La imagen de la mujer en los medios de comunicación

por Cristina Peña

La discriminación hacia la mujer en los medios de comunicación corporativos es una práctica sistemática y cotidiana. Nuestros cuerpos se cosifican hasta transformarse en mercancía, en objetos de deseo, en productos consumibles y/o descartables. Como personas se nos califica de envidiosas, competitivas, sensibles, irracionales, emocionales, superficiales, sumisas y/o tontas. Las mujeres debemos ser funcionales al rol que cumplen los medios de comunicación y la publicidad  en la producción, reproducción y profundización de estereotipos de género.

Esta forma de naturalizar las relaciones desiguales entre los roles femeninos y masculinos, se denomina violencia mediática. Los medios de comunicación son formadores y transmisores de modelos culturales sobre las relaciones entre mujeres y hombres, y responsables del conjunto de actitudes, formas de pensar, de sentir y maneras de actuar de un importante conjunto de la sociedad.

En 1990, durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, se decretó el 14 de septiembre Día Latinoamericano de la Imagen de las Mujeres en los Medios de Comunicación. Una apuesta que llama a los medios de comunicación masivos a proyectar una imagen de la mujer libre de estereotipos y discriminaciones, y por sobre todo, a mostrarla en su diversidad cultural, étnica, social y económica, acorde a los avances logrados. Propiciando la reflexión sobre el uso del lenguaje en los medios, promoviendo un trato respetuoso, inclusivo y no sexista. Lamentablemente, al día de hoy, esta propuesta no ocupa la agenda de ninguna corporación mediática.

La visión de las mujeres en los medios es estereotipada y cosificante. Según una marca de productos de limpieza, estamos perdidas, a la espera de un superhéroe varón que nos venga a salvar. Una marca de desodorante nos retrata como objetos sexuales al servicio de los deseos de un varón, semi-desnudas y animalizadas.
Un jabón para los platos sostiene que somos envidiosas y competitivas, incapaces de sentir alegría por una amiga. Un afamado conductor le corta la pollera a las participantes en su programa. Todo en nombre del humor y sin malas intenciones, invisibilizando y naturalizando la violencia que supone.

La violencia de género es la que se ejerce contra la mujer por el hecho de ser mujer, se la considera un objeto, propiedad del varón. Existen diferentes tipos de violencia, desde la discriminación, pasando por la agresión física y psicológica hasta el asesinato.

En nuestro país, estas distintas formas de violencia fueron reconocidas por primera vez en la Ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollan sus relaciones interpersonales, sancionada en 2009. Hace una clasificación de los tipos de violencia: física; psicológica; sexual; económica y patrimonial; y simbólica. Se trata de una ley que hace eje en la relación de poder desigual entre hombres y mujeres y se reconoce que la violencia contra las mujeres no solamente es física. Por primera vez se clasifica la violencia mediática como los mensajes e imágenes estereotipados en los medios de comunicación, que promuevan la explotación de mujeres, legitimando la desigualdad de trato o que construyan patrones socioculturales reproductores de la desigualdad o generadores de violencia contra las mujeres.
Esta normativa prohíbe los avisos de prostitución con dos objetivos: por un lado, reducir una vía para la trata de personas, y por otro, reducir la discriminación y el sexismo hacia las mujeres. De la misma forma, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual estableció por primera vez, que se deben evitar contenidos que promuevan o inciten tratos discriminatorios. Estas herramientas sirvieron en nuestro país como un primer intento para visibilizar y erradicar contenidos sexistas y violentas de los medios.

La erradicación de la violencia mediática es una batalla urgente necesaria. La violencia física y el femicidio serían imposibles si no viviéramos en una sociedad machista que se sostiene y reproduce en los medios. Es una batalla larga, pero hay que darla. Mujeres y varones tenemos el derecho de ser libres en la elección de nuestra sexualidad.

Ilustración: Miriam García Torres.

 

 

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