Los 36 Billares: ¿Solitario y triste final?

No bastó que la Legislatura porteña lo declarara Patrimonio Cultural. Ni conformar el mágico universo de los Bares Notables de la Ciudad. Tampoco sirvió el reconocimiento que le otorgó el Museo de la Ciudad por haberse mantenido intacto desde su inauguración. Ni el homenaje que le hiciera la Comisión del Centenario de la Avenida de Mayo por su presencia en esa artería. Mucho menos que un conjunto de vecinos llevará a cabo un abrazo simbólico en su puerta, apenas se conoció la noticia que había sido adquirido por una cadena de pizzerías y corría la suerte de convertirse en una sucursal más de La Continental. El jueves 2 de enero de este año, el bar Los 36 Billares, de Av. de Mayo 1265, bajó la persiana.
“Los 36 billares cierran momentáneamente su sector de cafetería para remozarse y recuperar el esplendor que lo identificó desde 1894, preservando el patrimonio histórico y cultural de la ciudad de Buenos Aires”, se excusaron los nuevos propietarios a través de las redes sociales e indicaron que los billares que se encuentran en el subsuelo del edificio, y que en definitiva dan nombre al bar, se mantienen funcionando en su horario habitual de 11 a 2 de la mañana.
Las remodelaciones comprenderán la planta principal, con acceso por Av. de Mayo, donde funcionaba el café y se emplazaba el escenario, y también el salón ubicado en la parte posterior, con acceso por calle Rivadavia, donde se jugaba a las cartas y al dominó.
Lo que permanece en la nebulosa es la fecha de reapertura: “tal vez un mes o dos, teniendo en cuenta que hay que remozar todo el salón principal”, comentan algunos parroquianos que saben más de lo que aparentan, pero disfrutan con guardar el secreto.
Ante las suspicacias sobre el destino final que se le dará al inmueble, los actuales propietarios se encargaron de garantizar, también desde las redes sociales, que: “cada una de las piezas del lugar será preservada y recuperada ya que todos sus bienes forman parte del patrimonio cultural porteño en la categoría de objetos y colecciones, por su destacado valor histórico, cultural y social”.

Patrimonio en peligro. El 28 de noviembre del año pasado trascendió que Los 36 Billares, tenía su destino sellado: se convertiría en una sucursal más de la cadena de pizzerías La Continental. Alarmados por la noticia, el 30 de noviembre, un grupo de vecinos liderado por la licenciada Mónica Capano, titular del Observatorio de Patrimonio y Políticas Públicas de la Ciudad, realizó un abrazo simbólico a este emblemático lugar reclamando su preservación. En la sesión del 5 de diciembre, la Legislatura porteña lo declaró Patrimonio Cultural de la Ciudad por amplia mayoría. Esta medida restringe el cambio de uso del inmueble y de los bienes, objetos y/o colecciones de valor patrimonial e importancia cultural que están en su interior y/o exterior. Entre ellos la fachada, el cartel, la puerta de postigo de madera y vidrio, los herrajes y detalles de bronce, las ventanas guillotina y los vitraux del frente.

Un cacho de historia. El bar Los 36 Billares abrió sus puertas en 1894. El mismo año que se inauguró oficialmente la Av. de Mayo como un bulevar de la “Belle Époque”, con edificios góticos, de estilo italiano o del academicismo francés, que surgían flamantes y presuntuosos a lo largo de su traza.
Por las mesas de Los 36 Billares pasaron escritores notables, como el español Federico García Lorca -que se hospedó en el cercano Hotel Castelar-, o argentinos como Abelardo Arias, y periodistas como Miguel Ángel Bavio Esquiú o Timo Zorraquín. Fue también el centro de la movida de Bares Notables de la Ciudad, merced a su amplio escenario y amplio salón con capacidad para 150 personas.

La cruda realidad. Lo cierto es que estos lugares muchas veces no pueden soportar la presión impositiva que, sumada a las cargas laborales, desbalancean su equilibrio económico. Este no es el primer Bar Notable de la Ciudad en crisis.

Durante 80 años, en la esquina de Av. Corrientes y calle Uruguay se erigió el café y bar El Foro, un reducto donde uno podía encontrar en el café todo lo que andaba buscando. “Los amigos estaban allí; la noche, el humo / -un pequeño país de ansias y sueños vagos-. / Los poemas ya escritos y los que se agitaban detrás de la vigilia”, escribió el poeta Raúl González Tuñón, que fuera uno de sus ilustres parroquiano. El café cerró para siempre el 31 de julio de 2008. Tras ochenta años de amores, luchas y soledades. La oferta que una casa de ropa femenina hizo a sus envejecidos y cansados propietarios fue más que tentadora: dos millones de dólares.

La Confitería Richmond de calle Florida 468, fundada en 1917, declarada Bar Notable en 1998, y cerrada en 2011, es otro caso testigo. Venía de una fuerte caída de clientes, hasta que estuvo a punto de convertirse en una casa de ropa deportiva. Tuvo que mediar la Justicia para frenar su desmantelamiento. En el mes de diciembre pasado, su mobiliario estuvo a un paso de ser subastado. El remate fue frenado por orden judicial. Desde entonces, una lona del Gobierno porteño cubre el frente del inmueble con la leyenda “plan de remodelación de fachadas”.

Otro Bar Notable con futuro incierto es el London, que ocupaba la esquina de Av. de Mayo y Perú. Descripto por Julio Cortázar en su novela Los Premios, este emblemático lugar fue cerrado en agosto del año pasado, sus vidrios están cubiertos y se encuentra en un constante estado de remodelación. En la esquina más transitada por legisladores y funcionarios porteños se instalará una sucursal de la cadena de restaurantes “Pertutti”. Adiós historia.

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