El ajuste empuja al colapso a los hospitales universitarios
Sin fondos desde enero, podrían paralizarse en 45 días
Los hospitales universitarios de la UBA advierten que, sin una transferencia urgente de recursos, dejarán de funcionar en menos de dos meses. La crisis afecta a más de 700.000 pacientes al año y compromete la formación de miles de profesionales de la salud.
Una crisis sin precedentes en el corazón del sistema público
La política de ajuste del gobierno de Javier Milei sobre las universidades públicas empieza a mostrar su impacto más grave: la red de hospitales universitarios de la Universidad de Buenos Aires —seis centros de alta complejidad que combinan atención, docencia e investigación— se encuentra al borde del colapso.
En una conferencia de prensa realizada este martes, los directores de los hospitales fueron categóricos: si el Gobierno no gira los fondos correspondientes al primer trimestre del año, en 45 días no podrán garantizar la atención.
El dato es alarmante. Estos hospitales atienden a más de 700.000 pacientes por año, muchos de ellos sin cobertura médica.
Servicios reducidos, insumos críticos y equipos fuera de funcionamiento
El Hospital de Clínicas José de San Martín, el más grande de la red, ya funciona al 50% de su capacidad. Cirugías postergadas, tratamientos suspendidos y compras frenadas son parte del cuadro. “Estamos apagando el hospital por partes”, reconoció su director, Marcelo Melo.
En el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, especializado en cáncer, denuncian rechazos a pacientes y la inactividad del equipo de radioterapia desde hace un año. En el Instituto Lanari, su director Norberto Lafos advirtió: “Si esto sigue así, en un mes y medio no sé si vamos a poder seguir atendiendo”.
La situación se replica en el Instituto Vaccarezza, el Hospital Odontológico y el Hospital Escuela de Veterinaria.
El origen del problema: presupuesto congelado y fondos no girados
Por un lado, y pese a la inflación anual acumulada, el presupuesto 2026 se mantiene congelado al valor nominal de 2024. Por otra parte, el Gobierno nacional omitió transferir los fondos correspondientes a los primeros meses del año, algo que la propia cartera de Capital Humano reconoció. Históricamente, entre enero y abril se ejecuta entre el 20% y el 25% del presupuesto anual de los hospitales universitarios. Este año, la ejecución es 0%.
Impacto económico: un sistema que se sostiene con parches
La crisis no puede entenderse sin observar el contexto macroeconómico. Con una inflación que, devaluación mediante, supera el 280% desde diciembre de 2023 y con los costos en salud dolarizados, el presupuesto real de los hospitales universitarios se redujo a menos de un tercio.
Según un informe del Instituto de Investigaciones Económicas de la UBA: “Los hospitales universitarios están operando con un presupuesto real equivalente al de 2019, pero con costos de 2026. Es imposible sostener un sistema de alta complejidad con esa brecha”.
La falta de fondos obligó a recurrir a medidas de emergencia: renegociación de contratos, suspensión de compras, uso de stock acumulado y postergación de pagos. Pero esos parches ya no alcanzan.
Si los hospitales universitarios dejan de funcionar, el sistema público deberá absorber a los más de 700.000 pacientes anuales que hoy atienden. Según estimaciones del Centro de Estudios para la Salud y la Economía (CESE), derivar esa demanda implicaría un costo adicional de entre $45.000 y $60.000 millones anuales, muy superior al presupuesto que hoy se les adeuda.
Un daño estructural: la formación profesional
Los hospitales universitarios forman a más de 12.000 profesionales por año. Su parálisis generaría un cuello de botella en la formación de médicos, enfermeros y técnicos, en un país que ya enfrenta déficit en especialidades críticas. En este sentido, la economista de la salud Marina Dal Poggetto sentenció “Cuando se desfinancia un hospital escuela, no solo se deteriora la atención actual: se compromete la capacidad futura del sistema. Es un daño que tarda años en revertirse”.
El ahorro fiscal es mínimo, el costo social es enorme
El ahorro que implica no girar los fondos representa menos del 0,05% del gasto público nacional, según cálculos basados en datos de la Oficina Nacional de Presupuesto. En contraste, el impacto económico indirecto de hospitales como el Clínicas es hasta tres veces su presupuesto anual, según un informe del CONICET de 2023.
Salarios de pobreza y renuncias masivas
Entre el 70% y el 80% del personal de los hospitales universitarios cobra por debajo de la línea de pobreza. Médicos con dedicación exclusiva, enfermeros y administrativos enfrentan ingresos que no cubren lo básico. Esto provoca renuncias y vaciamiento de equipos, lo que agrava la crisis.
“No podemos retener profesionales con estos salarios”, señaló una jefa de servicio del Hospital Clínicas.
El discurso oficial y la respuesta social
Mientras el Gobierno sostiene que busca “eficiencia” y cuestiona el uso de fondos en las universidades, las autoridades hospitalarias y académicas advierten que se trata de un proceso de desmantelamiento del sistema público.
La respuesta ya comenzó: paros docentes, asambleas y protestas se multiplican en todo el país. La movilización del 12 de mayo podría convertirse en un punto de inflexión.
