Corrientes respira, despierta y se despliega

Hay noches en las que Buenos Aires parece recordar quién es. No necesita decirlo: le basta con dejar que el aire tibio de febrero se deslice entre los edificios y permitir que la avenida Corrientes —esa columna vertebral de neón y memoria— vuelva a latir con intensidad. Así nace otra edición de Corrientes 24 HS, como el gesto de una ciudad que abre los ojos cuando el resto del mundo empieza a cerrarlos. Entre Callao y el Obelisco, la avenida se estira como un escenario que desconoce de telones. Los (Leer más…)