¿Estatizar o privatizar el Subte?

 

“Este invierno fue malo
y creo que olvidé mi sombra en un subterráneo” Charly García

Aunque el Gobierno de Larreta pretende volver a entregar el manejo del servicio a una empresa privada, desde la Oposición y las organizaciones sociales se le reclama al GCBA que el Estado vuelva a hacerse cargo del Subte, debido al mal proceder de Metrovías.

 Por Antonio Lizzano y Romina Sánchez 

Los primeros días de mayo, el Gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta envió a la Legislatura el proyecto de ley sobre la concesión de la red de subterráneos. Porque este fin de año vence la concesión actual a cargo de la empresa Metrovías, controlada por el grupo de Benito Roggio. A fin de año -en el caso de continuar la privatización- se deberá hacer una licitación para elegir al nuevo concesionario.

El artículo 1º del proyecto de ley enviado faculta a Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE) “a concesionar por un plazo de doce años prorrogable por otros tres, la operación y mantenimiento del servicio público de Transporte Ferroviario de Pasajeros de Superficie y Subterráneo, así como las nuevas líneas o extensiones de las líneas existentes que se construyan o habiliten en el futuro”.

El artículo 3º detalla que “el concesionario deberá absorber, a su exclusivo cargo y costo, el personal en relación de dependencia y que se encuentre encuadrado en los Convenios Colectivos de Trabajo, que a la fecha de la adjudicación de la licitación se encuentre prestando servicios para la actual empresa operadora, el cual conservará y mantendrá en su totalidad el mismo régimen laboral, derechos laborales y previsionales, como así también remuneración, categoría laboral y antigüedad computada”.

Acuerdos y componendas

Como el tema debe pasar sí o sí por la Legislatura, los acuerdos políticos, los arreglos personales y las transacciones espurias serán claves para la aprobación del proyecto enviado por el Ejecutivo porteño.

Una vez conocida la noticia del envío del proyecto, se abrió una especie de caja de pandora. Ocurrió que la mayoría de los bloques dieron a conocer iniciativas para que el Subte vuelva a manos del Estado. Es más, distintas organizaciones sociales comenzaron una campaña para lograr la reestatización.

“Solicitamos a la Legislatura que no vuelva a privatizar la operación del servicio, éste debe reestatizarse con participación de los trabajadores y de los usuarios”, dijeron legisladores y organizaciones. “La intención es clara: no queremos la gestión privada en el servicio del subte, por la pésima experiencia de más de 20 años del servicio en manos de la empresa Metrovías”, agregaron, sin vueltas.

Para el Observatorio del Derecho a la Ciudad, una de las organizaciones que motoriza esta campaña de estatización, “durante los más de veinte años de concesión, Metrovías apenas cumplió con algunas obras, al mismo tiempo que hubo un marcado deterioro en el servicio. Las denuncias de incumplimientos tanto en el Subte como en el ferrocarril Urquiza fueron innumerables”.

“La ley N° 4472, en su artículo 7, ordenó a la Auditoría General de la Ciudad (AGCBA) hacer una auditoría integral sobre el estado de cumplimiento del contrato de la concesión. El informe fue publicado en 2013, y de éste surge que Metrovías no ha invertido fondo alguno en obras de infraestructura y que solamente se ha dedicado a mantener operativo el servicio de los trenes. En general, la Auditoría resulta muy crítica de la gestión de la concesionaria, e indaga en los contratos cruzados entre distintas empresas del Grupo Roggio con Metrovías que, a propósito, hacen complicado el estudio contable”, dice el Observatorio del Derecho a la Ciudad.

“Por otra parte, los subsidios del Estado se multiplicaron mientras que la tarifa aumentó desde $0,50 en 1999 hasta $7,50 en la actualidad. Y esos aumentos de subsidios y tarifas no se tradujeron en una modernización y ampliación de la red ni tampoco en una mejora de la calidad del servicio. Hoy se viaja cada vez más caro y en peores condiciones. Nunca se produjo una merma en la rentabilidad de la empresa. Pero Metrovías ni el GCBA tampoco informaron cuál es la ganancia de Metrovías por operar el servicio Subte. A pesar de que la Justicia ordenó brindar dicha información en la Audiencia Pública para la determinación de la tarifa técnica”.

Además, explicó el Observatorio del Derecho a la Ciudad: “La concesión del servicio constituye un gran negocio para Metrovías. Porque, por una parte, no asume riesgo empresarial alguno, ya que los gastos y su ganancia son costeados en su totalidad por los usuarios y por el GCBA. Y, por otra parte, porque Metrovías no ha realizado la infraestructura correspondiente. No ha mantenido el Subte adecuadamente (la infraestructura de acceso es desastrosa) y el servicio que presta es deficiente. La privatización del servicio no ha cumplido con ninguno de sus objetivos originarios: eficiencia, buen mantenimiento y mejora del servicio”.

“Por todo lo expuesto –finaliza el Observatorio– solicitamos a la Legislatura de la Ciudad que no vuelva a privatizar la operación y el mantenimiento del Subte, sino que debe reestatizarse el servicio con la participación de los trabajadores y de los usuarios”.

El informe que complica al Pro

Periódico Vas accedió a otro informe elaborado por el Observatorio del Derecho a la Ciudad, que muestra las falencias del servicio y la mala política sobre el trasporte público que llevó adelante el Pro. “Durante la campaña para llegar a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri prometió construir 10 km de Subte por año. Sin embargo, construyó apenas 5 km en seis años (debía haber construido 60 km según sus dichos). Pero no sólo incumplió su promesa electoral sino que disminuyó sensiblemente la inversión en el tren subterráneo”, señala el informe.

En cuanto al transporte porteño, el Observatorio denuncia una utilización meramente política del Metrobús: “El Metrobús ha sido el nuevo artefacto urbano con el que se promociona la administración macrista que gobierna desde 2007, y esto tiene sus razones: es más barato; la obra es visible; se realiza en poco tiempo; no se precisan grandes estudios de factibilidad y no se requiere sortear grandes conflictos políticos o judiciales. Sin embargo, el Metrobús tiene una limitación muy clara: el ancho de las calzadas de las avenidas. No se puede construir más allá de eso. Buenos Aires es una ciudad densa y compacta tanto en la zona central como en algunos subcentros barriales, como Caballito y Palermo. Por lo tanto, es ideal para implementar una buena red de subtes que descongestione las avenidas y provea conectividad sin el límite de las calzadas”.

A su vez, el informe plantea: “Luego del traspaso del Subte a la órbita de la Ciudad, hubo algunas mejoras pero se aumentó el costo del boleto en porcentajes nunca vistos. Muchas de las obras realizadas se centraron en mejorar las condiciones estéticas de las estaciones, aunque, en el caso de la línea B, se continuó con la política iniciada por Metrovías, de destruir el patrimonio tapando los históricos azulejos de paredes y columnas. También, en la misma línea, se realizó la peor compra de trenes de la historia. Se compraron trenes usados del Metro de Madrid, que necesitaban la instalación de una catenaria rígida para poder funcionar. El costo de esa instalación más los trenes igualó el precio de trenes 0 km”.

Larreta, en su campaña, prometió poco para el Subte: terminar la línea H, completar la extensión de la línea E a Retiro, renovar los trenes, y llevar la frecuencia a tres minutos en horas pico. Resultados: la frecuencia de tres minutos no se alcanzó en ninguna de las seis líneas; la renovación de los trenes se produce con cuentagotas; y la habilitación de la extensión de la línea E (la de peor calidad y frecuencia) se anunció recién para el verano de 2019.

En este marco ocurre el llamado a licitación para que una empresa privada opere el Subte por doce años, prorrogables a tres más. No basta la pésima experiencia de Metrovías que además de destruir el patrimonio histórico de la línea B no ha cumplido con las obras necesarias para mejorar la calidad del servicio, según consta en la Auditoria de la Ciudad.

Un dato curioso. El jefe de gobierno porteño Larreta durante su gira europea instó a las compañías estatales que operan el Metro en sus respectivas ciudades a presentarse en la licitación por el Subte de Buenos Aires. Esto muestra el insólito criterio con el que actúa.

