Educar al Soberano / Negocios e inconvenientes

 Por Antonio Lizzano y Romina Sánchez

La cuestión de la educación en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) es una clara demostración del doble discurso que utilizan los funcionarios públicos. Desde aquella prédica sarmientina de “Educar al Soberano” hasta nuestros días la educación rara vez ha servido al pueblo, más bien  ha consistido en una forma de sometimiento y de explotación del pueblo. Todo esto sucede a pesar de los anuncios de las mejores intenciones. Es como si las palabras no tuvieran nada que ver con los hechos, o aún peor, como si las buenas intenciones no tuvieran nada que ver con la práctica. Es todo lo contrario. Se trata en realidad de un engaño, de negocios privados encubiertos y despreocupación por educar al Soberano. Los siguientes hechos en la CABA lo demuestran.

El lunes 3 de octubre comenzó la primera etapa de la inscripción online en la Ciudad de Buenos Aires para los alumnos que cambian de nivel o ingresan por primera vez a una escuela. Esta etapa se extendió del 3 al 14 de octubre y abarcó a quienes ingresan al  jardín de infantes, primer grado de primaria y primer año de secundaria. También debían inscribirse en el primer llamado los que buscaran ingresar a las modalidades de Educación Especial, Educación de Adultos y Carreras Terciarias, aunque para estas modalidades la inscripción estará abierta hasta febrero del año que viene.

La etapa del control de la documentación se desarrolló entre el 11 y el 28 de octubre. Todos los que se anotaron mediante el sistema online debieron además presentar personalmente la documentación. El 26 de octubre fue el día en que  se realizó el sorteo para la asignación de vacantes, pero de ahí en más las cosas dejaron de funcionar. No se publicaron los listados con las asignaciones para el nivel inicial, primer grado de primaria y primer año de secundaria. No hubo más noticias. A mediados de noviembre, la jueza porteña Elena Liberatori, le ordenó al Gobierno de la Ciudad, a cargo de Horacio Rodríguez Larreta, que en 48 horas informe cuántos niños se quedaron sin vacante. Porque los que se anotaron en la primera etapa todavía no saben si consiguieron escuela o no. Los datos no aparecen. Esto provocó que congresales de los gremios UTE y Ademys, más un grupo de padres y el legislador del Frente de Izquierda, Patricio del Corro, presentaran una medida de amparo ante la justicia.  

Al respecto, Del Corro expresó a Periódico VAS: “Queda claro que la falta de vacantes en la Ciudad reviste un problema importante y urge una solución. Ahora nos enteramos que miles de niños figuran nuevamente en ‘lista de espera’ y se quedarán sin vacantes. Sólo en el ciclo lectivo 2016, según informó el propio Gobierno de Larreta, más de 11 mil chicos se quedaron sin poder concurrir a la escuela pública. A través del amparo que presentamos, el Gobierno tiene que contestar de forma urgente la cantidad de vacantes que hay en la Ciudad para todos los niveles, la cantidad de vacantes solicitadas y la cantidad de alumnos debidamente inscriptos que están en lista de espera. También la jueza ordenó que se detalle la cantidad de alumnos asignados por aulas y por distrito escolar”.

Tecnología y embrutecimiento

Desde que la inscripción online entró en funcionamiento en la Ciudad de Buenos Aires cada vez más chicos se quedan sin vacantes. Año tras año el número aumenta. ¿Y a dónde van los chicos que se quedan sin vacantes? La  pregunta tiene dos respuestas: los padres que tienen posibilidades mandan a sus hijos a las escuelas privadas, los hijos de los padres de menores recursos se quedan sin educación.

Juan Carlos Junio, secretario general del Partido Solidario y director del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”, fue diputado nacional entre 2011 y 2015 y es especialista en temas de educación. En diálogo con Periódico Vas fue lapidario respecto al sistema de inscripción online. “Creo que los números son contundentes: en estos años hay miles de niños de distintos niveles que no pudieron resolver su vacante, violentando así el derecho a la educación que es un mandato de la Constitución de la Ciudad y, desde luego, un requisito básico para una democracia sustantiva. Además del fracaso puntual del tema de inscripción, también tenemos una oposición desde el punto de vista pedagógico, porque la inscripción en la escuela permitía un mutuo reconocimiento entre los docentes y las familias, potenciando así el vínculo escuela-comunidad. Por razones educativas y también por la ineficacia demostrada como método, pensamos que lo que se nos presenta como un gran avance tecnológico termina siendo un dispositivo que tiene como consecuencia la exclusión educativa. Todo esto no puede menos que complementarse con un tema pendiente: la construcción de escuelas, cuyo tratamiento viene sumamente retrasado”, manifestó Junio.

