Entrevista exclusiva a un año de #LibertadParaBelén.

“Estuve presa injustamente y el Estado se lavó las manos”

Por Ximena Schinca
@ximenaschinc

“Nos vemos afuera”, me dijo Belén hace un año, cuando me recibía en la Unidad Penitenciaria de Tucumán para una extensa entrevista exclusiva. Entonces, la joven tucumana de 27 años (cuya verdadera identidad aun se resguarda a través de ese nombre que ahora es bandera contra la criminalización del aborto) me dio un abrazo fuerte, y segura de sus palabras, caminó unos pasos hacia la puerta, se dio vuelta y repitió: “Mirá que nos vemos afuera, eh”.
La nota se publicó el domingo 14 de agosto, con Belén presa injustamente tras un aborto espontáneo –cuando ni siquiera sabía que estaba embarazada– y condenada, en un siniestro proceso judicial, a ocho años de prisión por homicidio agravado. No dejó de ser una sorpresa que 48 horas después de la publicación de la entrevista en el Buenos Aires Herald, la Corte Suprema provincial ordenara que se liberara inmediatamente a la joven, una orden que tardaría otras 48 horas en hacerse efectiva.
A un año de recuperar su libertad, y cinco meses después de que la misma Corte la absolviera y dejara sin efecto la condena, Belén vuelve a conversar con Periódico VAS. Durante este tiempo se dedicó a recuperar su vida, su trabajo, sus vínculos, rearmarse, dice. Con la protección de quienes la ayudaron a recobrar su libertad (su abogada Soledad Deza y equipo, la periodista tucumana Celina de la Rosa y el movimiento de mujeres), la chica que hace un año era consigna en las calles y marchas feministas, evita la exposición y el diálogo con el periodismo.
– ¡Cómo olvidar ese día en que pisé la calle junto a mis tres ángeles, Soledad, Luciana y Noelia! ¡Cómo olvidar la forma en que me ayudaron! ¡Y cómo olvidar ese día en que me esperaban tantas mujeres desde muy temprano! Tampoco olvido la forma en que me despidieron mis compañeras y guardias del penal. Ese día volví a nacer—, dice Belén al recordar la noche en que se abrieron las rejas del penal y subió a un auto para reencontrarse con su familia. Belén también recuerda la importancia que tuvieron los medios de comunicación alternativos que difundieron su caso. Con Celina de la Rosa a la cabeza, la Agencia de Prensa Alternativa (APA) de Tucumán agitó el avispero mediático hasta llegar a medios porteños alternativos y hegemónicos.
– Desde que estoy en libertad, tuve que tomar muchas decisiones. Tuve que dejar Tucumán para buscar una nueva vida. No conseguía trabajo en la provincia porque no podía presentar mis papeles de antecedentes. Fue muy duro rehacer mi vida.
– ¿Recibiste alguna ayuda o reparación desde el Estado?
– No, nada. El Estado no hizo nada. Firmó mi absolución y todo quedó ahí. Estuve presa injustamente, y el Estado se lavó las manos como siempre. No me dieron ni una ayuda para poder salir adelante, y el Estado de Tucumán no hizo nada.

Toda presa es política

Belén quedó presa después de que el 21 de marzo de 2014, a las 3.50 de la mañana, ingresara al Hospital Avellaneda por un dolor de panza. Es necesario recordar que entonces uno de los ginecólogos que la atendió le advirtió que estaba teniendo un aborto espontáneo de 22 semanas. Luego empezó la pesadilla y la joven tucumana resultó víctima del pacto patriarcal y machista entre agentes del sistema de salud, policía y justicia que la juzgaron y condenaron por mujer y por pobre.
En marzo de este año, Belén quedó absuelta, pero los responsables de su calvario judicial no tuvieron que dar explicaciones.
– Por lo menos, se supo la verdad. Se supo que yo no maté a nadie, que no hice daño a nadie. Mi voz se escuchó, y todo gracias a Soledad Deza. Los médicos no se hicieron cargo de nada. Yo los vi el día del juicio, y no los vi nunca más. Fue muy feo todo lo que pasé. Mi vida cambió en cinco minutos. No sé qué hubiera sido de mí si no aparecía Sole para ayudarme, y si no me acompañaba todo el movimiento de mujeres.
Más de 900 días fueron los que Belén pasó alejada de su familia, arrancada de sus vínculos, y con su vida interrumpida injustamente. Así y todo, la joven no expresa rencores ni resentimientos, sus decires más bien abundan en agradecimientos a todas y todos quienes la acompañaron. En ese refugio de amparo, la joven destaca la contención de su familia, la ayuda de su psicóloga y la compañía de algunas amistades.

– ¿Qué cambios te dejó todo lo que pasó?
– Me hizo más dura y más fuerte. Y me hizo dar cuenta de que no hay que confiar en nadie; muchas promesas que al final no se cumplieron. También aprendí que la Justicia no es para las mujeres. Hoy soy otra persona, una mujer más plantada en no dejarme llevar por delante y hacer respetar mis derechos.
– El año pasado decías que esperabas que lo que te pasó sirviera para que ninguna mujer pasara por lo mismo. ¿Cómo evalúas eso hoy?
– La verdad es que nada cambió. Todo sigue igual. Los legisladores no quieren tratar la ley del aborto, por ejemplo. Lo que me pasó a mí podría haberle pasado a cualquier mujer.

– ¿Cuánto te ha costado recomponer tu vida?
– Es muy duro. En Tucumán no conseguía trabajo y decidí dejar la provincia. La verdad, me gustaría que me ayudaran a conseguir un trabajo, una casa, para empezar de nuevo, pero sé que son sólo sueños, que las autoridades no me van a escuchar y que hacen oídos sordos a mi pedido.
La noche del 18 de agosto de 2016, Belén dejaba el penal de Tucumán, protegida por un cordón de seguridad armado por mujeres que llevaban máscaras blancas para proteger la identidad de la joven. Desde el anonimato, su caso se había transformado en una causa del movimiento de mujeres de Argentina, y había llegado a organismos internacionales y de Derechos Humanos. Reunidas en la Mesa de Libertad para Belén, mujeres tucumanas empoderadas habían logrado romper el pacto corporativo patriarcal y liberar a una joven injustamente encarcelada. La consigna por Belén se unió a la bandera feminista por el aborto legal, seguro y gratuito, a la consigna por que vivas y libres nos queremos, a la causa de ni una menos por abortos clandestinos.

No se olviden de Belén.

Foto: Colectivo MuMaLá

Comentarios

  1. El estigma de CULPABLE es una carga impuesta tan marcada a fuego q tardaremos mucho tiempo en sacar. Si el patriarcado se borrara mas rapido de nuestras vidas seriamos libres todos y todas.

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