Un mural, una esquina y un mito

Buenos Aires vuelve a mirar a Charly García desde Corrientes y Callao

Buenos Aires tiene ese ‘no sé qué’. Momentos en los que parece detenerse para mirarse a sí misma. Esto ocurrió en Corrientes y Callao, donde un mural gigantesco de Charly García dejó de ser una intervención artística para convertirse en un fenómeno cultural. Miles de personas, celulares en mano, peregrinan hacia la icónica esquina para posar su mirada en la terraza de la disquería Zivals, para fotografiar la obra de Martín Ron. Las redes hacen el resto: videos, posteos, reels y comentarios multiplican la imagen hasta volverla omnipresente, como si una vez más, Charly hubiese vuelto a ocupar el centro de la escena porteña.

La pieza, de 195 metros cuadrados, recrea la tapa de Clics Modernos, el disco que en 1983 redefinió la carrera solista de García y, para muchos, marcó el nacimiento del rock argentino contemporáneo. Ese álbum fue un quiebre: sintetizadores, minimalismo, estética urbana y una sensibilidad que capturó el pulso de una Buenos Aires que salía de la dictadura y buscaba nuevos lenguajes y nuevas formas expresivas.   Charly, que venía de experiencias como Sui Generis, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán, encontró en ese clima disruptivo su voz. Distinta, cruda y hasta por momentos visceral.

La fotografía original de la tapa fue tomada en Manhattan por Uberto Sagramoso, frente al graffiti “Modern Clix” del canadiense Richard Hambleton, figura clave del street art neoyorquino de los 80. Ron trasladó esa postal a Buenos Aires, pero no como una copia: la reinterpretó. En su mural aparecen la cúpula del Congreso, colectivos de la línea 24, el Obelisco, patentes antiguas y referencias a la propia Zivals. Todo está pintado como si fuera un negativo fotográfico, un recurso que invita a los visitantes a jugar con la perspectiva y a posar como Charly, convirtiendo la esquina en un escenario vivo.

“Hay discos que retratan canciones… y otros que logran retratar una época entera”, dijo Ron al presentar la obra. “Eso intenté llevar a la pared: la mezcla entre ciudad, caos, modernidad, arte callejero y sensibilidad que Charly supo convertir en algo eterno”. Su mural funciona como un puente entre la Nueva York de los 80 y esta Buenos Aires que sigue vibrando cultura en cada esquina.

Pero la historia del mural también es la historia de la disquería que lo aloja desde su terraza. Fundada en 1971, Zivals fue durante décadas un faro para melómanos, coleccionistas y curiosos. En tiempos en que la música se buscaba en bateas y no en algoritmos, el local era un punto de encuentro: allí se conseguían vinilos importados, ediciones raras, partituras, libros y discos que no aparecían en ningún otro lado. Su ubicación en Corrientes —la avenida de los teatros, las librerías y la vida nocturna— la convirtió en un símbolo de la cultura porteña. Sobrevivió a crisis económicas, cambios tecnológicos y transformaciones del consumo cultural, manteniendo siempre su espíritu de refugio musical. Por eso, que el mural esté allí no es casual: es un diálogo entre dos instituciones vivas de la ciudad.

El homenaje porteño también conversa con otro reconocimiento histórico. En 2023, Nueva York inauguró la “Charly García Corner” en Walker Street y Cortlandt Alley, el mismo cruce donde se tomó la foto de Clics Modernos que convirtió esa esquina en un sitio de peregrinación para seguidores del rock latinoamericano.

Hoy, Buenos Aires tiene un nuevo altar urbano. Y en Corrientes y Callao, donde la música y la literatura respiran desde hace más de medio siglo, Charly vuelve a mirar la ciudad desde lo alto, como si estuviera recordándonos que la modernidad —esa que él anticipó— sigue latiendo en cada rincón.

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