“Parte de este mundo”, un paseo por la cabeza de Raymond Carver

por Johanna Chieffo

 Es la última pieza de la trilogía inspirada en este autor estadounidense. Van por su tercera temporada y llevan unas 120 funciones en su haber. Dirige Adrián Canale, ex director del mítico colectivo teatral “Puerta Roja”, otra sala que debió cerrar por una clausura del Gobierno de la Ciudad.

Un ex alcohólico esconde una botella de champagne en la mochila del inodoro, un hombre casado se enamora de otra por teléfono, una mujer despierta al marido y le cuenta su pánico ante la muerte. Ese es el universo carveriano, poseído por la típica familia norteamericana del siglo XX y sus historias pequeñas, simples, casi murmuradas, sin finales concretos, golpes bajos ni violencia. Es en ese mundo de historias frescas como una lechuga donde se instala la obra. ¿La novedad? Actores y espectadores comparten la velada en dos largas mesas montadas sobre caballetes, al mejor estilo Benvenuto. Por una hora y monedas, el público es testigo de una vieja reunión familiar, de esas en las que uno presenciaba toda clase de quilombos (propios y ajenos), no se bancaba a todos, veía cosas que no quería ver, pero la tenía que sostener igual. En ese sentido, es más una experiencia que un espectáculo.

No es la primera vez que Adrián Canale (director) explora el universo de este autor (un clásico del llamado realismo sucio), solo que esta obra se trata de ocho relatos superpuestos que muestran más el mundo poético del escritor que las esperadas situaciones dramáticas con una continuidad conflictiva. Es decir, los actores van tomando distintos personajes, pasan de un cuento a otro en breves diálogos y así logran esta especie de narración ilustrada inyectando, cada tanto, un poema de Carver. El espectador se sienta, come y es testigo. Los actores se convierten en comensales de a ratos, beben algo cuando no les toca actuar y hacen algunos comentarios sobre lo que sucede, como dando lugar a que uno intervenga. “¿A vos te parece lo que hace mi mujer?”, “Está loco este tipo”…y uno se queda quieto, sin saber bien si responder o no.

Un mérito de la obra es que en todas las funciones sucede algo distinto. Hay dos motivos que lo explican: primero, la improvisación (los actores tienen un esquema de las historias a contar, saben los cuentos y poemas de memoria, pero cada vez surge un orden y una manera distinta de hacerlo). Segundo, siempre hay un actor invitado que refresca el aire y trae ideas nuevas. Entonces, el elenco estable se ve modificado por esa presencia extraña que supone, en lo actoral, un lindo desafío. Además, cada actor invitado trae su propio público. ¡No por nada van por la tercera temporada!

Es simple: hay piezas que se destacan por su capacidad de conmover, otras por sorprender o incluso entretener. En “Parte de este mundo” lo que gusta es la calidez que brinda una rica velada, los excelentes acústicos en vivo, la espontaneidad de los personajes y la identificación exacerbada que permite el género naturalista. Una obra generosa, intimista y sencilla con una mesa repleta de comida sabrosa (de base vegetariana). Porque al fin y al cabo, es como decían nuestras nonas: “panza llena, corazón contento”.

 ¿Cuándo? Domingos 20hs (hasta el 12/05/2013)
¿Dónde?
Abasto Social Club, Yatay 666, Cap. Fed.
¿Cuánto? según consumición: $ 60,00 / $ 45,00.
Actúan: Tian Brass, Valeria Castro, Sergio Di Florio, Silvio Palmucci, Sylvia Tavcar, Ximena Viscarret, Maria Zambelli.
Ambientación: Gabriela Delmastro.
Diseño de vestuario: Gabriela Delmastro.
Asistencia de dirección: Belén Bevcar.
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin.
Dramaturgia y dirección: Adrián Canale.

puertarojaLa clausura de Puerta Roja

Esta emblemática sala porteña funcionó durante diez años en Lavalle y Mario Bravo, corazón del barrio de Almagro. Su entrada era fácilmente identificable por esa pequeña y asimétrica puertita roja. Ofreció cientos de espectáculos de alto vuelo artístico y reuniones rituales en las que muchos teatreros se encontraban, bebían vino y degustaban comidas caseras. En más de una oportunidad se podía encontrar una enorme olla llena de locro, puchero o guiso de lentejas. Históricamente comandado por Adrián Canale y Marcelo Subiotto, el espacio se encontró, a mediados del año pasado, con una serie de problemas de habilitación (ver ley 2147 sobre el teatro independiente) y tuvo que cerrar.

Según Canale, “hubo problemas con la municipalidad, inspecciones, cansancio y agotamiento del personal”. El director admite que faltaban papeles y reestructuraciones en la sala, pero no deja de reconocer que al jefe de gobierno Mauricio Macri “no le interesa tener abierta la actividad cultural”. Fue así que, en septiembre del 2012, justo antes de que se modificara la Ley del teatro independiente (que incorporó la posibilidad de habilitación para aquellas salas de hasta 50 espectadores que no se encontraban contempladas en la normativa anterior), el colectivo teatral Puerta Roja debió cerrar. En seguida comenzó a circular un comunicado: “Queremos informarles que, luego de casi 10 años, esta sala cierra sus puertas. Nada más lejos de nuestro espíritu que victimizarnos, ni hacer de este cierre una protesta eterna contra todo. Existe un cierto agotamiento ante adversidades de la actividad. Pero debemos reconocer que al miserable Gobierno de la Ciudad, que nuestros queridos vecinos votaron y que clausuró la sala, no le interesa en lo mas mínimo el teatro independiente […]¨

Canale confiesa que no está de acuerdo con el estilo “salgamos a pelear por el teatro”, porque considera eso un discurso vacío y porque la lucha se demuestra en la realidad con los hechos. Pero también cuenta que extraña mucho el espacio para ensayar y que el cierre no fue de lo más feliz. Y concluyó: “Otro gobierno quizás lo hubiese dejado pasar, pero este no lo hizo. En mi opinión, Macri es una basura”.

 

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