La Historia se empantana y vuelve a repetirse…

por Marcelo Valko

El 15 de mayo se cumple un nuevo aniversario de la salida del Malón de la Paz desde Abra Pampa. Serán 174 maloneros los que emprenden el viaje hacia la lejana Buenos Aires para pedirle a papacito Perón que le devuelva sus tierras usurpadas por latifundistas. Mucha agua pasó por el río de la historia y, sin embargo, a tantos años muchas cosas siguen igual, como lo demostró el Tercer Malón, que en agosto del año pasado vino a exigir prácticamente lo mismo, ya que los latifundistas del ’46 fueron reemplazados por autoridades “democráticas” como el entonces gobernador Morales, un nítido personero de los apropiadores de la tierra que mediante una Reforma Constitucional tan reaccionaria como viciada de nulidad que apunta sin ninguna duda al manejo discrecional del agua, litio y tierras raras. En 1946 uno de los integrantes del Malón de la Paz anota en un cuadernito que hace las veces de su Diario de Viaje: “Si no hay justicia, que no haiga leyes…”

La foto que acompaña esta nota es de Narciso López, quien en 1946 acompañó a su padre a Buenos Aires y como los demás maloneros acabó secuestrado y envagonado en un tren de ganado para arrojarlo a la Puna, tal como describo en mi investigación “Los indios invisibles del Malón de la Paz” y que el año pasado, pese a los achaques de su edad, participó junto al pueblo jujeño manifestándose contra la “reforma” de Morales.
En su momento, presenté un proyecto de ley que logró un subsidio del Congreso Nacional para tres de aquellos niños del ’46 que viajaron desde el norte junto a sus padres. En el Malón (Narciso López es uno de ellos) que en su momento Bayer levantó en Página/12 . Al igual que en 1946, hoy varios integrantes del 3er Malón que el año pasado aguardaron en vano justicia frente a los Tribunales, viajaron a Buenos Aires con sus hijos, como ese bebé llamado Fernando Bastián Sumbaino nacido en Cochinoca a quien su mamá tiene en brazos y vemos en la foto. Ojalá que ese niño, cuando sea mayor, no deba continuar con el mismo reclamo de sus mayores. Por eso, la memoria es vital para combatir a los poderosos de turno. El poder tiene pánico en recordar, por eso reelabora un pasado acorde a su presente para que todo siga igual en el futuro. Hoy las voces que vienen de lejos se alzan contra el olvido. Frente a una justicia injusta y leyes ilegales, el Malón de la Paz tiene memoria y no olvida. Es lento, pero viene…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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