El desafío de conseguir empleo después de los 40

La Organización Internacional del Trabajo define como empleabilidad  la aptitud de las personas para encontrar, conservar y progresar en un trabajo, como también su capacidad de adaptarse a los cambios laborales. Dentro de esta amplia definición, es importante abrir paso a la problemática de la edad al momento de aplicar a una vacante laboral, haciendo zoom a la exclusión que enfrentan las personas -en particular las mujeres- mayores de 40 años a la hora de conseguir un empleo.

por Melina Schweizer

El trabajo forma parte de la dinámica social. Supone un signo de identidad, cargado de un significado de utilidad en quien lo ejerce, que, a su vez, le proporciona los recursos para subsistir. En este sentido, el desempleo es en gran parte, una forma de aislamiento social que produce inseguridad, miedo y desvalorización.

Estar activas, para muchas personas, implica cumplir una función laboral. A través de dicha función la persona desarrolla su rol social y, en ese orden de ideas, quedarse sin empleo siempre produce incertidumbre. Pero, más aún, si esa persona se encuentra en el rango etario que va de los 40 a los 50 años, la inserción laboral se hace más difícil.

La discriminación por edad, se denomina edadismo. El edadismo es la estereotipación y discriminación contra personas o colectivos por motivos de edad. Esta conducta es tan odiosa como el racismo o el sexismo, que también pueden englobarse en esta definición, y sumarse a una serie de creencias, normas y valores que justifiquen la discriminación de las personas según su edad.

En mayo de este año, un estudio del banco de trabajo Bumerán Argentina, alertó respecto a la cantidad de mujeres mayores de 40 años desocupadas. “La mayoría de las personas que buscan empleo siguen siendo menores de 40 años. Hay un porcentaje activo de mayores de 40 años intentando encontrar su empleo ideal. El 15% de los profesionales que participan activamente en las búsquedas dentro de este portal de trabajo tienen más de 40 años y de este porcentaje se desprende que el 40% tiene entre 40 y 45 años, el 25% de 45 a 25 años y el 25 % entre 50 y 60 años. Cabe destacar que el 10% restante pertenece al grupo de más de 60 años”.

Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en los primeros tres meses del año la tasa de desocupación en nuestro país alcanzó el 10,1%. De este porcentaje, las más afectadas son las mujeres menores de 30 años, pero en las mujeres de 40 años en adelante esta problemática se agrava.

María Eva Garrasino conoce en carne propia sobre las dificultades que atravesamos las mujeres a la hora de conseguir trabajo a partir de los 40 años. A esa edad perdió su empleo en la Federación Argentina de Trabajo. Hace cinco años se desempeña en la empresa GIRE, compañía con 28 años de experiencia en el mercado de procesamiento inteligente de información y desarrollo de soluciones de cobranzas y pagos que tiene como unidades de negocio a Rapipago y Gire Soluciones.

– ¿Considerás que la edad es una limitante a la hora de conseguir empleo?
María: La verdad que sí. Hice varias entrevistas y no pasaba nada. La edad te limita a la hora de ser contratada. Si bien hay mujeres con más de 40 años que logran insertarse laboralmente, el sólo hecho de buscar trabajo es, en sí, un trabajo.

– ¿En algún momento sentiste que no fuiste seleccionada por el hecho de tener 40 años y no por tus aptitudes?
María: No en todos los lugares. En algunos particularmente, tienen una mirada diferente sobre la edad. Por un lado, la edad es sinónimo de experiencia, conocimiento y mayor responsabilidad respecto a la tarea que te toca desarrollar. Pero, también, implica compromisos familiares y de vida diferentes de los que puede llegar a tener una persona de 20 ó 25 años.

