La vieja receta: Usar a los humildes para beneficiar a los ricos

La vieja receta: Usar a los humildes para beneficiar a los ricos

Autopista Illia

 El Gobierno de Larreta anunció el megaproyecto del cambio de traza de la Autopista Illia como “imprescindible” para urbanizar la Villa 31. Esta chicana moral para aprobar el megaproyecto apunta hacia otro posible negocio que vuelve a poner en duda la iniciativa original de la urbanización. Y también hace evidente la falta de consulta a los vecinos del barrio.

por Antonio Lizzano y Romina Sánchez

El jefe de Gobierno de la Ciudad Horacio Rodríguez Larreta no sueña con serpientes de mar sino con proyectos faraónicos. Megaobras que dejen su sello en la Ciudad de Buenos Aires. Larreta quiere ser presidente. Estos proyectos, más llamativos que necesarios, además son caros y no se compadecen de la situación económica actual. Recesión con inflación, tarifazos, reclamos por empleos y aumento de salarios. Sin embargo, algunos de esos proyectos son difíciles de rechazar ya que el oficialismo los presenta ligados a mejoramientos urbanos de los barrios más humildes de la Ciudad.

El cambio de traza de la Autopista Illia es uno de estos casos, que según el Pro permitirá la urbanización de la Villa 31. Así fue presentado el proyecto en la Legislatura. A esa especie de chicana moral es muy difícil oponerse. Una vez que el Pro consiguió la aprobación legislativa el proyecto inicial varió y lo que estaba presentado de una manera, terminó siendo de otra. Esto sucedió con el cambio de traza de la Autopista Illia, que el año pasado se aprobó en la Legislatura con el argumento de urbanizar la Villa 31. A comienzos de este año Larreta presentó el proyecto con modificaciones sustanciales respecto a la iniciativa original. La mayoría de esos cambios no fueron aprobados por los legisladores, por la sencilla razón de que no estaban en el escueto proyecto impulsado por el oficialismo. El resultado fue que el cambio de traza se transformó en otra megaobra elusiva del control legislativo.

La trata de la traza

Fue pergeñada, según dicen muchos, para invisibilizar a la Villa 31 de los usuarios de la autopista y evitar contactos o cortes de los villeros. Pero para entender de qué se trata la obra en los papeles hay que ir paso a paso. El 20 de febrero de este año, el Jefe de Gobierno realizó la presentación del nuevo trazado de la Autopista Illia; recordando nuevamente que sin esta obra era imposible urbanizar la Villa 31, algo que muchos ponen en duda. La presentación trajo consigo varias novedades sorprendentes, lo que al principio era sólo un cambio de traza ligado al mejoramiento de un barrio, terminó siendo mucho más. El costo estimado de la obra y los tiempos para su realización lo dicen todo: “La obra costará 1.700 millones de pesos, se pagará el 30 por ciento con la venta del Tiro Federal, se financiará con créditos blandos del Banco Mundial y el BID, y los trabajos finalizarán en 2018”.

En este punto comienzan las dificultades, el costo del proyecto llevará a nuevos endeudamientos, y se basa en la venta del Tiro Federal, otro proyecto con una fuerte oposición de los vecinos, que además deberá pasar nuevamente por la Legislatura, y nadie sabe si se venderá ni en cuánto se podrá vender. Respecto al costo general de la obra no hay que confiar únicamente en lo que dice el Gobierno. Debido al tiempo prologando de las obras, es muy probable que los costos sean mucho más altos. Según estima el Observatorio del Derecho a la Ciudad las obras costarán en realidad unos 6 mil millones de pesos, tres veces más de lo que dice Larreta.

“El cambio de traza va a tener una conexión con el Paseo del Bajo y va a tener varias salidas, lo que hace que los autos que hoy llegan y generan un embudo importante en el comienzo de la 9 de julio, se va a descomprimir porque van a entrar y salir por varios lugares”, según el jefe de gobierno Larreta, y agrega “que la iniciativa sumará mayor espacio verde a la Ciudad, ya que contempla la creación de un parque urbano elevado sobre la actual autopista, que se convertirá en un pulmón de 45.500 metros cuadrados para los vecinos”. Este dato es muy interesante, ya que la construcción de ese espacio verde también debería pasar y ser aprobado por la Legislatura. Porque una cosa es el cambio de traza y otra la construcción de un espacio verde.