Las políticas Pro de la educación tienen un claro ganador

Según quienes entienden del tema, las medidas tomadas desde que el Pro llegó al gobierno de la Ciudad, primero a través de Mauricio Macri y luego mediante su sucesor, Horacio Rodríguez Larreta, no hacen más que beneficiar a las escuelas privadas. Y a esto se suma un recorte en los presupuestos de educación. El éxodo de lo público a lo privado, según Junio, “es un efecto natural de un sistema inadecuado para los fines que explícitamente se proponen”. Y Juan Carlos Junio agregó: “Este Gobierno ha demostrado una expresa propensión a la defensa de lo privado, aunque en lo educativo no se vislumbre tal inclinación de modo inmediato. Pero si miramos, por ejemplo, en la ejecución presupuestaria, la mayoría de los ítems aparecen subejecutados; y tal vez el único que siempre se cumplió en tiempo y forma ha sido la transferencia de fondos públicos al sector privado de la educación”.

Hasta el propio sistema de inscripción online está relacionado con lo privado. “La inscripción online la resuelve un proveedor privado y tiene como consecuencia la gradual desarticulación del espacio público. La reducción presupuestaria en educación y otros mecanismos complementarios, como la sub-ejecución, son modos financieros de definir prioridades y orientaciones. Curiosamente, la inscripción on line está provista por una empresa privada y supone una erogación considerable que, a juzgar por los resultados, no es eficiente”, explicó Junio.

Sin embargo, el Gobierno porteño no se cansa de vender la inscripción on line como un sistema moderno y sencillo. En las páginas oficiales del instructivo parece muy fácil:

1- Ingresar al sitio web del Ministerio de Educación.

2- Seleccionar la opción Inscripción Escolar. En esta pantalla se debe elegir el nivel para anotar al estudiante: inicial, primario, secundario o terciario.

3- Una vez elegida la opción, la web muestra una pantalla con más información sobre ese nivel y un botón amarillo que dice: Ingresá al Sistema.

Pero otra vez, la realidad se encarga de desmentir la supuesta facilidad del sistema. Muchos no pueden ingresar. Desde la Multisectorial por la Educación Pública, las familias, los docentes no agrupados, los militantes sociales, partidarios y sindicales vienen exigiendo desde hace años vacantes para todos en las escuelas públicas.

“Creemos que la implementación del sistema de pre-inscripción on line escolar forma parte de un plan de vaciamiento y privatización de la educación pública. Desde el primer año en que se implementó, presentó problemas que no han sido resueltos; por lo que ya no pueden ser vistos como ‘errores involuntarios’ sino como parte de una política que restringe el acceso al sistema educativo estatal, a la vez que favorece el incremento de la matrícula en las escuelas privadas”, sostienen desde la Multisectorial.

Según los datos relevados por este grupo: “Cada año, los primeros 5 o 7 días del período de pre-inscripción la página no funciona. Las familias que logran inscribirse lo hacen de madrugada, a las 3 o 4 de la mañana, porque el resto del día la plataforma está caída. El formulario no es sencillo, para poder ingresar se requiere una cuenta de mail y acceso a Internet, que no todos tienen. Especialmente, las familias de menores recursos son las que tienen más restringido el acceso. El Gobierno de la Ciudad se había comprometido a garantizar la presencia de personal para ayudar con la pre-inscripción, pero cada año cientos de familias refieren que no hay personal o que no hay Internet en las escuelas. Y a eso se suma que el sistema pasa varios días caído y por eso muchos no pueden iniciar el trámite en tiempo y forma”.

“Quienes logran atravesar esta primera barrera y completar el formulario se encuentran con que el Sistema ofrece por default 5 escuelas, sin discriminar el turno que la familia requiere. Ofrece a veces más jornadas completas que medias jornadas o viceversa. La familia puede agregar hasta 3 escuelas y ordenarlas según prioridad, pero en definitiva sólo importa qué escuela se puso como primera opción, porque es sólo en el listado de esa escuela donde el estudiante habrá de aparecer, con vacante o en lista de espera, y adonde se debe llevar la documentación para validar la pre-inscripción”.

Este año se denunció que apareció como oferta una escuela infantil en Besares 4333 en el barrio de Saavedra, que es una obra paralizada del plan “Más Escuelas” del Ministerio de Educación de la Nación. Debió ser finalizada a mediados del corriente año pero se paralizó tras la asunción de Macri. La escuela fantasma fue retirada de la oferta del sistema. Pero causó inconvenientes y no es la primera vez que sucede: en la primera inscripción, alrededor de 170 familias fueron a llevar documentación a La Rioja 660, un edificio ocioso del Ministerio de Educación de la Ciudad que fue ofertado en el Sistema como si fuera una escuela infantil. Al día de hoy, el edificio sigue tapiado.

Los problemas no terminan ahí, al llevar la documentación para validar la pre-inscripción, no hay Internet, no hay personal contratado, se sobrecarga la tarea del equipo de docentes, que son quienes garantizan el buen funcionamiento de la jornada escolar, para atender a las familias. Además, si no hay Sistema y se recibe igual la documentación, no queda garantizada la validación.

