Visibilizar para Humanizar. Segunda entrega

Vacaciones de invierno. En la avenida Corrientes, desde Callao hasta el Obelisco hay princesas, leones, piratas, duendes, brujas y hadas en las esquinas. Oferta de espectáculos infantiles. Hace frío. Los padres llevan a los chicos a los teatros, a las bombonerías, a los cines, a tomar un chocolate con churros, a las librerías, a las pizzerías, a los comics y a las confiterías. Está todo cerca. Las familias bien abrigadas van con globos y juguetes recién comprados, caminan por las veredas de granito negro atravesadas de estrellas con nombres de artistas, van como si estuvieran en un cielo y entonces los ven. Están sentados entre frazadas y bolsos bajo una arcada, en la escalinata de mármol de un edificio cerrado. El padre a la izquierda (25), la madre a la derecha (24), y tres niñas (3; 2 y menos de 1). ¿Quiénes son? También son una familia, pero sin cielo ni vacaciones. No caminan. No tienen dónde ir pero les han dado globos amarillos. Son parte de las cuatro mil trescientas noventa y cuatro personas que tiene la Ciudad en condición de calle. ¿Qué más le da el Gobierno de la Ciudad?

Un par de frazadas baratas o berretas. Rosa o azul, según se trate de hombre o mujer. Bufandas, medias, guantes, gorrito de lana y una vianda fría, es decir galletitas y paté. Eso es todo lo que le repartió el domingo el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad a una pareja con tres menores en situación de calle, que alterna entre una y otra vereda de avenida Corrientes al 1400. “Nos dijeron que las viandas calientes se habían acabado porque se las dieron a las 40 familias que quedaron en la calle luego del incendio de un conventillo de La Boca”, cuenta a Periódico VAS Kevin, el joven padre. “Nos dijeron que por eso tampoco les quedaba lugar en los hoteles”, agrega Tamara, su pareja mientras amamanta a la más pequeña de sus hijas.

Hace tres meses que están en la calle. Circulan. Deambulan. Cuando la fortuna o la caridad les permiten juntar el dinero suficiente, duermen en un hotel de Constitución que les cobra 450 pesos la noche. Si no a la intemperie. A los paradores del Gobierno de la Ciudad prefieren no ir. “No vamos porque ahí nos separan. Los hombres van a uno y a las mujeres con los chicos a otro. Allí te roban todo y a las seis de la mañana te largan a la calle”, dice Kevin, que cobra haciendo changas en el puerto apenas $350 pesos por día.

Censo Popular de Personas en Situación de Calle 

 “Titulamos este informe Visibilizar para Humanizar, porque entendemos que una de las formas de violencia que viven las personas en situación de calle es la invisibilidad. No sólo no son tenidos en cuenta, se le suprimen sus historias, sus voces y sus deseos”, comenzó diciendo Jorgelina Di Iorio, psicóloga, docente universitaria,  investigadora del CONICET y miembro de la asamblea Plaza Dorrego, en la presentación del informe sobre el Primer Censo Popular de Personas en Situación de Calle en la Ciudad de Buenos Aires, el 19 de junio pasado.

Jorgelina Di Iorio, explica que la iniciativa del Censo Popular surgió a partir de la suspicacia que despertó, en las organizaciones sociales, la invariabilidad de los datos vertidos por el Gobierno porteño en el conteo de personas en situación de calle. “Los números siempre oscilaban entre 700 y 1066”[1], señala y añade: “Confrontando estos datos oficiales con las percepciones y vivencias de quienes sistemáticamente acompañamos a las personas en situación de calle, confirmamos la disparidad que existe entre unos y otros. Entonces comenzamos a preguntarnos si esto sucedía porque no se los contabilizaba, o porque efectivamente, como dicen las estadísticas oficiales, no existían”.

El aumento de la tasa de pobreza (32,2%)  y de indigencia (6,3%)  registrada en el área metropolitana en el último año[2], sumado al reconocimiento, de parte del Gobierno, de un incremento de la pobreza en 18% y de la indigencia al 5% en el período enero 2016- mayo 2017,[3] reforzaron las sospechas de las organizaciones sociales sobre las políticas que adopta el Gobierno porteño respecto a las personas en situación o en riesgo de calle. No contabilizarlas es una forma de invisibilizarlas.

Teniendo en cuenta esta premisa, las organizaciones sociales se propusieron convertir la queja en participación y así nació la iniciativa de realizar un Censo Popular de Personas en Situación de Calle, que se elaboró a partir de consideraciones metodológicas acordes a lo que establece la Ley 3706. Y arroja cifras que no sólo dan cuenta de la cantidad de personas en riesgo o situación de calle, sino que además expresan datos cualitativos que permiten un relevamiento de las necesidades concretas de esta población. Este trabajo conforma un muestreo de cómo estas personas se autoperciben, de su estado de salud, de su trayectoria educativa y de los tipos y niveles de violencia institucional que padecen.

