Futuro imperfecto

por Mariela Acevedo

Claves para entender la Política educativa de Cambiemos en la Ciudad.

Llegó el inicio de clases y nos encontramos nuevamente sin la certeza de que las negociaciones entre sindicatos y gobierno lleguen a buen puerto. Una cosa sí podemos intuir: la educación en la Ciudad es un laboratorio de experiencias para las políticas a nivel nacional. Miramos como por un microscopio las escaramuzas que se producen en CABA. Y lo que vemos es preocupante.

Clave 1. La secundaria del futuro

La neoescuela ya llegó y como todo lo que hace Cambiemos vino con slogan, packaging y sin previo aviso. Parecido a las actualizaciones de software –que suele autoinstalar la nueva versión o deja obsoleta la que tenemos instalada- nos vemos en la obligación de “reconvertir” roles, adaptar contenidos y rediseñar áreas, sin que podamos opinar ni conocer siquiera motivos, ventajas o desventajas de las supuestas mejoras. La obsolescencia es el mal de esta época… y también es la esencia del PRO y de sus políticas educativas hoy en su versión Cambiemos. La reforma educativa de la escuela secundaria es su leit motiv: en 2013 el diario La Nación titulaba “Reforma polémica” en referencia a la adaptación que tardíamente haría la Ciudad para adecuar la secundaria porteña y dar cumplimiento a la Ley 26.206 de Educación Nacional y al acuerdo del Consejo Federal de Educación. La Nueva Escuela Secundaria (NES)  entre 2009 y 2013 demandó debates, capacitaciones y reacomodamientos, también resistencias. Las adecuaciones comenzaron a implementarse de forma optativa en 2014 y de forma obligatoria en 2015. Apenas dos años después una nueva reforma salió de la galera. En septiembre de 2017, sin debates ni información, una declaración de intenciones y algunas diapositivas de power point instalaban la nueva app: La Secundaria del Futuro. Consultada por el diario La  Nación, Soledad Acuña, ministra de Educación de la Ciudad, expresó: “Desde el año pasado, [por el 2016] empezamos a ver que era necesario ocuparse de la secundaria. Vimos que no había alcanzado con la Nueva Escuela Secundaria (NES).” ¿Impacientes? En 2015, el Diseño Curricular de la Formación General de la NES (de 582 páginas) ponía a disposición de la comunidad educativa los lineamientos de los primeros años de secundaria con el slogan “Emprendedores del aprendizaje para la vida”. Al año y medio quedaba obsoleta.

La Secundaria del Futuro sorprendió y despertó críticas que no se hicieron esperar. Volvieron las tomas de colegio en los secundarios de la Ciudad y los planteos de pibas y pibes llevaron a esta docente a desear que la dirigencia sindical tome clases con ellas/os [Suspiro con orgullo]. Podríamos repetir de nuevo aquí los principales cuestionamientos: las “prácticas educativas” implicarían que los estudiantes del último año trabajen sin remuneración en empresas bajo el eufemismo de “pasantías”; las diapositivas del Programa no decían cómo, en qué tiempos, con qué recursos se implementaría la nueva reforma ni por qué sólo afectaría a los establecimientos de gestión estatal. El rechazo pareció postergar una decisión ya tomada, pero finalmente el futuro llegó. En la página del Gobierno de la  Ciudad de Buenos Aires se anuncia cuáles son las escuelas que este año comienzan a implementar “Secundaria del Futuro”: Los primeros años de diecinueve escuelas de nivel medio y de gestión estatal.

Clave 2: El futuro de los institutos

Por otro lado, el nivel superior –antes llamado terciario y hoy más conocido como los “profesorados”- también sufrió una embestida a fin de año. El anuncio se hizo por redes sociales a través de una especie de “encuesta” más parecida a propaganda. Una publicación sponsoreada del gobierno de la Ciudad preguntaba si estarías de acuerdo en que la carrera docente pase de ser terciaria a universitaria.

