¿De qué hablamos cuándo hablamos de asbesto?

Las formaciones de varias líneas del Subte porteño están contaminadas con asbesto, una sustancia altamente cancerígena cuyo uso en el país está prohibido desde 2003. En la actualidad, 11 trabajadores  presentan problemas de salud vinculados a la exposición con este material. El Gobierno porteño y Metrovías eluden responsabilidades, el problema persiste y se agrava.

Se acumulan en la Legislatura porteña iniciativas que se exigen al Gobierno de la Ciudad explicaciones sobre la responsabilidad que le cabe en la compra de formaciones del subte porteño contaminadas asbesto. Ninguna de ellas sortea la mesa de ingresos ni llega a ser tratada en comisión. La actual conformación del cuerpo parlamentario se ha convertido en la barrera de contención para que estos pedidos de informes lleguen al recinto. El oficialismo ostenta la mayoría absoluta y sus diputados/as, nucleados/as en alianza Larreta-Carrió-Lousteau-Cortina-etcétera-,  tienen asuntos menos mundanos de que ocuparse como, por ejemplo, asegurarse su zona de confort. Es decir, conservar sus bancas.

 «Las denuncias volcadas por delegados y trabajadores pintaron un cuadro dramático. La presencia de este mineral altamente patógeno y potencialmente cancerígeno se extiende a trenes, talleres, túneles y estaciones. Solo en los  talleres Rancagua y Urquiza de la linea B, se ha verificado que 11 trabajadores sobre 76 examinados tienen lesiones pulmonares irreversibles por aspiración de fibras de asbesto. Se supone que el contaminante puede afectar también a usuarios frecuentes del subte», dice el legislador porteño por el Frente de Izquierda, Gabriel Solano. 

«Recién, en un taller de la docena existentes, la empresa ha comenzado a hacerse cargo del lavado de ropa de trabajo para que la sustancia no se traslade a las casas y familias de los trabajadores. La comprobación del material en piezas de trenes se limita por ahora a los que circulan por linea B y recién se han comenzado a tomar muestras de otras lineas y marcas de formaciones. El chequeo médico de todo el personal al ritmo actual, puede llevar 4 años. La investigación de este material contaminante en túneles y estaciones aparece como un objetivo muy lejano. Larreta y Metrovías están encubriendo esta situación», agrega.

Cristian Paletti, de la Asociación Gremial de trabajadores Subtes y Premetros (AGTSyP), asegura: «Metrovías no está dispuesta a invertir un peso más ni enfrentar demandas judiciales mientras no se defina la nueva licitación de la concesión y las elecciones. El gobierno de Larreta por razones similares retrasa la presentación de un plan de desamiantación que es la base de todas las acciones a tomar y sus plazos. Hasta ahora fue exclusivamente la acción de los trabajadores, reteniendo tareas sobre materiales sospechosos o con amenazas de paro, los que empujaron los avances muy parciales logrados hasta ahora».

En junio de 2018 un estudio, encargado por  la AGTSyP a la Universidad Nacional del Sur, reveló la presencia de asbesto variedad crisotilo,en componentes de los trenes Mitsubishi de la línea B, Nagoya de la línea C y CAF-GEE de la línea E. El análisis, arduo y riguroso, incluyó la evaluación de 50 muestras en diferentes flotas. También se se descubrió partículas de asbesto en talleres, instalaciones fijas del Subterráneo, escaleras mecánicas y techos de vestuarios de los trabajadores. 

El asbesto es un conjunto de compuestos minerales, químicamente emparentados entre sí (silicatos hidratados de calcio, sodio, hierro o magnesio), presentes en la naturaleza, que poseen ciertos atributos que los hacen deseables como insumos en muchas ramas de la industria. El uso de las fibras de asbesto variedad crisotilo, como las halladas en componentes de los trenes de las líneas B, C y E, se encuentra expresamente prohibido en la Argentina desde 2003.

El Gobierno porteño violó esta normativa cuando adquirió las formaciones  CAF 5000 en 2011.

