. Los organizadores hablan de “defensa propia”, una expresión que enmarca la acción en un registro casi corporal: cuando el Estado se retira, la comunidad se protege.

La música como forma de protesta

La elección del repertorio no es casual. “La Canción es Urgente”, de Teresa Parodi, y “Para los Demás”, de María Elena Walsh, funcionan como dos faros del cancionero nacional: una convoca a la acción colectiva; la otra recuerda que la solidaridad es un modo de estar en el mundo. Cantarlas en las escalinatas del Palacio Libertad es, en sí mismo, un gesto político.

La escena promete ser poderosa: directoras y directores de coro, coreutas, compositoras, compositores y trabajadores de la cultura formando un solo cuerpo sonoro. Un ensayo que es una declaración. Una performance que es una denuncia.

Federalizar la voz

La convocatoria no se limita a Buenos Aires. Los organizadores lanzaron una invitación abierta para que, en cada ciudad del país donde resuene esta preocupación, se realicen cantadas similares. No se trata de replicar una forma, sino de habilitar un espacio: que cada comunidad elija cómo manifestarse, qué repertorio la representa, qué modo de cantar expresa mejor su inquietud.

La idea de federalizar la protesta es, en sí misma, una crítica al modelo cultural que se intenta desarmar: la cultura como entramado diverso, territorial, vivo.

Convocatoria Nacional Coral ¡Cantamos!

Ensayo y performance multitudinaria viernes 7 de agosto de 2026 – 18 h Escalinatas del Palacio Libertad (ex CCK), Sarmiento 151, CABA Repertorio: La Canción es Urgente (Teresa Parodi) y Para los Demás (María Elena Walsh)

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