En años anteriores, pasó en muchos casos que personal contratado recibió los documentos pero no completó el trámite y en el momento de la publicación de los listados, los niños no aparecían en el Sistema. Al no haber comprobante de validación, quedan fuera del sistema.

El negocio, siempre el negocio

Patricia Pines, una de las especialistas en educación del Observatorio del Derecho a la Ciudad, en diálogo con Periódico Vas, agregó más presiciones sobre las políticas que viene implementando el Pro en la Ciudad.

“La Ciudad es la jurisdicción con más alumnos en escuelas privadas del país y la que ostenta la mayor oferta de educación privada. El Gobierno desde hace años invierte en el sector de educación privado mucho más que cualquier otra provincia. Actualmente, los estudiantes de escuelas privadas en la Ciudad representan el 50% del total (uno de cada dos), mientras que en el resto del país, el número promedio es de un 20%”, detalló Pines.

Las cifras son elocuentes. “Los secundarios privados tienen más alumnos que los colegios públicos. El último censo muestra que hay 93.477 (50,7%) estudiantes en entidades privadas, contra 90.878 de estudiantes en las escuelas públicas. Una cifra que fue cayendo progresivamente, en 2007 las escuelas públicas contaban con 98.754 estudiantes. Mientras tanto en el resto del país, el porcentaje de alumnos secundarios en instituciones privadas no llega al 30%”, concluyó la especialista.

Este año, el Ministerio de Educación de la Ciudad en respuesta a un pedido de informes del Poder Legislativo reconoció que las vacantes solicitadas para el Nivel Inicial fueron de 30.788, y las otorgadas apenas alcanzan las 20.123. Es decir, 10.665 niños y niñas se quedaron sin escolaridad en ese nivel, que abarca desde los 45 días hasta los 5 años de edad. A esto se suman los casi 500 chicos que pidieron vacantes y no les fueron asignadas para primaria, y más de 300 en la secundaria. Es evidente que hay una gran política del Estado para transferir matrícula y aumentar el negocio de los privados.

Otro tema que no puede ser pasado por alto es la falta de construcción de escuelas. “Durante los 8 años del gobierno de Macri en la Ciudad, no se construyeron escuelas. Es inaceptable que el Gobierno no tenga un plan de construcción de escuelas para terminar con la falta de vacantes. También es inaceptable que el 10% de los colegios de la ciudad funcionen en edificios alquilados, mientras se favorece el remate de terrenos que pertenecen a la Ciudad para que pasen a los sectores privados, un plan que quedó en evidencia con la Agencia de Bienes”, concluyó Pines.

Escuelas públicas versus escuelas privadas, en cifras

Los datos duros son elocuentes y sacan a la luz una manera de manejar la política educativa en la Ciudad. En los últimos 8 años, se sub-ejecutaron 850 millones de pesos para infraestructura escolar. Según los especialistas, a valor de la construcción actual, con esa suma se podrían haber abierto 127 escuelas públicas infantiles.

A pesar de haber reconocido la falta de 11.000 vacantes, para este año la partida del presupuesto destinada a mantenimiento e infraestructura escolar es $ 732.739.679 (Ley N° 5495/2015). A este monto, se le agrega una partida ampliada de $625.000.000. Aún no se conoce el desagregado ni cómo se ejecutará. Total: $ 1.357.739.679.

El presupuesto para educación privada durante la Jefatura de Gobierno de Mauricio Macri aumentó casi 5 puntos en lo referido a los recursos totales que se le destinan, elevando del 15.8 %, en 2007 al 19.6 % en 2014. Para 2016, el presupuesto prevé un aumento del 42 % para las escuelas de gestión privadas, llegando casi a los $ 4.000 millones. Es decir: $ 4.000 millones destinados al sector privado contra $ 1.358 millones destinados a la educación pública.  

Los datos indican que en la Ciudad hay más graduados de escuelas secundarias privadas (59,2 por ciento) que de estatales.

Tan solo en el año 2014, la gestión de Cambiemos invirtió 6.700 pesos por alumno del sector privado. Más que cualquier otra provincia.

Actualmente, los estudiantes de escuelas privadas en la Ciudad representan el 50 % del total. En el resto del país, siguiendo con lo expuesto, el número promedio es de un 20 %.

De los 800 establecimientos educativos de gestión privada que existen en la Ciudad, más del 50% reciben subsidios. 350 establecimientos son secundarios. La página web del Gobierno porteño especifica que los establecimientos privados que reciben el 100 % de cobertura estatal, igualmente pueden cobrar un arancel máximo de 517 pesos. Y los de 40 % de cobertura pueden pedir un arancel de hasta 2819 pesos.

Los números y los testimonios están a la vista. Las políticas del Gobierno de la Ciudad referentes a la educación, también.


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