– ¿Cómo hiciste para conseguir empleo?
María: Fue muy difícil. Todos los días abría la computadora para enviar mi currículum a diferentes lugares, trataba de contactarme con conocidos y amigos para generar una red, dedicaba todo el día a buscar trabajo. Cuando estás desempleado buscar trabajo, realmente, se vuelve un trabajo que requiere doble esfuerzo, es un camino bastante duro, que debe ser transitado con mucha paciencia. Después llegué a GIRE, lugar que me abrió las puertas dándome la posibilidad de hacer un camino. Cuando me entrevistó Mariana, la gerente del área, por primera vez hace 5 años, me dijo «vas a estar alrededor de un mes para cubrir una suplencia». Fue muy duro escuchar eso porque entrás a trabajar, decís «qué linda gente», te sentís cómoda. Ese mes se fue ampliando, la persona que tenía que regresar de licencia no regresó, pasaron dos, tres, cuatro meses, yo trabajaba medio turno. Entonces, le pedí a Mariana que me diera turno completo, que emitiera otros tipos de tarea para hacer. En ese entonces había terminado de hacer un secretariado ejecutivo, y después, trabajando en el área de recursos humanos, dije «voy a estudiar». El año pasado terminé mi terciario en recursos humanos. Hoy estoy haciendo la licenciatura en recursos humanos, me restan dos años para terminarla. Estoy feliz de haber podido encontrar mi lugar. Sé que es difícil, decir que no pierdan las esperanzas, que tengan paciencia, pero no es imposible. Hay que ser perseverante, constante, prepararse, capacitarse, tratar de aggiornarse con lo que pasa en el día a día. Hoy, muchas empresas le están dando lugar a la mujer y a la mujer con más de 40 años.

La realidad es que no todos los casos son como el de María Eva. Para algunos empleadores, en el momento de hacer circular una solicitud de personal, el rango de edad se vuelve una limitante, ser mayor de 40 años y estar sin empleo supone con frecuencia una condena. Porque, lo más probable, es que el empleador seleccione a un candidato joven por diferentes razones, entre las cuales se destaca que los postulantes de menor edad tienen menores pretensiones económicas.

Para la consultora de recursos humanos Carolina Brinusio “La edad es un factor determinante al momento de seleccionar un candidato. Sin embargo, creo que estamos empezando a tener un poco más de apertura y, en lo personal, me viene pasando que, este último año, las empresas me empiezan a pedir candidatos mayores de 35 años”.

Brinusio, quien posee 15 años de experiencia en agencias de publicidad, startups y tecnología, opina que: “La situación del país no es la mejor, el contexto económico no ayuda a nadie, ni al que está buscando, ni al que no tiene, ni al que desea emplear. El contexto es algo que no podemos dejar de mirar porque el contexto condiciona, pero no significa que determine la búsqueda. Otro concepto erróneo que poseen los empleadores es que la capacidad del más joven tiende a dar mucho más rendimiento, lo que no siempre significa calidad o garantiza experiencia. Es bueno destacar que desde hace algún tiempo voy notando que hay empresas que están teniendo una amplitud y una flexibilidad mental en la implementación de sus políticas para incluir personal de más de 40 años, pero, no siempre sucede”.

En el año 2016, la empresa GIRE desarrolló un programa de empleabilidad con formación en atención al cliente y operación de caja para mujeres mayores de 40 años. Esto se presentó en conjunto con la Universidad Siglo 21, Fundación Diagonal y empresa social Libertate. Además, cuenta con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. La iniciativa surge en respuesta a una necesidad de negocios y se encuentra en sintonía con los lineamientos de diversidad, empleabilidad e inclusión que promueve la estrategia de sustentabilidad de la compañía.

Adrián Barreto, gerente de Cultura, Comunidad y Comunicación de GIRE, señala: “El Programa de Empleabilidad puede cambiar la vida de muchas mujeres. Sabemos que, después de los 40 años, es difícil reinsertarse en el mercado laboral y nos llena de satisfacción hacerlo posible a través de este programa. El mismo surgió en 2016. Queríamos hacer un proyecto de trabajo con esa población etaria. Por ende, definimos mujeres mayores de 45 años en situación de vulnerabilidad, mujeres que no hayan tenido acceso a la educación y que no hayan podido concurrir a una universidad, sin excluir a nadie”.

“El programa pone especial atención en el empoderamiento y desarrollo de habilidades socioemocionales de una población que desea reinsertarse en el mercado laboral tras haber atravesado diversas experiencias que la alejaron del mismo”, explica Adrián Barreto, y agrega: “Buscamos una institución educativa universitaria que nos dé el respaldo académico y la locación. Encontramos en la universidad Siglo 21, la universidad más grande de Argentina, con sede en Córdoba. Esto posibilitó que también la experiencia se hiciera en otras provincias. También, confluimos con una fundación del Tercer Sector que trabaja en la información de personas con discapacidad y con el Ministerio de Desarrollo Social. Nosotros creemos en la integración de lo público con lo privado y lo gubernamental y el Ministerio de Desarrollo Social tenía recursos”.

