Nunca fui a una Misa Ricotera
por Marcelo Valko
Es verdad, nunca fui a una misa ricotera de esas multitudinarias concentraciones que se hicieron en Tandil, Salta, Mar del Plata, Olavarría y tantas otras, pero hoy estuve en Plaza de Mayo en el comienzo de su velorio. Lo conocí por su disco “Oktubre”, que me acercó mi hermano Alejandro, de un oído musical del que carezco. No estuve en sus Misas por esa tendencia oscura y alejada de mi esencia, cosa que lamento. Hoy presencié en la Plaza de Mayo un ritual multitudinario. Había muerto un ancestro de varias generaciones, pero, y eso es lo extraño y fascinante, el ancestro también era un par. No era una marcha. Nadie esperaba un orador. Pero era claramente política. Estaba un pueblo autoconvocado. Había paz en los pogos ocasionales que armaban algunos. Músicas del Indio sonando por acá y allá, cantos de las barras ricoteras aquí y allá. Gente que brindaba con fernet y cerveza, otras ensimismadas, silenciosas. Mi hijita Oli me habló de su tristeza. Grupos, familias, abuelos y nietos, chicos que venían del colegio, gente grande, todos mezclados por el dolor, unidos en ese velorio de alguien que parece irse, pero que se quedará por acá. Es lento, pero viene…
