Seguridad en la CABA / El huevo de la serpiente

por Gabriel Luna

Primera parte

La Policía de la Ciudad capturó a una banda de roba cables. Flores: Seis detenidos por intentar escapar de un control de tránsito. Cayó la banda de «Los Peques» en Boedo. La Policía de la Ciudad detuvo a un punga en Balvanera. Dos delincuentes fueron detenidos tras robar una fábrica de pastas en Liniers. La Policía de la Ciudad secuestró éxtasis, marihuana, cristal y MDMA en una fiesta de música electrónica. Cayó «Lucy» la dealer de los bosques de Palermo. Detuvieron infraganti a un dealer y su cliente. Detuvieron infraganti a dos dealers peruanos en Once. Una persona travestida fue detenida por venta de droga en Constitución. Dos borrachos treparon una reja para robar cerveza de un supermercado que estaba cerrado. Rompe-vidrios detenido en Balvanera. Ladrones fuertemente armados quisieron asaltar un kiosco. La Policía de la Ciudad atrapó infraganti a tres delincuentes cuando intentaban escapar tras robar un kiosco.

Cada frase corresponde al título de una nota policial. Las notas llegan al mail de Periódico VAS a partir del 30 de enero de 2019. Llegan tres, cuatro, hasta ocho por día. Ahora son cientos. Dan en principio, la impresión de un avance alarmante de la delincuencia. Y hablan, como si hubiera una guerra, de una intervención heroica de la policía y de los funcionarios del Gobierno de la Ciudad. Pero, analizando títulos y contenidos, esta intervención no resulta tan heroica (porque no hay guerra ni sacrificios); y la delincuencia parece improvisada, precaria, incluso cómica, menos grave de lo que se sugiere. Esto, como veremos a continuación, está muy lejos de ser una guerra entre fuerzas comparables que proponen órdenes distintos, ni siquiera es una guerra contra el crimen organizado.
Al leer los títulos, las notas y entrelineas nos enteramos de que: Se detiene a una “banda” de desocupados que roba ocasionalmente cables eléctricos de un obrador para vender el cobre y sacar unos pesos. Se controla el tránsito de seis personas que viajan en un auto pequeño por ser pobres, paraguayos y bolivianos. La detención del punga, un ladrón de poca monta, ocurre gracias al control de las cámaras instaladas en las calles. “Los Peques” son una “banda” de menores, también pobres, que fueron sorprendidos robando una casa en Boedo.
Las notas sobre drogas son muchas y parecidas -aquí sólo se han elegido unas pocas-. Tratan de pequeños tráficos en fiestas y lugares de prostitución, de travestis y de extranjeros latinos. Hay además de un menudeo explícito, cierta tendencia xenófoba y de escándalo pacato. “Lucy”, por ejemplo, la de los bosques de Palermo, es una travesti colombiana -persona trasvertida, dice la nota- que se prostituye y que además vende sustancias que esconde en los árboles usando bolsitas de nylon (¿No se parece esta historia a la contracara de un cuento infantil?). Respecto a otras adicciones, los borrachos que treparon la reja de un supermercado cerrado fueron atrapados con diez botellas de cerveza, gracias a la diligencia policial y al monitoreo de las cámaras de vigilancia, destaca la nota. Y sigue el menudeo.
Se consigna el título de un robo nocturno a un auto estacionado, Rompe-vidrios. Luego hay títulos de robos y asaltos a kioscos, detectados por cámaras o por policías de la zona, y perpetrados más por desesperados que por el crimen organizado. Por ejemplo: la nota de los “Ladrones fuertemente armados que quisieron robar un kiosco” trata de dos sujetos -uno mayor de cincuenta- que amenazaron al kiosquero con una escopeta para llevarse la recaudación, pero no lo consiguieron, y tampoco consiguieron abrir la caja registradora; entonces huyeron, sin llevarse nada, perseguidos por el propio kiosquero y después por un policía que vio la escena, oyó los gritos del kiosquero, e irradió un pedido de ayuda a todas las unidades de la zona para lograr la captura.

¿De dónde vienen estas notas?
Las envía el Ministerio de Justicia y Seguridad de la CABA a los grandes medios de comunicación y a los medios vecinales registrados en la Ciudad, que son alrededor de 250. Las notas (ellos las llaman noticias) incluyen números de comisarías, juzgados y fiscalías, incluyen direcciones, nombres, a veces fotos y videos. Resultan creíbles, aunque muchas de ellas no incluyan las fechas de los hechos contados. Pero, dado que son panegíricas de la policía -con el final feliz de la captura o la recuperación del bien- y que además se están enviando sólo a partir de febrero de 2019 en los medios vecinales, resulta también probable que formen parte de la campaña electoral del Gobierno nacional y porteño, basada en la seguridad y la lucha contra el narcotráfico. ¿Será el delito del menudeo tan importante como para basar en él una campaña electoral?

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