Defendiendo la Educación Pública

“La tormenta no nos va a frenar”, exclamó con la vista clavada al cielo un docente. No fue un grito de guerra, más bien una decisión que acompañó a estudiantes, investigadores, autoridades académicas, representantes gremiales y trabajadores no docentes de cada una de las universidades públicas de todo el país. Eran las seis de la tarde, del jueves 30 de agosto y enormes nubarrones cubrían el cielo, el viento a soplaba con intensidad y pesadas gotas de lluvia se deslizaban sobre sus cuerpos hasta empaparlos.
Ni el viento, ni la lluvia, ni el frío que sobrevino a la tormenta vencieron a la comunidad educativa, que marchó en la tarde de ayer por las calles porteñas en defensa de la educación publica. “Caí en la Universidad Pública y me abrió la cabeza”, se leía en una pancarta colorida que portaba una joven. “Estudiar es un derecho, no un privilegio”, decía otra. “Docente que lucha también enseña”, planteaba otra. Una inmersa pancarta blanca cruzaba la avenida de Mayo de vereda a vereda “En defensa de la educación pública”, la consigna se repetía en otros cientos de carteles.
El frío unió, apretujo, solidarizó, visibilizó a 300.000 manifestantes que se marcharon hasta Plaza de Mayo. Allí, frente a las nada estéticas vayas con las que Horacio Rodríguez Larreta dividió en dos ese espacio público, dejando en evidencia la grieta que existe entre quienes gobiernan y el pueblo, habló Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación, y dijo: “Todos los niveles educativos estamos acá apoyando a las universitarios para que quien habita en la Casa Rosada sepa que la prioridad de la comunidad educativa y de cada familia es la educación”.
Una de las pancartas más emotivas fue la que portaban los docentes de Moreno: “Nos faltan Sandra y Rubén” se leía en letras gigantes, en referencia a la vicerrectora y el auxiliar de la escuela 49 de esa localidad, muertos tras el estallido de una garrafa, cuando preparaban desayuno para sus alumnos y alumnas el 3 de agosto pasado.
La marcha se gestó a partir de una convocatoria de estudiantes, docentes y trabajadores no docentes de las 57 universidades  de todo el país y contó con el apoyo de toda la comunidad educativa. La intransigencia del Gobierno en la voz del ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, quien tras cuatro semanas de conflicto continúa negando la reducción presupuestaria para las casas de altos estudios y ofreciendo un 15 por ciento de aumento salarial en la paritaria docente, prendió la chispa que ni el diluvio torrencial pudo sofocar.
“Es una marcha contundente. Este Gobierno va a tener dificultades para poder avanzar sobre la educación pública, porque esto va más allá de un tema salarial”, señalaba bajo la lluvia el secretario general de Conadu, Carlos de Feo, afirmando que “aunque el Gobierno trate de reducir el conflicto a un reclamo salarial, esto se trata de algo superior, que tiene que ver con la baja del presupuesto, y estas miles de personas están demostrando que no están dispuestos a que siga sucediendo”. El ministro Finocchiaro también redujo el reclamo a cuestiones partidarias en una de sus explicaciones para camuflar el pedido de la comunidad educativa y aseguró que sólo se trataba de una “alianza kirchnerotroskista”.
Ese mismo día, el Jefe de Gabinete Marcos Peña, declaraba ante la prensa “Nuestro compromiso con la universidad pública, y con la educación pública en general, se refleja por ejemplo en el presupuesto que hemos duplicado en estos tres años de gobierno”. Ajeno a la realidad del día a día, Peña desconoció que tanto la inflación como la devaluación de la moneda produjeron una caída real en los fondos destinados a las universidades.
“En 2015 los fondos con que contaba el sistema universitario eran de los 49 mil millones. Actualmente, este presupuesto asciende a casi $103 mil millones. Sin embargo, este aumento no tiene en cuenta la inflación”, señala el portal Chequeando y analiza “Al descontar la inflación, la conclusión es contraria. Entre 2015 y 2018 el presupuesto real de las universidades nacionales caería un 8%”.
Ese mismo día el dólar rozaba los 40 pesos y la inflación se descontrolaba.
Sin dejar de advertir que la corrida cambiaria e inflacionaia impacta directamente sobre las investigaciones universitarias, volvemos a la fría y mojada tarde del 30 de agosto. Ya en Plaza de mayo, un docente de la UBA, decía: “Estamos acá a pesar del clima inclemente. Estamos reclamando porque la situación en la universidad es desastrosa al igual que en la ciencia. El ataque no sorprende, el ataque es a la ciencia y a la universidad, es a la producción de conocimiento”.
“Lo que está en peligro es la educación pública en todos sus niveles y el Gobierno lo que ha hecho es mentir. Pero el macrismo se ha metido con un símbolo que es la educación pública”, exclamaba la titular de CTERA, Sonia Alesso desde el palco, acompañada representantes de todos los gremios educativos, estudiantes y organismos defensores de Derechos Humanos. Por entonces la lluvia mermó, un arco iris gigante abrazó la Ciudad y un frío intensó azotó las calles.

No a la UniCABA
Tras la enorme movilización en defensa de las universidades públicas. Los estudiantes y docentes de los institutos terciarios de la ciudad de Buenos Aires volverán a tomar la calle. La consigna es defender el derecho a la formación docente, en peligro de extinción de concretarse el proyecto de Horacio Rodríguez Larreta de formar a los docentes porteños a partir de la intervención de la Universidad Católica Argentina. El proyecto de la UniCABA, avalado por el bloque comandado por Elisa Carrió, daría por tierra con los Institutos de Formación Docente de la Ciudad.
“Lejos de renunciar a sus intereses y sus políticas de ajuste, Larreta continua desafiando al pueblo, a les docentes, estudiantes y rectores, buscando poner en jaque instituciones y comunidades educativas, queriendo imponer el proyecto de la UniCABA”, señala la convocatoria que invita a marchar el martes 4 de septiembre a partir de las 17 horas desde el Ministerio de Educación en Plaza Pizzurno hasta la Legislatura Porteña, bajo las consignas “No al vaciamiento de los profesorados. No al vaciamiento de la educación pública. No a la UniCABA”

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