Con la idea de “jerarquizar” la formación docente haciendo de ella una carrera universitaria se plebiscitaba la idea de eliminar 29 profesorados diseminados en toda la ciudad: la UniCABA  o Universidad docente entró como proyecto en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires a principios de diciembre. Infobae tituló abiertamente: “Crearán la primera universidad para docentes en la Ciudad y desintegrarán los 29 institutos de formación”. Desintegrar. Les agradecería que vuelvan sobre esa palabra: Desintegrarán institutos centenarios, diversos, plurales, que existen en zonas que resultan accesibles para la población barrial (pensemos en Lugano, Barracas, La Boca) y los reemplazarán  por una única universidad, uniforme, reducida en oferta y en personal docente y no docente y que desalentará la posibilidad de formarse a quienes no puedan viajar todos los  días al centro. En Jujuy ya comenzaron a cerrarse Institutos, también en Mendoza. Si en CABA se cierran los profesorados estatales, en las provincias probablemente suceda lo mismo.

La existencia de alrededor de 1300 profesorados en todo el país es inaceptable para la gestión PRO del Instituto Nacional de Formación Docente (INFoD) que están al frente del diseño de políticas educativas para el nivel superior no universitario. El modelo “Finlandia” es la meta y unifica las dos movidas contra la escuela pública en el nivel secundario y terciario: tanto alumnado como plantel docente se encuentran en una ecuación que se despeja sin tener en cuenta las características del sistema educativo argentino y su heterogénea composición.

Clave 3: Finlandia en Buenos Aires

Copiar el modelo exitoso de Finlandia implicaría transformar primero las condiciones de ejercicio de la docencia: La paritaria docente que ni siquiera recupera el salario deteriorado por la inflación, la amenaza constante de descontar días de huelga del salario, la operatoria de vigilancia y evaluación constante sobre la población docente no se corresponden con el  “modelo F”. Tanto la Secundaria del Futuro como la UniCABA responden a este deseo cholulo de ser Finlandia sin invertir un peso. En lugar de comprender la complejidad del sistema educativo argentino, la extensión y heterogeneidad del territorio y su población y las condiciones materiales en las que se desarrollan los procesos de enseñanza-aprendizaje, se copia la  forma: se pretende cerrar centros educativos y reemplazar el pizarrón por aulas virtuales a la vez que se  discontinúan las entregas de  las netbooks del Programa Conectar Igualdad y los libros del Plan Nacional de Lectura. Se intenta jerarquizar la docencia a través de procedimientos meritocráticos sin mejorar el salario ni considerar a referentes de la lucha docente como quienes más saben sobre la forma de mejorar las condiciones de aprendizaje dentro del  aula. Se aspira a  promover la autonomía, el pensamiento crítico y  la flexibilidad en las aulas, reemplazando los libros con manuales y frases de autoayuda.

Para concluir:

Las tres claves que señalamos -las reformas educativas en la secundaria, la destrucción de institutos de formación docente y la meta Finlandia- nos permiten entender la forma en la que la política educativa de Cambiemos piensa el sistema educativo en CABA y en Argentina. Al inicio de este artículo hablamos del diseño de políticas como “aplicaciones”. Debo esta idea al profesor Gustavo Varela que describió esta gestión de CEO’s con esa metáfora. Termino con un fragmento de su texto y recomiendo su lectura completa: “Son otra cosa: una raza política nueva que casi no conocemos. La administración del gobierno actual tiene una forma específica de ejercer poder: es la política vaciada como aplicación (app). No hay votantes, hay usuarios. Eso ofrecieron en las elecciones: aplicaciones para usuarios. Es decir, herramientas de uso y habilitación personal: ser felices, estar todos juntos, la alegría es poder colaborar, en todo estás vos, mirar al futuro.” Pero el futuro ya llegó… ¿estamos ahí?

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