Precarias a la deriva… por la Ciudad de Buenos Aires

La muerte de Cinthia Choque (28) —atropellada mientras trabajaba como agente de tránsito del Gobierno de la Ciudad— puso en foco las condiciones laborales en las que las mujeres trabajamos: mayor tasa de desocupación y precarización, alta feminización de las profesiones ligadas a las tareas de cuidado y formas explícitas o encubiertas de abuso sexual, son algunas de las situaciones que hoy se encuentran bajo la lupa. La crisis afecta a todes, pero son las mujeres y disidencias quienes hoy levantan las voces para denunciar estos fenómenos.

por Mariela Acevedo*

Una nueva conferencia de Actrices Argentinas

El nombre de Cinthia Choque y el de Anahí De La Fuente quedaron unidos en la conferencia realizada por el colectivo de Actrices Argentinas. La convocatoria fue en el céntrico y autogestivo Hotel BAUEN. Allí, las Actrices leyeron un documento para apoyar a Anahí De La Fuente (28) quien fuera desafectada del Centro Cultural San Martín tras hacer pública su denuncia contra su ex director, Diego Pimentel. La denuncia de acoso sexual en el entorno laboral ya corría hace meses como noticia en medios de comunicación autogestivos y en redes sociales, pero el apoyo del colectivo de actrices le dio visibilidad y puso en discusión la forma en que las crisis económicas afectan especialmente a las trabajadoras precarizadas. Las figuras son diversas: becas o pasantías, locaciones de servicios profesionales, locaciones de obras, contratos anuales de prestación de servicios, contratos a través de organismos internacionales (facturando como monotributistas o autónomos) pero en todos los casos se trata de una relación de dependencia encubierta que deja expuestos a quienes deben aceptar esta modalidad, a criterios arbitrarios para sostener el trabajo y a la renuncia de derechos laborales. Anahí denunció la situación de acoso que estaba sufriendo y la respuesta fue no renovar su contrato. Al final de la conferencia, las actrices recordaron la situación de Cinthia Choque, ambas casi treintañeras y precarizadas por el estado de la Ciudad que las contrató como monotributistas.

Las trabajadoras en los ámbitos culturales

La situación que denuncian las actrices tiene características que comparte con el conjunto de trabajadoras precarizadas y algunas específicas por el ámbito en el que desarrollan sus prácticas. En 2004, María Ruido publicaba en A la deriva por los circuitos de la precariedad femenina (Traficante de Sueños) un ensayo sobre la situación de las trabajadoras de la cultura en el Estado español. Ruido advertía allí sobre la masculinización de los espacios creativos en donde los circuitos son hegemonizados por productores y autores que dejan poco o nulo espacio a creadoras. El carácter excepcional de ingreso como autora sigue siendo un problema en la actualidad, cuando vemos convocatorias donde evidentemente es necesario generar mecanismos como cupos, cuotas o políticas de ingreso con perspectiva de género. Lo denunciaron también las trabajadoras de la música quienes abogaban por espacios más democráticos en festivales y escenarios. La otra forma de ingreso es reproduciendo tareas ligadas a la atención y el cuidado como asistentes, realizando tareas de soporte material de espacios, que aunque se perciben permeables resultan ser verdaderos bunkers masculinos.

En noviembre de 2017, tras el fallecimiento de la artista Graciela Sacco1, un conjunto de trabajadoras de la cultura, inicia un diálogo en torno a las condiciones de trabajo de las mujeres en el arte. El debate deriva en asambleas y luego en la elaboración colectiva de un texto: “Nosotras proponemos”2. Acuerdan con el escrito cerca de tres mil trabajadoras de distintos ámbitos de la creación cultural, de diferentes puntos del globo con epicentro en Argentina. En el sitio, traducido a distintos idiomas, adhirieron e invitaron a sumarse al documento que titularon “Compromiso de práctica artística feminista”, que inicia con un diagnóstico que pone en la primera línea la denuncia sobre abusos sexuales: “Ante la generalizada señal de alerta que circuló visibilizando las formas de acoso sexual que condicionan las relaciones de poder en el mundo del arte, nosotras, artistas, curadoras, investigadoras, escritoras, galeristas, trabajadoras del arte, elaboramos un compromiso de prácticas feministas. Este documento, al que invitamos a adherir, busca crear conciencia sobre las formas patriarcales que, como una membrana invisible, moldean el ejercicio del poder en el mundo del arte. (…) En este compromiso de prácticas feministas proponemos expandir la conciencia acerca de los comportamientos patriarcales y machistas que dominan el mundo del arte y que regulan nuestras formas de posicionarnos. Este compromiso se identifica, en primer lugar, con la histórica exclusión y desvalorización de las artistas mujeres, pero sus propuestas pueden ser asumidas por mujeres, varones o cualquier identidad no normativa. Se propone como una guía de prácticas personales e institucionales que invitamos a seguir.” Luego, desglosan en 37 puntos distintas líneas de acción feminista en torno a la estructura, las conductas y las narrativas que se construyen sobre los espacios artísticos.

