La Ciudad de la Trata

por Rocío Bao

La estructura es así. Las víctimas de siempre, un lugar de operaciones, los cómplices de adentro, los infiltrados de afuera, los que capturan, los que manipulan, los que no las dejan escapar y, al final, el cliente. Así es el tercer negocio ilícito más redituable del mundo: la trata de personas con fines de explotación sexual.

Una de estas estructuras ocultas, con los personajes que conjugan intereses oscuros y económicos de un lado del callejón y arrojan las víctimas del otro, quedó al descubierto el 3 de diciembre de 2014, cuando el titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 9, Luis Rodríguez, dispuso el allanamiento de 37 departamentos del hotel Las Naciones, ubicado en avenida Corrientes 818, a dos cuadras del Obelisco. Semanas más tarde, el juez Rodríguez dictaminó el procesamiento de diez personas.
En el allanamiento, veintitrés mujeres fueron rescatadas de la red que operaba en el hotel Las Naciones, víctimas de extorsión, amenazas y explotación sexual.

En el marco de la Ley
El juez basó ese procesamiento en el marco de la Ley de Trata, que sustituye el artículo 145 bis del Código Penal, según el cual se determina que “será reprimido con prisión de cuatro a ocho años, el que ofreciere, captare, trasladare, recibiere o acogiere personas con fines de explotación, ya sea dentro del territorio nacional, como desde o hacia otros países, aunque mediare el consentimiento de la víctima”.

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La investigación
El caso tuvo su origen a través de una presentación realizada por la Fiscalía Federal N°6, a cargo de Federico Delgado, y tres denuncias diferentes unificadas por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), que demostró que en el hotel existían “distintas líneas de proxenetismo”. Estas líneas quedaron en evidencia a través de “teléfonos, nombres, departamentos investigados, y antecedentes que, desde una mirada integral, aconsejaban investigar en conjunto, y no aisladamente”, fundamentó a Periódico VAS una fuente de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX).
“En especial -sostuvo la fuente- pusimos en conocimiento un expediente de colaboración de la PROTEX con el testimonio de una víctima de trata, que había sido explotada en dicho hotel”.
Desde la ONG La Alameda, dirigida por el legislador porteño Gustavo Vera, también denunciaron la existencia de prostíbulos y trata en el hotel Las Naciones. La Alameda recibió dos correos electrónicos -cuyo origen e identidad se mantiene en secreto- que presentó ante el fiscal federal Federico Delgado y la Defensoría del Pueblo porteña en conjunción con otras denuncias a finales del 2013.

Según la web de la ONG: “Tras la primera denuncia de la Alameda, y el testimonio de una víctima, fueron los dueños del Hotel quienes presentaron otra denuncia para encubrirse”, según lo informado por fuentes judiciales en el expediente a cargo del juzgado Federal N°9, en una causa articulada con la Fiscalía Federal Nº 7, a cargo de Ramiro González.

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Los cómplices de adentro
En cuanto a las autoridades del Hotel, si bien por el momento no hay ninguna imputación formulada. “Lo que sí está acreditado claramente es la complicidad y participación de los conserjes que trabajaban en la recepción, quienes recibían una comisión por los clientes que ingresaban al hotel Las Naciones para acudir a las habitaciones donde se desarrollaba el comercio sexual. Más precisamente, se encuentran procesados: Alberto Carlos Cavallero, Juan Santucho, Cesar Riffel, Ramón Antonio Hoyos, Pascual Figueroa, Julio Agustín Cuevas”, explicaron desde la PROTEX.

