Jorge Macri apuesta a la obra pública
Casi $1 billón para el subte en el Presupuesto 2027
El Gobierno porteño presentó un proyecto de Presupuesto 2027 de $24,094 billones, con casi $4,33 billones de gasto de capital y una inversión de $917.000 millones en la red de subterráneos. El inicio de la Línea F, la incorporación de nuevas formaciones y las obras viales concentran una apuesta por infraestructura que contrasta con el fuerte repliegue de la obra pública nacional.
por Melina Schweizer
El proyecto que la administración de Jorge Macri envió a la Legislatura porteña calcula recursos por $24,095 billones y gastos por $24,094 billones. La diferencia deja un superávit financiero prácticamente simbólico de $1.000 millones, mientras que el resultado primario previsto alcanza los $593.000 millones.
La Ciudad construyó sus previsiones utilizando las mismas variables macroeconómicas del Presupuesto nacional: 4% de crecimiento, 18% de inflación durante 2027 y un dólar de $1.847,60 para diciembre. Esto significa que una parte importante del cálculo porteño depende de que se cumpla la desinflación proyectada por el Gobierno nacional.
Casi $1 billón para el subte
El dato político más fuerte aparece en infraestructura. El gasto de capital alcanzará $4,326 billones, equivalente a alrededor del 18% del presupuesto total. De esa suma, unos $917.000 millones estarán vinculados con inversiones en subterráneos, el 21,2% del gasto de capital. La Ciudad sostiene que será la participación más elevada de los últimos veinte años, frente a un promedio histórico cercano al 10%.
El principal proyecto será la Línea F, que conectará Barracas con Palermo y cuya construcción constituye la primera incorporación de una nueva línea a la red en décadas. El esquema oficial prevé alrededor de $360.000 millones para comenzar las obras durante 2027. También se incorporarán nuevas formaciones para las líneas A y C y nuevos vagones para la Línea B, además de trabajos de modernización en la Línea D.
La apuesta no comienza desde cero. El Presupuesto 2026 ya había asignado $285.164 millones para las primeras obras de ingeniería, obra civil y equipamiento de la Línea F, cuyo costo total había sido estimado oficialmente en aproximadamente USD 1.500 millones y cuya ejecución se extenderá durante varios años.
La infraestructura prevista para 2027 incluye además la continuidad de la renovación de la Autopista Dellepiane, el Puente Anillo Pampa y el paso bajo nivel de Álvarez Thomas.
Educación se lleva la mayor partida
Existe una precisión importante respecto de la información inicial difundida sobre el proyecto: Seguridad no es el área con mayor participación del presupuesto porteño. Es Educación.
Los Servicios Sociales absorberán $14,611 billones, equivalentes al 60,6% del gasto total. Dentro de ese universo, Educación recibirá $4,738 billones, el 19,7% del presupuesto, mientras Salud tendrá $3,966 billones, el 16,5%. Promoción y Acción Social dispondrá de $2,235 billones, equivalente al 9,3%.
Seguridad, uno de los ejes políticos centrales de Jorge Macri, contará con $3,604 billones, el 15% del presupuesto. Más de $300.000 millones estarán destinados a patrulleros, equipamiento de la Policía de la Ciudad, videovigilancia, comunicaciones y seguridad digital.
Las remuneraciones del personal representan, por su parte, el mayor componente económico individual del gasto: $9,950 billones, equivalentes al 41,3% del presupuesto. El cálculo contempla tanto la anualización de los salarios como futuras negociaciones paritarias.
La comparación con Nación
El contraste con el Presupuesto nacional 2027 resulta particularmente marcado en infraestructura social. Mientras la Ciudad mantiene un gasto de capital cercano al 18% de su presupuesto y coloca al transporte entre sus prioridades, el proyecto nacional llega después de una reducción extraordinaria de las partidas de infraestructura acumulada desde 2023.
La diferencia debe interpretarse con cautela porque no son presupuestos directamente comparables: Nación y Ciudad tienen competencias, escalas y estructuras de gasto diferentes. Pero la orientación política sí permite observar dos estrategias distintas.
El proyecto nacional mantiene en 2027 un gasto total todavía 26,5% por debajo, en términos reales, del registrado en 2023, pese a prever una recuperación respecto de 2026.
El contraste también aparece en Educación. Mientras en CABA la función representa 19,7% del presupuesto total, a nivel nacional Educación y Cultura equivalen a apenas 0,77% del PBI proyectado, uno de los registros más bajos de las últimas dos décadas; en términos reales, el gasto educativo nacional continúa más de 44% debajo de 2023.
No significa que pueda concluirse automáticamente que la política educativa porteña crece en términos reales: para determinarlo sería necesario comparar las partidas homogéneas de 2026 y 2027 descontando inflación. El 19,7% informa cuánto pesa Educación dentro del presupuesto porteño, no cuánto aumentó realmente su poder de compra.
Patentes: baja para una parte importante del padrón
El otro componente con el que Jorge Macri buscará defender políticamente el proyecto es el impositivo.
El Ejecutivo afirma que la modificación de Patentes alcanzará a los más de 1,6 millones de vehículos registrados en la Ciudad. Según las estimaciones oficiales, aproximadamente la mitad pagaría menos que en 2026, alrededor del 40% mantendría una carga equivalente y un 10% dejaría de pagar el tributo. El proyecto incorpora además alivios para PyMEs y actividades como gastronomía, hotelería, librerías y construcción.
Dos presupuestos y dos señales políticas
La presentación porteña adquiere una dimensión que excede las cuentas de la Ciudad. Jorge Macri pertenece al PRO y gobierna el distrito donde nació políticamente el macrismo, pero el Presupuesto 2027 exhibe una diferencia relevante respecto de la estrategia libertaria: equilibrio fiscal acompañado por una inversión pública significativa, en lugar de identificar necesariamente la obra pública con desequilibrio presupuestario.
La Ciudad proyecta simultáneamente $4,326 billones de gasto de capital, $917.000 millones para subtes y un superávit primario de $593.000 millones. Ese probablemente sea el dato político más interesante del proyecto. Mientras el Gobierno nacional convirtió la paralización y reducción de la obra pública en uno de los símbolos de la motosierra, la administración porteña intenta mostrar que es posible sostener equilibrio fiscal y, al mismo tiempo, financiar infraestructura.
El verdadero examen llegará durante 2027. Porque los $24 billones presupuestados descansan sobre tres supuestos que la Ciudad tomó directamente de Nación: inflación del 18%, crecimiento del 4% y dólar a $1.847,60. Si esas variables vuelven a desviarse, como ocurrió con proyecciones nacionales anteriores, Jorge Macri tendrá que decidir qué protege primero: el equilibrio, las obras o el gasto social.
