El oprobio de lo irreal

Alrededor de las 22 horas del domingo, empleados del Gobierno de la Ciudad comenzaron a desmontar el enrejado que dividía Plaza de Mayo. La labor se extendió hasta la tarde del lunes y la algarabía que provocó en lxs transeúntes se replicó continuamente por las redes sociales.

“Una hermosa Plaza liberada…”, apuntó el cronista gráfico Carlos Brigo, trabajador de la agencia de noticias Télam -despedido durante la gestión Lombardi y reincorporado tras una sentencia judicial-. Efectivamente, la foto de Brigo muestra los últimos vestigios de lo que fue la síntesis del gobierno macrista: el oprobio de lo irreal.

“Del otro lado de la reja está la realidad, de este lado de la reja también está la realidad; la única irreal es la reja”, dice Paco Urondo en La única verdad es la realidad, poema que escribió desde la cárcel. Y es así. Una reja separa, aparta o encierra. Una reja convierte el espacio público en un lugar de exclusión. Una reja divide, impone una restricción o resguarda un sitio de privilegio.

Si la reja es lo irreal. Entonces Buenos Aires está atrapada en un círculo vicioso de irrealidades. Cercada por vallas funciona la Legislatura porteña. Enrejada está la Jefatura de Gobierno en Parque Patricios. Rodeados de vallas actúan los tribunales. Las rejas ocupan la cuarta parte de las plazas y parques de la ciudad. Esta obsesión de Horacio Rodríguez Larreta por la irrealidad dividió en dos la histórica Plaza de Mayo y atravesó las calles que la circundan.

“La instalación de las rejas en Plaza de Mayo fue ilegal, el Código Urbanístico y de Planeamiento no autorizaban su colocación dado que este espacio es un monumento histórico. Por otro lado, la Comisión de Monumentos Históricos, órgano de autoridad máximo en la materia, las rechazó porque fracturaban este patrimonio histórico nacional”, explica a Periódico VAS, Jonatan Baldivieso, presidente del Observatorio del Derecho a la Ciudad. El abogado inició una acción de amparo contra el Gobierno de la Ciudad. En enero de 2019, el Juez Osvaldo Otheguy hizo lugar a la demanda, declaró ilegal la instalación del enrejado e instó al Ejecutivo porteño a legalizar la colocación de las rejas o bien retirarlas y restablecer la Plaza de Mayo a su estado original. El plazo dispuesto era 90 días y lo actuado debía cumplir lo establecido en las normativas vigentes. La indulgencia del magistrado resultó harto provechosa.

El 28 marzo de este año, la alianza oficialista en la Legislatura porteña convalidó la instalación de las rejas en Plaza de Mayo. La argucia legal consistió en modificar el flamante Código Urbanístico para agregar el inciso “enrejado” dentro las especificaciones técnicas de la Plaza de Mayo, en el apartado Áreas de Protección Histórica.

Hace menos de una semana, el mismo Horacio Rodríguez Larreta que maniobró hasta lo indecible para sostener jurídicamente la aberración del enrejado, ordenó quitarlo por pedido del presidente electo Alberto Fernández. La mayor expresión del absurdo comenzó a erradicarse en la noche del domingo y por estas horas Plaza de Mayo luce irreverente, como un inicio, como un nuevo camino.

Notas:
La reja ilegal de Plaza de Mayo
Plaza de Mayo enrejada
La Plaza de Mayo enrejada

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