– ¿Cómo fue la experiencia?
Adrián Barreto: El programa estaba desarrollado para hacer un soporte para 80 ó 90 personas y terminó siendo para 150. Luego, no pudimos abrir una nueva instancia por un tema de presupuesto. En el año 2017 no lo pudimos hacer por una cuestión de presupuesto. En el 2018 lo que sí pudimos hacer fue insertarlo dentro del programa Emprender. Lo enfocamos, entonces, en el desarrollo de emprendedoras. Y lo hicimos en la ciudad de Buenos Aires, en Córdoba y en Mar Del Plata. Este año se está desarrollando en Tucumán, pero, esta vez, lo encaramos para proyectos que estén iniciados.

– ¿En qué consiste el programa dirigido a emprendedoras?
En el programa consiste en brindar conocimiento financiero. Muchas emprendedoras poseen una gran idea, pero no tienen armado el plan de negocios o no saben cómo lograr que ese emprendimiento sea sustentable. Tampoco conocen el know how de cómo venderlo al solicitar un préstamo.
En un inicio, los talleres estaban enfocados en servicio, en atención al cliente, cobranzas, atención de cajas. Es decir, en cómo manejar el dinero, reconocer el dinero falso. Para entrar al programa no era requisito haber terminado la secundaria o la educación básica. El programa era gratuito, se podían inscribir a través de convocatorias que hacía la universidad por sus redes sociales. También, el Ministerio de Desarrollo Social hizo difusión, al igual que nosotros. Aunque el programa no generó empleabilidad directa con la empresa GIRE, ellos desarrollaron un banco de perfiles para buscarles trabajo. Según los estudios que hicimos, no dimos cuenta que el 73% de las mujeres que usaron el taller que realizamos nosotros habían conseguido algún trabajo o habían iniciado su propio emprendimiento.

En abril de 2008, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación creó la Unidad Coordinación de Teletrabajo, con la finalidad de construir acciones para generar empleo, asesoramiento en formación profesional en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC’s) y asistir a la Secretaría de Empleo en la promoción de la ocupación de grupos vulnerables. En noviembre del 2009, se crea el programa “Teletrabajo a partir de los 45 años. Un nuevo desafío”, que propiciaba capacitación y desarrollo en las tecnologías de la información y comunicación, para desempeñarse bajo la modalidad de Teletrabajo.1

La crisis económica, la falta de oportunidad, la poca educación que poseen algunas empresas en materia de diversidad, son la pieza fundamental de este tablero de inequidad laboral, es por ello que el estado en algunos países, desarrolla políticas públicas al respecto. Si bien Argentina posee programas abocado a la inclusión de personas en el mercado laboral a partir de los 45 años, esto ha reducido muy sutilmente el problema, pero no lo ha erradicado.

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1. El MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL DE LA REPÙBLICA ARGENTINA el 9 de noviembre de 2009 emitió la resolución 1003/2009, con la finalidad de aplicar la Ley Nº 24.013, con la finalidad de asumir la responsabilidad de establecer programas destinados a fomentar el empleo de los trabajadores que presenten mayores dificultades de inserción laboral, creando el programa “Teletrabajo a partir de los 45 años. Un nuevo desafío”.
EL MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL es Autoridad de Aplicación de la Ley Nº 24.013 y tiene la responsabilidad de establecer programas destinados a fomentar el empleo de los trabajadores que presenten mayores dificultades de inserción laboral, es por ello que esta resolución creo este plan con el objetivo principal contribuir a la generación, sostenimiento y mejora del empleo mediante la articulación de distintas políticas públicas instrumentadas por el MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL y otros órganos del gobierno nacional, provinciales y municipales, así como favorecer la reinserción laboral de los trabajadores desocupados.
A través de la resolución Nº 428 del 28 de abril de 2008, el MINISTERIO DE TRABAJO, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL creó en el ámbito de la UNIDAD MINISTRO la Coordinación de Teletrabajo, con la finalidad de construir acciones que generen empleo, también dentro de sus funciones está el de asesoramiento permanente en materia de formación profesional respecto de las demandas de los sectores que requieran mejorar las competencias en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC’s) de los ocupados y desocupados, y la de asistir a la SECRETARIA DE EMPLEO en la promoción de la ocupación de grupos vulnerables.
En dicho marco, la Coordinación de Teletrabajo elaboró el Programa “TELETRABAJO A PARTIR DE LOS 45 AÑOS UN NUEVO DESAFIO”, estableciendo la necesidad de propiciar programas que permitan la capacitación y desarrollo de conocimientos en las tecnologías de la información y comunicación, propiciando el acceso de los mayores de CUARENTA Y CINCO (45) años a las herramientas informáticas y personales exigidas por el mercado laboral para desempeñarse bajo la modalidad de Teletrabajo.

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