La casa de los espíritus: ¿3000 fantasmas en la Legislatura porteña?

por Antonio Lizzano

No hay cifras oficiales pero se asegura que la Legislatura tiene alrededor de 3.500 empleados aunque trabajan efectivamente poco más de 500. El diputado Gustavo Vera trabaja en un pedido de informes. Cómo se negocian los contratos entre los bloques y las prebendas por votar determinadas leyes. Un mecanismo de “arreglos” que se prolonga en el tiempo e incluye a todo el arco político porteño.

En la Legislatura porteña hay un dicho que dice: “Aunque nadie los vea ellos están ahí como si fueran fantasmas”. Pero a pesar de que nadie los ve, tampoco son fantasmas, son personas de carne y hueso que cobran puntualmente su sueldo. Se trata de lo que comúnmente se definió como ñoquis, empleados que cobran sus sueldos sin ir a trabajar. Y en la Legislatura y sin importar a que partido pertenezca el Jefe de Gobierno de la Ciudad, el tema de los contratados o ñoquis, existe desde el inicio de los tiempos, cruzando todo el arco político de derecha a izquierda.
A pesar de que las fuentes consultadas aseguraron que la Legislatura tiene más de 3.500 empleados, de los cuales poco más de 500 trabajan efectivamente; el tema de los contratos tiene una arista más profunda y política, que deja al descubierto los arreglos entre las principales fuerzas políticas, donde a cambio de contratos se logran votos claves para aprobar determinados proyectos de ley. O a través del mismo mecanismo, se logran las presidencias de las comisiones más importantes.

El legislador del bloque Verde Alameda que integra el interbloque de Unen, Gustavo Vera, dialogó con el Periódico Vas acerca de la sobredimensión de empleados que sufre la Legislatura y sobre la necesidad de que se den a conocer las cifras oficiales de los contratados. “Estamos trabajando en un pedido de informes sobre la cantidad de empleados que hay en los organismo públicos, cuáles son sus funciones y los sueldos que perciben, especialmente en la Legislatura. Porque a simple vista, parece estar sobredimensionado el personal. Eso es lo que uno ve si la recorre a diario. No parece tener la cantidad de empleados que dice que tiene. Acá se habla de 3.500 empleados pero nadie da cifras exactas. Y además, de que está sobredimensionada, queremos saber qué función cumplen esos 3.500 empleados. Porque no decimos que todos sean ñoquis, pero que nos digan quienes trabajan y quienes no. ¡Uno se da cuenta a simple vista de que no hay 3.500 personas trabajando en la Legislatura!”, enfatizó el Diputado porteño.
Para Vera resulta fundamental que desde el Estado se deje en claro cuál es la situación de los empleados. “Cuando uno recorre los pasillos de la Legislatura se da cuenta de que hay gente que trabaja pero hay otra que ni siquiera figura. Por eso se tendría que transparentar el organigrama interno y el manejo de la plata, lo que el Palacio Legislativo gasta en sueldos y qué función cumple cada uno de sus trabajadores”, agregó Vera.

Cómo se logra la acumulación
La Legislatura cuenta con 60 legisladores. Los mecanismos que tiene un legislador para contratar asesores son dos: las Plantas Transitorias (más conocidas como las T) y la Locación de Servicios. A los contratados a través de las T se les incluye el sueldo básico, aportes jubilatorios, ART, obra social (MEDICUS), asignación parlamentaria, plus por título, aguinaldo y aumentos automáticos. También se reparten contratos T por Bloque, y en ese caso el presidente de cada Bloque reparte los contratos según su propio criterio. Cuanto más grande es el Bloque más T le corresponden. También tienen contratos T los Interbloques y cada vicepresidente los reparte entre los diputados.
Por último se reparten contratos T para las Comisiones Especiales, que son las que se utilizan para conformar a los legisladores que quedaron afuera de las comisiones comunes más importantes, como es el caso de Presupuesto, Hacienda, Vivienda o Educación. Para las Comisiones Especiales hay distintas categorías de T, que van desde la T1 con un sueldo aproximado de bolsillo de 16 mil pesos hasta la T4 con un sueldo de 9 mil pesos.
“Muchos diputados apuestan fuerte por la creación de este tipo de comisiones porque tienen un perfil relativamente bajo y pueden lograr una muy buena cantidad de contratos. Pero para lograr la creación de una comisión especial se necesita sí o sí negociar con el vicepresidente primero de la Legislatura que, debido a sus atribuciones, es quien tiene el verdadero poder en el Palacio Legislativo”, le señaló a Periódico Vas un asesor legislativo en riguroso off the record.
El poder del vicepresidente primero de la Legislatura surge del artículo 88 del Reglamento Interno de la Legislatura, donde se detallan sus deberes y atribuciones. Allí se incluye la de: “ejercer la administración y coordinación de la Legislatura; elaborar el presupuesto de gastos de la Legislatura; elevar anualmente, antes de la primera sesión ordinaria, un balance general y rendición de cuentas de las partidas de gastos y de inversiones del Presupuesto del año anterior; organizar y poner en funcionamiento un sistema de control interno, presupuestario, contable, financiero, económico, patrimonial y de gestión”. Y una atribución nada menor como es la de “designar todas las empleadas y los empleados de la Legislatura cuyo nombramiento no esté regulado de otro modo en este Reglamento”.