A pesar del que el espacio verde era mencionado en el proyecto original, parte de la oposición mencionó que la reafectación de tierras necesita tener una aprobación de 40 votos y no de 35, como tuvo cuando terminó siendo aprobado el proyecto de cambio de traza. Si esto se hubiera cumplido, el proyecto no hubiera sido aprobado ya que solo consiguió 35 votos del Pro, la Coalición Cívica, Confianza Pública y Partido Socialista; 19 votos en contra del FpV, la Sindical Peronista, Corriente Nacional de la Militancia, Partido Socialista Auténtico, Suma+, PTS, FIT, AyL; y 3 abstenciones del Bloque Peronista. Sabiendo el Pro de la oposición que había en la Legislatura, logró un artilugio para que la iniciativa no requiriera una cantidad de votos que le iba a ser imposible obtener. A esto se suma, que varios legisladores creen que el proyecto oficialista de construcción del parque deberá volver a pasar por la Legislatura para ser explicado detalladamente. Ese espacio verde será elevado, con lo cual no se trata sólo de un parque más y, debido a su extensión, tampoco se trata de una simple plaza: es una megaconstrucción, de la cual tampoco se sabe su costo exacto ya que todo está incluido en el costo total del cambio de traza de la autopista.

 

Para simplificar: el proyecto de Larreta incluye “una nueva vía de 3 ó 4 carriles (según el tramo) que permitirá a los automovilistas que se dirijan al Centro bajar en la avenida Callao y en la calle Rodríguez Peña. Así, se reducirá de 6.000 a 2.500 la cantidad de vehículos por hora que hoy desembocan en la avenida 9 de Julio. Los que se dirijan a Provincia, podrán optar por tomar la vía rápida a la altura de la calle Libertad o en avenida Callao. Y los visitantes del Centro de Exposiciones y Convenciones podrán entrar a esta vía a través de un acceso abierto a la altura de la calle Ayacucho”.

Las nuevas bajadas se dividirán en dos tramos. El primero contempla la ejecución de una nueva avenida que modificará la configuración actual de la calle Facundo Quiroga. Este tramo se extenderá entre Carlos Pellegrini, Cerrito y el nuevo Centro de Exposiciones y Convenciones (CEC), y contará con 3 carriles en el sentido a la Provincia, mientras que en el sentido al Centro tendrá un ancho variable de entre 3 y 4 carriles. El segundo tramo irá desde el CEC -donde la mencionada avenida comenzará a tomar altura para convertirse en un viaducto- y girará hacia el norte, pasando por encima de las vías del ferrocarril hasta empalmar con la Autopista Illia existente, 300 metros antes de llegar al Peaje Retiro.

Viendo los detalles de la obra queda claro que excede a la urbanización de la Villa 31 y que sólo se usó el argumento del mejoramiento del barrio para lograr la aprobación en la Legislatura.

Otra megaobra muy cuestionada

La legisladora del Frente para la Victoria (FpV), Andrea Conde, habló con el Periódico VAS y advirtió, precisamente, que el cambio de traza tiene poco que ver con el mejoramiento de la Villa 31. “Creemos que la única explicación que podemos encontrar al desvío de la traza de la Autopista, tiene que ver con cómo Larreta pretende presentar la urbanización de la Villa 31 al resto de la Ciudad: como una obra vial que beneficia a todos los vecinos, mientras que en realidad la villa quedará encerrada entre esta Autopista y el futuro tramo del Paseo del Bajo, por lo tanto tendrá menos visibilidad y quedará más aislada que ahora. Finalmente, no es menor que un tercio del financiamiento conseguido para la reurbanización de La 31 se gastará en esta obra”, explicó Conde.

