“Zonas de Ser (Occidente) y zonas de No Ser (Nosotros)”

por Marcelo Valko

Celebramos la publicación de “Nosotros y Occidente: otra historia de un relato hegemónico”, texto de Carlos Midence, quien fuera embajador de Nicaragua en Argentina hasta la asunción de Milei, momento en que el gobierno sandinista resolvió cerrar su delegación. Conocí personalmente la profundidad académica del autor y su militancia de vida durante su mandato como embajador en Buenos Aires, y así fue que tuve el placer de prologar su libro anterior “El modelo de pensamiento autónomo de los pueblos preinvasión (y su vigencia)”, también editado por CICCUS en el que realiza un profundo rastreo de las ideas e imaginarios de los pueblos originarios del continente.

En este nuevo texto, el autor continúa profundizando en la necesidad de advertir y acrecentar la potencia de nuestra identidad Continental mediante una rebeldía ideológica como único camino de pensamiento superador del coloniaje. Anticipo desde ya que ese “Nosotros” que flamea en el título constituye una bandera emancipadora para deconstruir un imaginario de inferioridad con el que se intenta someter a nuestros pueblos, empantanándolos en un limbo de eterno status quo de No Ser. Ese Nosotros como bandera es consciente de la afinidad de legados ancestrales y se reconoce en la diversidad una unidad compartida de Patria Grande. Se trata de un Nosotros inclusivo, un Nosotros enfrentador que ya no se traga la supuesta superioridad de un Occidente impune y expoliador. Este verdadero combate ideológico contra las categorías mentales opresoras con las que obligan a pensar a la periferia comenzó a ser desmantelado con precisión por Gramsci, Dussel, Kusch o Franz Fanon cuando sentenció con simpleza: “El colonizado es un invento del colonizador”. “Nosotros”, los que fuimos relegados por el imperio a ser Patio Trasero tal como lo estipula la Doctrina Monroe, “América para los norteamericanos” y su creencia del Destino Manifiesto, hoy, con Donald Trump más vigente que nunca, como lo demuestra con Venezuela y el asfixiante cerco a la isla de Cuba; ese “Nosotros” sale a enfrentar sus ficciones y artificios de “un único modo de ser y existir” y alza un grito nítido: ¡ya no más, ya basta! Ese es el planteo que subyace en cada línea de esta obra necesaria que apunta a una nueva voluntad de poder.

No es casualidad que sea un nicaragüense como Midence, nacido en tierra de Augusto Sandino, general de hombres libres, quien nos sacuda con semejante propuesta. Esta insurgencia epistémica se enfrenta no solo a los mandatos que baja el imperialismo, sino también a las élites enquistadas en nuestros países que, para imaginarse Occidente, se blanquearon a pura traición de sus orígenes, invisibilizando la existencia de indígenas y africanos. Argentina es un triste ejemplo de lo arraigado de tales ocurrencias que infectan el imaginario del poder, como lo evidenció el expresidente Alberto Fernández al decir con orgullo: “los mexicanos salieron de los indios, los brasileños salieron de la selva, pero nosotros los argentinos llegamos de los barcos, y eran barcos que venían de Europa, y así construimos nuestra sociedad” (Perfil, 09/06/2021). Estas élites desclasadas mendigan pertenencia y trepan, aunque más no sea al furgón de cola de sus mandantes. Y, para ello, no vacilan en lanzar por la borda valores, decencia y cualquier atisbo de vergüenza. Nuestros pueblos demandan un cambio, exigen verdad y dejar atrás los relatos desteñidos metidos con fórceps. Este nuevo libro de mi colega y amigo Carlos Midence nos facilita las pistas mediante un “Nosotros” nítido que deje atrás los espejitos de colores de un relato que no llega a ser historia y un sistema que nos excluye de la vida plena. Es lento, pero viene…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *