El elefante huérfano

por Mariane Pécora

Emplazado en el corazón del barrio de San Telmo, el conjunto edilicio que compone el ex Patronato de la Infancia (Padelai), tiene una historia de desavenencias memorables.
La media manzana que ocupa, entre las calles Balcarce, Humberto 1º y avenida San Juan, forma parte del Área de Protección Histórica de la Ciudad. La obra responde a un proyecto de los arquitectos Juan Antonio y Juan Carlos Buschiazzo, y se erigió entre 1887 y 1909, con la finalidad de dar albergue a niños huérfanos.
En 1978 por disposición del intendente de la dictadura, Osvaldo Cacciatore, quedó deshabitado. En 1984 fue ocupado por familias sin techo que, para resistir los reiterados intentos de desalojo, constituyeron la Cooperativa de vivienda, crédito y consumo San Telmo Ltda.
En 1991, el Municipio de la Ciudad transfiere el 70% del dominio del ex Padelai a la Cooperativa para que recicle los edificios y los adapte a viviendas familiares, en tanto que el 30% restante se destinaría a equipamiento comercial y comunitario, preservando así el Patrimonio Histórico. El arquitecto Néstor Jertetz, del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI), diseña los planos y los presenta ante el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC).


Entre 1991 y 1999, ni el ex Municipio, ni el Gobierno porteño, cumplen con el compromiso pactado. Nunca llegan las partidas presupuestarias y se dejan sin respuesta las sucesivas demandas de sus habitantes.
En el año 2000, el Gobierno de la Ciudad pone en marcha la “Operatoria Padelai” y crea la “Unidad Ejecutora Padelai”, con la que pretende desactivar la Cooperativa presionando a los socios para cancelar sus derechos adquiridos y erradicarlos. La mayoría resiste.

La maza de Ibarra
El 25 de febrero de 2003, Aníbal Ibarra desaloja violentamente el edificio, aduciendo que “los intrusos, que ocupaban el ex Padelai, lo habían llevado al borde del derrumbe a fuerza de construir adentro”. Este es el único edificio histórico en el mundo que estuvo a punto ser demolido por un jefe de gobierno en persona. Efectivamente, tras el desalojo el inefable Aníbal Ibarra, provisto de casco y maza, comenzó a triturar la escalinata de mármol ante la prensa. El escándalo que desató salvó al edificio.

El Reino de España
Cinco años el edificio permaneció tapiado y en pie. En junio de 2008, se anuncia la firma de un convenio entre gobierno porteño y el reino de España, “para salvar y dar nueva vida a este histórico edificio”.
En marzo de 2009, la Legislatura porteña declara de utilidad pública y sujeto a expropiación el 70% del conjunto de los inmuebles que componen el ex Padelai, registrados a nombre de la Cooperativa de vivienda, crédito y consumo San Telmo Ltda. Es decir, a nombre de los “intrusos que lo llevaron al borde del derrumbe en 2003”.


El convenio de marras cedió, gratuitamente y por 30 años, el ex Padelai al gobierno del reino de España, a cambio de su recuperación edilicia y la puesta en funcionamiento del Centro Cultural España Buenos Aires (CCEBA).

Doce monos
Doce millones de pesos pagó el Gobierno de la Ciudad por la expropiación del ex Padelai a una empresa fantasma, pues de esta cifra, los integrantes de la Cooperativa aseguran no haber recibido un centavo. En agosto de 2011, cansados de reclamos y actuaciones judiciales estériles, sus integrantes acampan frente al edificio. Tras 262 días en la calle, el 6 de mayo de 2012, ingresan al edificio, para quedarse. Allí descubren que su estructura se halla en las mis-mas condiciones que 9 años atrás, cuando el Gobierno de Ibarra denunció su inminente derrumbe para forzar el desalojo. Y advierten que la mampostería ha sido desbastada.


Desde entonces, un patrullero de la Metropolitana permanece las 24 horas apostado en Balcarce al 1100, los oficiales tienen la obligación de controlar las entradas y salidas de cada uno de los integrantes de las 62 familias, que intentan recuperar el predio. Nadie más tiene permitido el ingreso al predio. Ni siquiera la prensa.


Para espanto del Reino de España, los intrusos duermen en colchones tirados en el piso, comen de ollas populares y organizan festivales solidarios en la calle. Lo cierto es que ellos son los auténticos dueños del lugar. Recordemos: la Cooperativa ostenta la escritura del edificio desde el año 1991.

Dimitri abandona la zona
El 8 de julio, en un festival organizado en la calle en apoyo a la toma, la banda Rock Casero interpretó el tema “Dimitri”, que augura la solución española para el caso del ex Padelai, “Dimitri abandona la zona”, comienza diciendo…


En los tres años que lleva en manos españolas, la estructura edilicia el ex Padelai no tuvo ninguna mejora. El único llamado a concurso que se hizo para recuperar el edificio, fue desestimado porque estaba dirigido únicamente a profesionales españoles, violando la legislación argentina en la materia.


La ilegalidad manifiesta en la concesión del predio, la causa judicial en ciernes y la crisis económica que atraviesa España, ha puesto a Ricardo Ramón Jame, director del CCEBA, al borde de rescindir el convenio.

Para el barrio lo que es del barrio
La cooperativa San Telmo no tiene intenciones de permanecer en el edificio. Sí una propuesta: entregar la escritura a cambio de las viviendas necesarias para las familias que lo han recuperado.
“Estamos dispuestos a restituir esta propiedad a la comunidad, para que este predio sea administrado por alguna organización barrial o cultural. Pero no lo cederemos ni a la embajada de España ni a ninguna organización internacional”, enfatiza Carlos Vargas, presidente de la Cooperativa.

Fotos: Manuel Palacios
Alejandro Bazán
Rafael Gómez

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