Tras una cortina de humo…VERDE

Una charla con Laura Velasco

por Mariela Acevedo*

Desde abril asistimos a los debates por la despenalización y legalización del aborto en Diputados y desde hace semanas escuchamos algunos “falsos versus” y estrategias retóricas que queremos desarmar. Nos encontramos con Laura Velasco, referente de Libres del Sur que integra el Frente Popular en Defensa por la Educación Sexual Integral (ESI) y participó como oradora en la segunda audiencia de exposiciones en el Congreso para desarmar falsos dilemas y charlar sobre política, feminismo y la implementación de la Educación Sexual Integral en las escuelas de la Ciudad.

La ESI y el aborto

El encuentro con Laura Velasco se produce en el piso 10 de un edificio céntrico donde funciona el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), un organismo autárquico y autónomo, donde la entrevistada ejerce como Directora de Proyectos Especiales y de Calidad Institucional. La gestión sumó a la dirigente de Libres del Sur para el desarrollo de proyectos sobre Educación, Género, Niñez y Adolescencia,  pero cuando una le pide que se presente ella se define como educadora popular y feminista, para enseguida aclarar: dos identidades en tránsito. Cuenta que se recibió de maestra en uno de los profesorados que el Gobierno de la Ciudad pretende cerrar en favor del proyecto de UniCABA[1] y como licenciada en Letras en la Universidad de Buenos Aires: una víctima más de las caídas en brazos de la Educación pública que hoy es una de sus banderas.

Velasco señala que el debate en el Congreso habilitó a  hablar más de ESI en las escuelas: Hoy  incluso quienes estaban en contra de que se hablara de educación sexual integral, la agitan como la solución antes de resignarse frente a la posibilidad de que se avance en la legislación que permitiría no sólo despenalizar [no perseguir penalmente, algo que en los hechos y salvo horrorosas excepciones ya sucede] sino avanzar en la legalización del aborto [que implica garantizar su acceso en el hospital público como una práctica médica más]. Explica: el primer versus es el que entiende el debate como una cortina de humo para distraer del tema acuciante que hoy implica la discusión sobre el deterioro social y económico que estamos atravesando. Esto se puede haber planteado de entrada como una estrategia oportunista del gobierno, pero constituye una oportunidad para las feministas…es, digamos, una cortina de humo verde que hemos sabido construir durante años desde las organizaciones feministas y que obtiene un fuerte impulso a partir de las marchas de Ni Una Menos y de la fuerza de las pibas más jóvenes que hoy están poniendo el cuerpo. Esto es nuevo: antes no se identificaban con la agenda feminista, hoy la sienten propia y hacen suya la consigna de la campaña: Educación sexual integral, anticoncepción gratuita y aborto legal en el hospital. Este versus, explica Velasco, es falso porque la discusión sobre el aborto no está fuera de la estructura social y económica: los ajustes, la falta de acceso a la salud, afectan especialmente a las mujeres pobres y por eso hablamos de una feminización de la pobreza; su abordaje amerita  una política pública integral cuya ausencia implica que las que mueran sean las pobres.

El segundo versus enfrenta la educación sexual integral a una política pública sobre acceso al aborto. Lo que nos lleva a preguntarnos si gracias al debate será posible entonces que la implementación de la ESI se convierta en un hecho en las escuelas de la Ciudad. Sabemos que tras 12 años de existencia de la Ley (tanto la 26150 de Nación como la 2110 de Ciudad) la aplicación ha sido –con suerte- despareja y las denuncias sobre desinversión tanto en capacitaciones como en materiales que llegan al aula se constata al revisar la cantidad de cursantes del Postítulo Docente de ESI (Programa Nacional de Formación Permanente en proceso de desmantelamiento) que Velasco afirma que se redujo de más de 16 mil cursantes en 2015 a menos de 5 mil docentes en ejercicio capacitándose en 2017.[2]

Y apunta: “En la apertura de sesiones, Mauricio Macri no sólo prometió abrir el debate sobre el aborto, cosa que sucedió, sino también trabajar sobre la educación sexual, pero que haya omitido la palabra integral no parece un descuido del presidente”. Señala entonces como la orientación de la actual gestión sobre el tema –que efectivamente ha recortado el presupuesto del Programa de Nación y recortó equipos a nivel nacional y local- es la de “prevenir los embarazos no intencionales” lo cual reduce la ESI a un enfoque reproductivo y binario y no contempla otros aspectos fundamentales. Porque –sostiene la entrevistada- para evitar embarazos no deseados no sólo se requiere información y anticonceptivos o preservativos a mano, sino también es necesario empoderar a las niñas y adolescentes, trabajar cuestiones en torno a abuso o acoso y generar espacios donde hablar de sexualidad no sea hablar sólo de riesgos y enfermedades, sino también de deseo y de política, de relaciones más igualitarias, que derribe estereotipos y mandatos. Para eso, la integralidad es clave tanto, como decíamos para la política pública sobre salud sexual como para una educación sexual que pretenda trabajar sobre prevención.

Una educación ajustada y redefinida

La reducción de la ESI a aspectos ligados a la prevención y cuidado de la salud  es sintomática de la forma en la que se implementa la política educativa: por un lado se produce un recorte en términos presupuestarios y por otro se redefine a la educación que –pensada como instrumento- precisa concentrarse en algunas funciones “básicas” o “prioritarias” y recortar lo que se percibe como “accesorio”. Así, no sólo la ESI ha sido “ajustada”, la entrevistada señala cómo los Centros de Primera Infancia (CPI) que dependen del Ministerio de Desarrollo Social reemplazan a los jardines maternales y los Centros de Formación Profesional (CFP) quedarían en la órbita de la cartera de Trabajo, lo que implica un recorte de presupuesto en Educación y la reducción de proyectos pedagógicos a fórmulas asistencialistas o meramente técnicas que no contemplan la formación integral de las infancias en un caso, y de jóvenes adultos en el otro.

Velasco sin embargo es optimista, entiende que el proceso de discusión ha generado adhesiones inesperadas como la de Chiche Duhalde, quien se expresó a favor de legislar. El debate no nos distrae de las demandas urgentes porque poder decidir sobre nuestros cuerpos es urgente y porque no abandonamos otras luchas: La ESI aún no se implementa completamente, pero está incorporada en los reclamos de estudiantes y docentes que se suman, agitan el pañuelo verde y reclaman lo que es hoy una causa de justicia social.

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*Mariela Acevedo es feminista, docente y licenciada en Ciencias de la Comunicación. Editora de Revista Clítoris y administradora de Feminismo Gráfico.

[1] Al momento de cierre de esta nota, hay una marcha convocada para el miércoles 9 de mayo y una reunión convocada con la ministra de educación de la Ciudad, Soledad Acuña, para el jueves 10 a la mañana.

[2] Los datos fueron brindados por la entrevistada y corroborados con el Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad, quien realizó un pedido de informe al Ministerio de Educación de la Nación sobre implementación de la ESI. Los datos que el Ministerio brindó plasman la reducción de 12 millones de pesos entre 2015 y 2017, que impacta en la achique de las capacitaciones presenciales para docentes de todo el país (pasaron de 55.000 docentes en 2015 a 1.050 en 2017; también el informe expresa que en 2015 las capacitaciones se realizaron en 14.000 escuelas de 10 provincias mientras que en 2017 llegaron a 500 escuelas en 2 provincias. En relación a la formación virtual, la cantidad de docentes fue de 16.914 en 2015 y 4.450 en 2017.

Ver nota: Desfinancimiento Integral

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