La chatarrería madrileña
Enero de 2011. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se dispone a adquirir coches usados para aplicarlos al «normal funcionamiento de la línea B de subterráneo». Toma esta decisión en paralelo a la voluntad del Metro de Madrid de vender, en subasta pública, cuatro lotes de coches CAF 5000 retirados del servicio. Encomienda a Juan Pablo Piccardo, flamante gerente de Subterráneos del Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE),  concretar la operación. SBASE se presenta como única oferente y resulta adjudicataria del lote 1, compuesto por 24 coches, por los que desembolsa la friolera de 4,2 millones de euros.

Un día después de esta operación, el diario El País de España publicaba: “El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, quiso asegurarse que había hecho una buena compra. El pasado viernes se acercó a las cocheras de Metro de Madrid e inspeccionó, como si fuera un entendido en la materia, los bajos de un vagón que estaba encaramado sobre un inmenso camión. En unos 40 días –travesía marítima incluida– tendrá ese convoy, junto a otros 23, en la ciudad argentina. Metro de Madrid se frota las manos con los 4,2 millones de euros que ha sacado por la venta de unos vagones carne de chatarrería tras 32 años de traqueteo”.

Pero Macri no sólo despilfarró 4,2 de euros en chatarra madrileña. También pagó la adecuación de cada uno de esos coches al trazado de la línea B. De manera que entraron en funcionamiento recién en abril de 2013. Así y todo, estas formaciones presentaron una alta tasa de fallas mecánicas y desperfectos varios: Trenes varados, pérdida de patines colectores, recurrentes evacuaciones de pasajeros, cortocircuitos, principios de incendios varios y hasta piezas faltantes. Resulta que algunas habían sido usadas para pruebas de impacto en España: se las llenó de explosivos y se vio la dispersión de una bomba en su interior.

Formaciones asbestadas
La peor noticia se conoció en febrero de 2018, cuando el Metro de Madrid admitió públicamente que se deshacía de las unidades CAF 5000 porque contenían asbesto en sus componentes eléctricos. El Metro de Madri conocía la existencia de asbesto en sus formaciones desde 2003. La revelación de la presencia de asbesto en las formaciones, preocupó a los trabajadores de la línea B. Tras varias medidas de protesta, en marzo de 2018, SBASE retiró de circulación 3 formaciones y en octubre anunció que dichas formaciones serán vendidas como chatarra. Por entonces moría un trabajador del metro de Madrid enfermo de cáncer causado por asbesto. 

Un informe elaborado el Espacio Proyectar Ciudad, da cuenta en la actualidad 11 trabajadores de la Línea B del subte porteño presentan engrosamientos de las placas pleurales. Estos síntomas son compatibles a la asbestosis. Un tipo de cáncer de pulmón que se adquiere por la exposición prolongada al asbesto.

En el mundo hay unos 125 millones de personas expuestas al asbesto en el lugar de trabajo. Según los cálculos más recientes de la OMS, la exposición laboral causa más de 107 000 muertes anuales por cáncer de pulmón relacionado con el asbesto, mesotelioma y asbestosis. Se calcula que un tercio de las muertes por cáncer de origen laboral son causadas por el asbesto.
Se estima que cada año se producen varios miles de muertes atribuibles a la exposición doméstica al asbesto. Al presentar un tiempo de latencia muy prolongado es difícil que el diagnóstico de enfermedades vinculadas con la exposición al asbesto se realice durante la etapa o edad laboral. Las mismas suelen diagnosticarse, mediante radiografías o tomografías de tórax, cuando la persona ya está jubilada. Por ese motivo es necesario realizar un monitoreo epidemiológico anual mediante estas técnicas de diagnóstico incluso luego de la jubilación y aunque haya cesado la exposición al asbesto.

Sustancia cancerígena
El asbesto ha sido incluido en el grupo de sustancias o compuestos probadamente cancerígenos para el hombre (IA) de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de las Naciones Unidas (IARC). La contaminación al ambiente por parte del asbesto se produce por la presencia de fibras de este material sólido en el aire. Resulta peligroso para la salud si es inhalado, vía de entrada que está facilitada por el bajo peso de las fibras, que son huecas y flotan en el aire, e incluso pueden ser desplazadas a través de él por varios centenares de metros. La exposición al asbesto puede producir cáncer pero también un engrosamiento de la pleura (membrana que recubre los pulmones) que puede derivar en la pérdida de su función, la discapacidad y la muerte. Los tiempos y formas de esa exposición, así como la magnitud de la misma, parecen ser determinantes para la precocidad y gravedad de la enfermedad. Se presenta como una disnea lenta y progresiva, tos seca y creciente reducción de la capacidad vital respiratoria.