Las críticas políticas

Marcelo Ramal, legislador porteño y precandidato a diputado nacional por el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT), dialogó con Periódico VAS: “Ante el proyecto de reprivatización de Rodríguez Larreta, nosotros proponemos la estatización del servicio bajo la gestión de sus trabajadores. Queremos que se garanticen mejores condiciones y terminar con el parasitismo que ha llevado a lo largo de los años a la desinversión, a la falta de mantenimiento y las condiciones indignas en las cuales se viaja hoy en el Subte”.

En las horas pico, la gente parece ganado en los vagones, hace equilibrio, se aferra a los pasamanos para no caer. Ocurre como en un tema de Charly García. “Tómate del pasamanos porque antes de llegar se aferraron mil ancianos pero se fueron igual”. Canción para mi muerte, se llama. Muy apropiada para la gente que viaja en Subte como ganado, ¿no?

La propuesta de Ramal, presentada en tándem con Laura Marrone, de Izquierda Socialista y miembro del mismo bloque, contempla la creación de una nueva empresa estatal, llamada Subterráneos del Estado de Buenos Aires (SEBA), que estaría gestionada y controlada por los trabajadores y usuarios del servicio. E indica que la modernización, extensión, tecnificación y accesibilidad del subterráneo y el premetro, deben financiarse con impuestos a las grandes empresas y entidades financieras radicadas en la Ciudad. Ramal destacó: “Es necesario ponerle fin a la privatización del subte, que, al igual que en la mayoría de los servicios públicos, sólo ha servido para garantizar enormes ganancias a los concesionarios, que reciben subsidios millonarios e incumplen con las inversiones necesarias. No queremos una estatización que termine siendo otra variante de vaciamiento del subte, por eso planteamos una gestión de trabajadores y usuarios, que son los protagonistas cotidianos del servicio”.

Estas críticas no son las únicas. Se suman las críticas de los bloques legislativos de Martín Lousteau (Suma+) y el del Frente para la Victoria (FpV). 

Luego de que el proyecto del Gobierno porteño llegara a la Legislatura, el bloque de legisladores del FpV presentó otro proyecto de ley para solicitar que el Subte sea manejado por el Estado, a través de SBASE. En la argumentación para defender el texto, el FpV resumió su postura sobre la cuestión: “El presente proyecto de ley tiene como objetivo primordial elevar la calidad del servicio del Subte en tanto sea elemento nuclear de la movilidad de los vecinos que transitan nuestra Ciudad. Para ello, creemos necesario revertir el actual modelo de gestión privado y reemplazarlo por uno de tipo estatal, debiendo ser el GCBA ­–a través de SBASE– el responsable de la prestación del servicio”. 

En cuanto a sus autoridades, en su artículo 20 bis, el escrito indica que “debe adaptarse el Estatuto de SBASE de modo tal que garantice la participación directiva de trabajadores/as y usuarios/as.

También el bloque de Suma+ de Lousteau propuso una reforma que establece que la operación y el mantenimiento del servicio del Subte deberán ser prestados exclusivamente por el Poder Ejecutivo a través de SBASE. Este proyecto es sencillo en su forma, ya que solo aspira a modificar y reordenar las funciones de SBASE, derogando y anulando todos los conceptos relacionados con otro tipo de gestión que no sea la pública.

Conclusión

El modelo de estatización propuesto por los bloques y las organizaciones sociales unifica los criterios en el manejo del servicio, evitando desfasajes entre las decisiones de SBASE y una operadora privada (altamente subsidiada)  que busca la ganancia económica antes que la calidad, seguridad y confort del servicio. El modelo propuesto transparenta la toma de decisiones acerca de los recursos económicos y el valor de las tarifas. Y además, no depende del desempeño de una empresa ajena al Estado (pero altamente subsidiada) para el cumplimiento de los estándares mínimos de un servicio público de calidad.

La idea del Pro de volver a concesionar el servicio provoca malestar y enfrenta demasiados obstáculos, como son los datos incuestionables de la Auditoría sobre el desmanejo privado que hizo Metrovías durante muchos años y que llevó al Subte a la actual situación. Todo parece indicar que no se renovará la concesión a esta operadora y que los ediles optarán por la gestión del Estado para darle un mejor servicio a la gente. Sin embargo, considerando los acuerdos y las componendas mencionados arriba, donde abundan los negocios, los arreglos personales a través de los cargos y las transacciones espurias, no está dicha la última palabra.

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