La elección de llamar “prácticas artísticas feministas” implica un posicionamiento que rechaza la idea de un arte idealista, desligado de la materialidad y las estructuras económicas. Es usual suponer que quien hace arte tiene resuelta su existencia y supervivencia y esto es falso. Las trabajadoras de la cultura solemos ser gestoras, docentes, productoras y estar pluriempleadas, precarizadas y mal pagas. Además de ser afectadas por situaciones de violencia sexual en el propio entorno laboral.

Demasiadas mujeres y el miedo (de un funcionario PRO) a perder el trabajo

Las políticas culturales en la Ciudad contemplan que la ciudadanía presente proyectos para su financiamiento al Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y las Ciencias o a otros espacios de mecenazgo. Son dependencias que todos los años abren convocatorias en las que evalúan, seleccionan y apoyan proyectos de distintas disciplinas: artes escénicas, producción editorial, música, investigación histórica, etc. Es realmente importante que este rol de apoyo del estado a productoras/es sea sostenido y continúe siendo implementado. Tuve la oportunidad de conocer de cerca el funcionamiento del Fondo Metropolitano porque obtuve el financiamiento para una muestra de autoras de historieta y humor gráfico. El Fondo no demoró el depósito del monto y estableció reglas claras de rendición del subsidio con plazos razonables y una serie de informes para dar cuenta de la ejecución. Tuve además la posibilidad de conocer a otras colegas que también obtuvieron el financiamiento en alguna oportunidad en la que me crucé en la oficina estatal y pregunté qué proyecto estaban llevando adelante. Recuerdo a una colega que me contó que ella y sus compañeras habían obtenido el dinero para poder financiar una línea de diseño de lencería para chicas travestis/trans. Ese día me fui muy contenta pensando en ellas, en cómo el jurado había podido captar la importancia de sostener un proyecto de una comunidad que tiene muchos de sus derechos vulnerados. Pero también me quedé con la sensación de que solo la casualidad me había cruzado con ella, que me hubiese gustado que el Estado promocionara ese proyecto que había decidido financiar. Fueron cientos los proyectos seleccionados para obtener apoyo económico, pero ninguno que yo haya visto, se difundió en canales institucionales ni en medios estatales de comunicación. La muestra que propuse como proyecto “Nosotras contamos. Un recorrido por la obra de autoras de historieta y humor gráfico de ayer y de hoy”, y que fue seleccionada por el Fondo, aún está en proceso3. La parte más difícil fue conseguir el lugar de exposición: a pesar de que es una propuesta que se encuentra financiada y que el Estado tiene centros culturales, museos y salas de exposición en todas las comunas, no obtuvimos ni prensa ni apoyo local del Estado para inaugurar la muestra en un ámbito público. Uno de los funcionarios a cargo de la principal biblioteca de la Ciudad pero que pertenece al ámbito de la Nación, señaló: “Demasiadas mujeres” como explicación a su reemplazo por la muestra de Héctor G, Oesterheld. El funcionario del Museo de la Ciudad que nos había ofrecido el sitio para la exposición se retractó señalando que no se había percatado del carácter político de la muestra y expresó: “Yo no voy a poner en riesgo mi trabajo por tu muestra”, en referencia a la posibilidad de que algunas imágenes de las autoras reclamen derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Me permito una ironía: un funcionario macrista con miedo a perder el trabajo, ¿alguna vez lo habrán acosado? o ¿será monotributista?

La ola verde salpica todo

Las trabajadoras de la cultura estamos atravesando un proceso de organización en el que cuestionamos el sentido común, el orden de las cosas tal como se hicieron hasta ahora y las formas en la que nos enseñaron: revisamos currículas y prácticas, nos repensamos, nos re-visamos (volvemos a mirar con otros ojos como señalaba Adrienne Rich) y también articulamos nuestras demandas. Que el nombre de Cinthia Choque y el de Anahí De La Fuente se unan en un reclamo implica unir los puntos que parecen pertenecer a realidades diferentes, establecer puentes, pensar que la fragilidad de una agente de tránsito precarizada que termina muerta, una comunicadora acosada sexualmente que es echada de su empleo y los pañuelos verdes, naranjas y violetas, tejen alianzas. No estamos solas, estamos organizadas.

 

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  1.  Artista visual y profesora rosarina quien falleció el 5 de noviembre de 2017
  2. El manifiesto completo se accede en http://nosotrasproponemos.org/nosotras/
  3. La propuesta está explicitada en el sitio www.feminismografico.com,la inauguración de la muestra está prevista para el 25 de octubre en la Redacción Abierta de LAtfem (H. Irigoyen 971, CABA)

*Mariela Acevedo es feminista, doctora en Ciencias Sociales, licenciada en comunicación y docente. Administra el portal Feminismo Gráfico y es editora de Revista Clítoris. Escribe, da clases y realiza tareas de investigación en el campo de la comunicación, la salud, los géneros y las sexualidades.

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