La diputada porteña también puso en el centro otro dato nada menor: la nula participación de los habitantes de La 31 en un proyecto que los afectará directamente. “Desde lo técnico, podemos encontrar distintas opiniones a favor y en contra de la obra. Si bien es verdad que la nueva traza estimamos que facilitará el descongestionamiento en horas picos de esta zona de la Ciudad y que, quizás, se debería haber pensado la traza de la Illia sobre la parrilla ferroviaria desde un principio, como el proyecto, y no al costado de las viviendas de los vecinos de la Villa 31, también es cierto que esta obra no tiene mucho que ver con la reurbanización e integración social y urbanística de la Villa 31. Es decir, el nuevo parque lineal en altura a construirse es un aspecto menor de muchas otras cuestiones, que el Gobierno de la Ciudad debería discutir con los vecinos y que, dicho sea de paso, no lo está haciendo”, señaló Conde.

La legisladora no es la única en objetar la obra. Desde el Observatorio del Derecho a la Ciudad se realizaron varios trabajos que la cuestionan. Nahuel Morandi Bel es especialista en transporte y desde el Observatorio criticó el cambio de traza. Morandi Bel también dialogó con el Periódico VAS. “Entendemos que no es conveniente realizar la obra de la nueva traza de la Autopista Illia en este momento por varias razones. En primer lugar, consideramos que el costo anunciado es un costo excesivo para una obra que no es prioritaria. Uno de los argumentos para lanzar el proyecto fue la cercanía de las viviendas de la Villa 31, pero una situación similar ocurre en la Autopista 25 de Mayo, con todos los perjuicios que eso implica, y nadie propuso la demolición o cambio de traza de esa vía. Una segunda cuestión tiene que ver con la falta de participación de los vecinos del barrio, que resultarán afectados. Además, las viviendas que se encuentran debajo de la autopista serán demolidas. Esta obra debería haber formado parte del plan de urbanización de la Villa 31 desde un comienzo”, arrancó explicando el especialista.

Y continuó Morandi Bel: “El tercer punto, se relaciona con otro de los fundamentos del proyecto, es decir, la idea de que la Autopista constituye una barrera en el medio de un barrio, por lo que impide su completa integración. A pesar de que esto es cierto, para subsanar esta cuestión lo lógico sería demoler el tramo que quede desafectado y construir una avenida con todos los servicios públicos y parquizada, que conecte el barrio con la Autopista y sirva como eje urbanizador. Asimismo, los terrenos que queden vacantes podrían ser utilizados para la construcción de viviendas sociales, de manera de favorecer la apertura de nuevas calles; esto ayudaría a consolidar el barrio como tal. Sin embargo, lo que se propone es dejar el tramo por desafectar como un ‘parque lineal verde’ de limitadas dimensiones, con la circulación de colectivos para servir de conexión con la Avenida 9 de Julio”.

Para finalizar, Morandi Bel realizó una crítica política al Gobierno Pro de Larreta. “No dejamos de mencionar que esta es una obra propuesta y llevada a cabo por un Gobierno con una política de movilidad contradictoria que peatonaliza el Microcentro pero desfinancia al subte y construye el Paseo en el área central. Tampoco debemos dejar de mencionar que los accesos desde la avenida del Libertador a la actual autopista fueron inaugurados por el Jefe de Gobierno anterior (Macri) en 2015 y serán demolidos para permitir el cambio de la traza”.

Las voces que el Gobierno Pro no escuchó

Los delegados y consejeros del Barrio Carlos Mugica (ExVilla 31 y 31 bis) no se cansan de salir a cruzar al Gobierno porteño por el cambio de traza de la Autopista Illia. Creen que se los debería haber consultado sobre la modificación aprobada y, a su vez, sostienen que la propuesta oficial “adolece de deficiencias democráticas, técnicas, urbanísticas y de prioridad presupuestaria”.

