Relatos Indómitos

La mamá de Tita por Marta García Al principio no hacía cosas que hace una órbita, pero fue aprendiendo. Su nombre tampoco era el de una órbita: Tita. Cuando cumplió quince años en aquel mundo con comportamiento de barrio pendenciero, nosotras éramos demasiado chiquitas como para entenderlo. Los meteoritos del barrio se unieron en esquinas patoteras y aprendieron a ser insoportables, sobre todo con ella. Pero Tita tenía una mamá tan luminosa como Alfa Centauro y los encandilaba. Armada con una bomba neutrónica con melena de escoba, los corría sin (Leer más…)