La voz del Estado

El Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad tiene diseñado todo un andamiaje que promociona el programa Buenos Aires Presente (BAP) para brindar asistencia a familias en situación de calle. Según declaraciones de Maximiliano Corach, subsecretario de Fortalecimiento Familiar y Comunitario de la Ciudad, a partir de este programa “los funcionarios recorren los barrios prestando ayuda e intentando convencer a la gente en situación de calle de ir a los paradores. Si la respuesta es negativa se les deja una frazada, un plato de comida caliente, un ‘kit de frío’ que consiste en guantes, medias, gorro y bufanda, más una ‘vianda seca calórica’, compuesta  de galletitas y paté”[4]. Lo cierto es que, más allá del aparataje publicitario, Buenos Aires Presente nunca está presente. Pocas son las personas en situación de calle que se atreven a dormir en alguno de los 32 paradores que ofrece el Gobierno porteño. Dicen que allí se los maltrata, les roban y se sienten más inseguros que en la vía pública. Respecto de los demás paliativos, la mayoría manifiesta no recibir el plato de comida caliente. Sí se les entrega el llamado ‘kit de frío’ al que consideran insuficiente.
Corach es el mismo funcionario que aseguró, en una nota publicada en el diario La Nación el 17 de junio pasado, que en todo el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires había 1066 personas en situación de calle[5]. Dos días después la realidad demostró que esta cifra se cuadriplica.

¿Cómo hace el Estado porteño para obtener semejante disparidad estadística?

La Ley de Protección y Garantía Integral de los Derechos de las Personas en riesgo o situación de calle[6], obliga al Gobierno la Ciudad a realizar un relevamiento anual de personas que atraviesan esta problemática. Según el informe elaborado por las organizaciones que llevaron adelante el Censo Popular de Personas en situación de calle, el conteo oficial omite varios artículos de la normativa: No incluye a las personas que se encuentran transitoriamente en la red de alojamiento nocturno, ni a las alojadas de manera transitoria en hoteles con subsidios habitacionales, con amparos judiciales o en riesgo de desalojo. Tampoco incluyen a las que pernoctan en estructuras temporales o asentamientos, ni aquellas institucionalizadas en cárceles, hospitales generales y hospitales de salud mental con posibilidad de egreso. También elude relevar todos los barrios de la Ciudad y/o difundir la información que recopila.
Las cifras obtenidas por las organizaciones sociales superan y contradicen con creces los datos oficiales. Hay en  el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires 25.872 personas en riesgo o situación de calle. Esta cifra se desglosa de la siguiente manera: 4394, familias viviendo en la calle o en el espacio público. 1478 personas mayores y menores institucionalizadas  y 20.000 personas en riesgo de quedar en situación de calle. En próximas entregas iremos desarrollando las distintas metodologías que las organizaciones sociales llevaron a cabo para arribar a estas estadísticas.  

Frazadazo

Las personas en situación de calle realizarán hoy, a partir de las 14, un frazadazo en reclamo del cumplimiento de la Ley que protege a quienes están en esa condición. La cita es en Caseros esquina Entre Ríos y consistirá en una marcha hasta  el Congreso nacional.
Bajo la consigna “La calle no es un lugar para vivir” exigirán, al Gobierno de la Ciudad, el pleno cumplimiento de la Ley 3706, como también: La ampliación sustancial de los montos de los subsidios habitacionales. La Inclusión de personas con necesidad en el marco de la Ley 341 de acceso a la vivienda para cooperativas. La sustitución de los actuales paradores del Estado porteño, por espacios similares a los Centros de Integración Frida y Monteagudo y la Aprobación de la Ley Nacional sobre derechos de Personas en situación de calle.

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[1] Desde 1997 estas cifras oscilan entre un máximo de 1356 y un mínimo de 700 personas. Y hay años donde ni siquiera existen registros. En 2015 el conteo oficial dio 924 personas en situación de calle. En tanto que, pese a la crisis devaluatoria, en 2016 contabilizaron cien personas menos, casi la misma cifra que en 2012 y 2014. Y este año, siempre según los datos del Gobierno de la Ciudad, el número se elevó de 876 a 1066. https://es.scribd.com/document/354356855/Informe-Preliminar-1%C2%BA-CPPSC#from_embed
[2] Pobreza y desigualdad por ingresos en la Argentina urbana 2011-2016 Observatorio de la Deuda Social Argentina, Datos de la Pontificia Universidad Católica Argentina. http://www.uca.edu.ar/uca/common/grupo68/files/2017-Observatorio-Informe-Pobreza-Desigualdad-Por-Ingresos-2010-2016.pdf
[3] Dirección General de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Disponible en
https://www.estadisticaciudad.gob.ar/eyc/?cat=166
[4] http://www.ambito.com/890295-aumento-23-la-cantidad-de-personas-en-situacion-de-calle-en-la-ciudad
[5] La Nación, 17/07/2017 http://www.lanacion.com.ar/2044581-el-gobierno-porteno-admitio-que-elultimo-ano-crecio-casi-20-la-cantidad-de-personas-en-situacion-de-calle
[6] http://www2.cedom.gob.ar/es/legislacion/normas/leyes/ley3706.html

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