Acerca de la iniciativa que el Estado porteño despachó a fines del año pasado por la vía legislativa, dicen con enojo: “Es una decisión que no respeta el proyecto de urbanización aprobado en el marco de la Ley Nº 3.343 de urbanización del barrio. En ese sentido, debería haberse constituido nuevamente la ‘Mesa de Gestión y Planeamiento Multidisciplinaria y Participativa para la Urbanización de las Villas 31 y 31 Bis’ creada por dicha Ley para tratar todos los cambios que el GCBA esté realizando en el proyecto de urbanización aprobado en el período 2010-2011”. Los vecinos piden que en vez de concretar semejante obra, se destine el presupuesto a salvar la crisis educativa que tiene “en el nivel inicial, una gran falta de vacantes”. Y tiene muchísimas carencias más, hoy expuestas y explicadas para todos en la Carpa Docente Itinerante ubicada frente al Congreso.

“La obra de la Autopista Illia va a costar en principio, y como mínimo, alrededor de $2.000 millones”, continúan los vecinos “y es un despilfarro del dinero de los porteños, que sólo continuará profundizando el negocio, para unos pocos, de la obra pública, financiada con el endeudamiento de la Ciudad”.

“Reclamamos la participación real de los vecinos y vecinas en el proceso de urbanización que está imponiendo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Por eso, sin garantías de una urbanización verdadera e inclusiva le decimos: No a la Autopista. No al desalojo de los vecinos de la Manzana 12 y 104”, expresan los delegados y consejeros del barrio Mugica.

Por otro lado, a través de un comunicado, el Observatorio del Derecho a la Ciudad aseguró que “las necesidades de los porteños son otras” y que el cambio impulsado por Rodríguez Larreta “no es ninguna prioridad para la Ciudad”, a la vez que lamentó que el Ejecutivo local “se preocupe por construir nuevas autopistas y no construya las escuelas que por el artículo 24 de la Constitución de la Ciudad debe garantizar”. Y manifestó un claro mensaje al cuerpo legislativo que apoyó la nueva traza de la Autopista Illia: “Tendría que atender la voluntad del barrio, escuchar a sus representantes y no haber aprobado este proyecto”.

El final que siempre esconde negocios

Como quedó claro en la votación legislativa, la objeción al proyecto sobre el cambio de traza abarcó a distintos sectores de la oposición, desde los seguidores de Martín Lousteau, pasando por el kirchnerismo, hasta llegar a la izquierda. Ese es todo un dato que debe ser tenido en cuenta para evaluar el proyecto del Pro. Los cuestionamientos son demasiados y vienen de distintos sectores, no pueden ser tildados por el Pro de tener intencionalidad política, porque vienen de sectores  diversos y porque están acompañados de datos concretos.

El legislador de la Corriente Nacional de la Militancia (CNM), Gabriel Fuks, que también dialogó con el Periódico VAS, mencionó la palabra “negocios”, cada vez que el Pro presentó alguna megaobra en la Legislatura que supuestamente le cambiaría la vida a los porteños.

“De manera absurda, el Gobierno de la Ciudad informó que se destinarán 1.700 millones de pesos al corrimiento de la Autopista Illia, una obra que no es prioritaria en esta etapa del proceso, cuando ahora es necesario avanzar en las obras de infraestructura para integrar la Villa 31 a la Ciudad”, señaló el diputado porteño.

“El cambio en el trazado de la Au Illia nunca quedó claro, ni se informó cuál sería su impacto ambiental. Cabe recordar, que la ex Secretaria de Hábitat porteño, Marina Klemensiewicz (Pro), había intentado construir un techo verde en esta misma zona. Lo que demuestra el objetivo concreto de este desvío: invisibilizar a la Villa, que la autopista no pase por la Villa”, agregó Fuks, quien para finalizar lanzó una dura acusación: “Lo que se puede suponer es que se trata de una obra inventada para que sea realizada por alguno de los ‘amigos’ del Gobierno, aquellos que tienen empresas de construcción y se les concesionan todas las grandes obras en la Ciudad”.

El final no hace más que recordar otros megaproyectos del Gobierno de Larreta y del propio Mauricio Macri cuando gobernó la Ciudad. Instancias donde las palabras “negocios inmobiliarios” y “amigos” iban en una misma oración. Era lo característico. Una manera bien Pro de gestionar Buenos Aires.

 

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