Despachos y parientes
En el caso de la repartición de despachos se debe hacer de forma igualitaria no importa de cual fuerza política sea el legislador. Pero según varios testimonios los despachos más importantes también son muy codiciados y suele haber negociaciones para obtenerlos. También, se da el caso de diputados “muy afortunados” a los que se les adjudicaron varias oficinas. En las oficinas cada diputado se maneja como mejor le parece y hay para todos los gustos: están los que ponen gente a trabajar en serio, los que nombran familiares y los que tienen las oficinas prácticamente vacías y se quedan con la plata de los contratos. Uno de los casos más llamativos en nombramiento de familiares fue el del legislador con mandato cumplido, el radical macrista, Oscar Zago, que tenía contratados a siete familiares: Damián, Flavia, Maximiliano, Pablo Nicolás, Sabrina Andrea, Antonio Oscar y Daniel Zago.
Cada legislador puede nombrar un total de 15 empleados con un sueldo en mano, que puede ir de los 9 mil a los 17 mil pesos. También, hay casos de Monobloques en donde no trabajan más de 6 personas con sueldos que van de 8 mil a 20 mil pesos.

Los contratos de Locación de Servicios se hacen a través de monotributo y los sueldos varían entre los 5 mil y los 12 mil pesos. Estos contratos son manejados con total discrecionalidad por el vicepresidente primero de la Legislatura, que decide como repartirlos entre los diputados. Algunos tienen 4 otros 9, pero el número varía y los contratos de este tipo no son permanentes y se pueden dar de baja en cualquier momento. “Generalmente este tipo de contratos o nombramientos se suelen utilizar como prenda de negociación para leyes importantes”, manifestó un asesor que trabaja en una de las comisiones más importantes de la Legislatura.

Final de juego
“La oficina de Recursos Humanos se encuentra en el 5º piso del Palacio y desde una pequeña ventanilla dos personas atienden a los empleados que van a cobrar el sueldo. Cada vez que me atienden, delante de mí hay un bibliorato de 3.500 legajos. Los más memoriosos cuentan que cuando el pago de sueldos no estaba bancarizado la cola de gente que venía a cobrar ocupaba una cuadra y daba la vuelta la esquina”, dijo el asesor. Esta misma fuente aseguró que muchos contratos se logran a cambio de votar alguna ley importante para el oficialismo, pero que los nuevos contratados no figuran como asesores de los legisladores que aprobaron esa ley sino que son nombrados en otros organismos públicos, como la Defensoría del Pueblo, la Auditoría General de la Ciudad, el Ente de Servicios Públicos, o el Comité de Seguimiento de la Seguridad. Es una manera de no dejar pistas. Sin embargo, salieron a la luz casos de legisladores cuyos familiares tenían contratos en el Teatro Colón o en el Instituto de la Vivienda. “Otro hecho paradigmático ocurrió cuando un partido de la oposición le entrego al oficialismo la presidencia de una comisión que le correspondía a cambio de numerosos contratos”, agregó la fuente.
La cuestión es que los empleados se van acumulando como capas geológicas a través de las distintas gestiones.

Los datos demuestran que aunque no se vean y parezcan fantasmas, los empleados ñoquis de la Legislatura vienen de la tierra y sólo asoman la cabeza los días en que son convocados por cuestiones específicamente monetarias.

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