Dos cuadras de la calle Lavalle

Parte VII

por Gabriel Luna

Tras el cruento golpe cívico-militar de 1955, impulsado por la Iglesia y la clase media, y ejecutado por militares, llega el orden de los cuarteles, los fusilamientos, la represión a las personas, pero la libertad bancaria, los salarios congelados pero no los precios, la crisis económica, los intentos de desperonización y, finalmente, la política, el cine, los libros y la pizza con fainá.

Durante 1956 hay en la calle Lavalle más de 30 estrenos de películas nacionales. Son comedias bobas, románticas o cómicas, como “La pícara soñadora” protagonizada por Mirtha Legrand y Alfredo Alcón, con guión de Abel Santa Cruz; “Catita es una dama”, protagonizada por Nini Marshall, también con guión de Santa Cruz; “Graciela”, un drama romántico dirigido por Leopoldo Torres Nilsson, protagonizado por Susana Campos y Lautaro Murúa. Son películas de distracción, negadoras de la realidad. La comedia y el radioteatro nacional tenían entonces una tendencia a la negación y la anestesia, basta con decir que mientras se producía el golpe militar del 55’ y el ejército tomaba las emisoras de radio, se estaba transmitiendo una escena culminante en el radioteatro “Los Pérez García”, que mantenía en vilo al país: el niño Raúl, referente de la clase media asociada al golpe, se casaba con la doméstica de la familia, Mabel, referente de la clase baja asociada con el peronismo. Nada más opuesto a lo que estaba sucediendo.
Entre los estrenos extranjeros de 1956 se destaca “Los diez mandamientos” de Cecil B. DeMille, protagonizada por Charlton Heston, Yul Brynner y Anne Baxter, una gran producción con una serie de milagros bíblicos que asombra y deleita a los sectores religiosos. Es interesante observar el peso que tiene el símbolo religioso en la época. Fue más importante y grave la quema parcial y sin víctimas de algunos templos, que la muerte de 364 civiles más miles de heridos en un ataque aéreo en Plaza de Mayo. Y fue la quema de los templos lo que impulsó el golpe; el ataque aéreo a la Plaza con el lema de “Viva Cristo Rey” -que propició la quema de templos- no se consideró aberrante ni salvaje.
También se estrenan en Lavalle películas afines al nuevo régimen que intentan lograr la desperonización. Tal es el caso de “Después del silencio”, dirigida por Lucas Demare y protagonizada por Arturo García Buhr y María Rosa Gallo, película muy panfletaria que critica al gobierno peronista haciendo eje en las torturas policiales sufridas por el estudiante de química Mario Bravo, miembro del partido comunista. Otra película de idéntica orientación es “Los torturados”, dirigida por Alberto DuBois y protagonizada por Ricardo Trigo y Tito Alonso, que cuenta las torturas de Mario Bravo, el dirigente sindical Cipriano Reyes, la telefonista Nieves Blanco y Oscar Martínez Zamborain, participante de un fallido golpe militar de 1952, que se interpreta a sí mismo en el filme. Lo paradójico es que mientras se hacen estas películas, el gobierno del general Aramburu (que las auspicia) ordena una matanza. El 9 de junio de 1956, un grupo de civiles sospechados de conspiración son secuestrados de una casa y fusilados sin juicio previo en un basural de José León Suárez. Mueren cinco y sobreviven de milagro siete, perdidos entre la noche y los pastizales. El hecho queda impune. En 1957 Rodolfo Walsh escribe basándose en el testimonio de los sobrevivientes “Operación Masacre”, un libro que inaugura la corriente del nuevo periodismo (relato novelado de un hecho real) y se convertirá en película en 1972.

La crisis económica y la política presionan al gobierno de Aramburu. Los militares en el poder planean la transición democrática pero proscriben al partido peronista. Entonces el partido radical se divide en dos corrientes para producir una opción electoral. Una está liderada por Arturo Frondizi, la otra por Ricardo Balbín. Frondizi pacta con Perón el apoyo electoral a cambio de levantar la proscripción, y el 1º de mayo de 1958 asume la presidencia; fecha que coincide, en la calle Lavalle 888, con un cambio de firma en la pizzería Roma. Asume la dirección una sociedad de trabajo encabezada por Ibañez y Fernando M. Sarlenga, y se inaugura el salón del primer piso donde, cuarenta años atrás, funcionaba la orquesta de señoritas de la confitería Nobel.
El 1º de enero de 1959 triunfa la Revolución Cubana y conmueve al mundo. Se la percibe como el ascenso de un pueblo y su victoria contra un sistema corrupto. En la década del 60 se registra un ascenso de la clase media porteña, no sólo relacionado al consumo sino también a lo cultural. La clase media lee a Sartre y a Cortázar, celebra la Revolución Cubana, se divierte con Mafalda, e interpreta las películas de Bergman y Fellini en los bares y en las pizzerías. La avenida Corrientes y la calle Lavalle son los ejes de este fenómeno. Los bares, las pizzerías y las librerías están abiertos toda la noche. En 1962 se inaugura el asador criollo La Estancia en Lavalle 941, frente al cine Iguazú y al lado del cine Renacimiento; y en la esquina de Lavalle y Suipacha, se inaugura la pizzería El Trebol, junto al cine Metropol y al Normandie.
Se ven las películas de James Bond, las de los Beatles, “Butch Cassidy”, “Bonnie & Clyde”, y las películas sociales, políticas, o psicológicas, donde el director es también autor: “Psicosis”, de Hitchcock; “Rocco y sus hermanos”, de Visconti; “El ángel exterminador”, de Buñuel; “8 ½”, de Fellini; “El silencio”, de Bergman; “El bebé de Rosemary”, de Polanski; “La caza”, de Saura. En el cine nacional destacan: “Un guapo del 900”, protagonizada por Alfredo Alcón y dirigida por Torres Nilsson; “Crónica de un niño solo”, de Leonardo Favio; “Don Segundo Sombra”, protagonizada por Héctor Alterio y dirigida por Antín; y “Martín Fierro”, protagonizada por Alcón y dirigida por Torres Nilsson.

Comentarios

  1. Gracias! Valiosisimo documento. Me hicieron viajar -en tan solo unos minutos- por my infancia-5 años en el 55- hasta tos sesenta y pico- pubertad y adolescencia. Millones de gracias y siempre a esperar, orar y pararse firme y alto para que esto no se repita:la subyugación a lo que qieren los del norte.

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