Los criterios para evaluar la incapacidad respiratoria se basan fundamentalmente en el compromiso funcional. Los elementos de diagnóstico incluyen historia clínica, antecedentes de exposición, examen médico, laboratorio específico, diagnóstico por imagen (Rx, TC), pruebas funcionales (espirometría, pruebas de difusión), etc.

El año pasado, ante los casos de cáncer que afectaron a dos operarios del subte en Madrid, los trabajadores del subte porteño exigieron a la empresa Metrovías que la ART hiciera los estudios pertinentes a los trabajadores. Estos estudios comprobaron engrosamiento de pleura de 11 trabajadores de los primeros 75 auditados.

El material prohibido
La manipulación de amianto o asbesto está expresamente prohibida  en todo el país desde el año 2003. La Resolución 823 de 2001, dictada por el entonces Ministro de Salud de la Nación, Héctor Lombardo, expresa: «Prohíbase la producción, importación, comercialización y uso de fibras de Asbesto variedad crisotilo y productos que las contengan, a partir del 1° de enero de 2003». Los considerandos de esta normativa están sustentados en la existencia de pruebas científicas concluyentes de los efectos carcinogénicos de la exposición al asbesto o amianto, comprobadas por  la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

«La aparición de los efectos crónicos por exposición al Asbesto son independientes de la dosis de exposición, siendo por lo tanto imposible establecer niveles de exposición seguros», advierte la OMS. El hecho de ser considerados compuestos cancerígenos, implica la imposibilidad de poder establecer para ellos una dosis umbral (concentración por debajo de la cual la exposición puede considerarse segura); sin embargo, a pesar de ser teóricamente correcta la hipótesis de que una sola fibra de asbesto es capaz de desencadenar los mecanismos que lleven a la aparición de un cáncer, la relación entre tiempo de exposición y enfermedades vinculadas es determinante.

Una noticia de larga data
La noticia de presencia de asbesto en los subtes no es nueva. Tanto la empresa Metrvías como el Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, sucesor de Mauricio Macri en la Ciudad, conocían la presencia de asbesto en las formaciones provenientes de Madrid y de Japón. Sin que por ello tomaran medida alguna de prevención para cuidar la salud de los trabajadores.

En 2004, y en el marco de la negociación por el pase de 8 a 6 horas diarias de trabajo, Metrovías mandó a hacer un estudio al INTI sobre las pastillas de frenos en las que se confirmó la presencia de asbesto por lo que debieron ser reemplazadas. La presencia de asbesto en las formaciones también estaba explicitada en los planos de fabricación. A pesar de contar con la información disponible no se estableció ningún plan de contingencia y los trabajadores recién se enteraron de la presencia de asbesto en febrero de 2018 con la noticia de los casos españoles.

Las medidas que se deberían tomar son las de reemplazar las piezas en aquellos casos en los que se pueda y en los que no, como la pintura en el interior de toda la carrocería de la flota comprada a Japón, se debe cubrir con una pintura especial para que no se desprendan partículas del material. De todos modos, la solución definitiva es el reemplazo de dicha flota que contiene asbesto por otra, pero se desconoce la existencia de una licitación para su adquisición.
Otra medida de prevención solicitada por los trabajadores es que la empresa se haga cargo del lavado de la ropa de trabajo para no llevarse ropa contaminada a sus casas. Esto tampoco ha sucedido hasta el momento.

El pasado 11 de septiembre se llevó a cabo una audiencia entre Metrovías, la AGTSyP, SBASE, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y el INTI. Entre otras cosas Metrovías se comprometió a incluir en el Registro de Agentes de Riesgo (RAR) a los trabajadores que se desempeñan en el área de mantenimiento de material rodante de todas las líneas. Esto implica que la empresa y SBASE reconocen que los trabajadores están expuestos al asbesto. También se comprometió a que los estudios médicos a los trabajadores del sector de tráfico de la línea B comiencen a más tardar el 1 de octubre. Resta esperar que se cumpla con lo acordado aunque las medidas ya llegan tarde.

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