Los procesados
Luego del período de investigación y allanamientos, el juez Rodríguez dictaminó también el procesamiento de Laura Patricia Amato, Marisel Malaquias -a quienes dictó prisión preventiva y embargó sus bienes por cien mil pesos- y de Asunción Vielma Alonso y Patricia Salpeter, todas como principales imputadas.
Según la resolución, Amato fue acusada de haber utilizado cuatro departamentos donde explotaba sexualmente a mujeres, obteniendo por ello un rédito económico.
Malaquias está acusada de haber captado a una mujer para explotarla sexualmente en uno de los departamentos de Las Naciones, entre 2011 y mediados de 2012. Este caso forma parte de una de las tres denuncias que la PROTEX tramitó en el Juzgado Federal N°9. De acuerdo a las escuchas telefónicas, se determinó que Malaquias hacía ritos umbandas para amenazar a las víctimas cuando querían abandonar la prostitución. Estas cuatro personas siguen procesadas en la causa. Y se añade Ramiro Saldaña, uno de los proxenetas que se encontraba prófugo y hoy está procesado.
Según explicó la PROTEX a Periódico VAS, existe una parte de la causa que continúa actualmente en trámite ante el Juzgado Federal N°9. La causa principal ya fue elevada a juicio y, recientemente, la Fiscalía junto con la PROTEX, ofrecieron la prueba ante el Tribunal Oral Federal Nº 4 (TOF 4) para un próximo juicio.

Hecha la ley, hecha la trampa: el disfraz del Rubro 59
Después de los allanamientos en el Hotel, las mujeres entrevistadas comentaron que habían llegado allí mediante avisos clasificados de Clarín, donde se pedían “señoritas para centro de masajes” o “recepcionistas”. Pero al llegar descubrían un trabajo que distaba de lo prometido y que, mediante amenazas o en algunos casos golpes, las despojaba de cualquier libertad.
Cuando la publicación de avisos sexuales fue prohibida en Argentina por decreto presidencial, la ONU aplaudió la medida e invitó al resto de los países miembros a adoptarla. No obstante, en lugar de disminuir la oferta, se amplió un generoso disfraz para las organizaciones de trata sexual, que engañan a través de Clarín. Según la agencia nacional de noticias jurídicas, Infojus, después de aquella prohibición se duplicaron los avisos de masajistas en el rubro Salud, en el de Belleza, y se multiplicaron los avisos en el Rubro 56 de solos y solas, todos en el mismo diario Clarín.
Allá por el 2011, cuando este tema se ponía en debate, Fabiana Túnez, directora ejecutiva de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, había dicho: “Detrás de esos avisos no suele haber mujeres autónomas que deciden ejercer la prostitución. Lo que se presume es que hay mafias que se dedican a ganar dinero con la explotación de la prostitución ajena y redes de tratantes. Muchos de los teléfonos que aparecen en esos anuncios coinciden con los de los papelitos que anegan el espacio público de la ciudad de Buenos Aires con oferta sexual”.

El testimonio y los infiltrados de afuera
En este tipo de causas, los testimonios de las víctimas resultan fundamentales. Pero entre todos los relatos que se dieron a conocer, uno de ellos -realizado en una fiscalía provincial- se transformó en el elemento de prueba y principal disparador de esta causa. Y también acusador de Ramiro Saldaña, uno de los implicados que hasta febrero de este año se encontraba prófugo.
El testimonio corresponde a una víctima provinciana (de identidad reservada, al igual que el resto de las mujeres rescatadas) que había comenzado a trabajar en una peluquería en la misma cuadra del hotel. De allí se desprende que Malaquias le propuso prostituirse y, según afirman desde la PROTEX, “una vez que ingresó al sistema fue sometida y víctima de abusos, pero no sólo durante el período en que estuvo sino también cuando salió. Entonces, fue explotada sexualmente por Ramiro Saldaña, que la hizo víctima de todo tipo de abusos”.
Entre los detalles, se reveló que Malaquias la captó en Buenos Aires y la convenció de ejercer la prostitución con la excusa de que podría hacerlo sólo unos días para pagar la pensión donde vivía. Pero después, Malaquias le informó que debía descontar la plata por sus fotos en la página de Internet donde se publicaban sus servicios, entonces la víctima se vio obligada a continuar. Y a todo esto, hay que sumar las amenazas de los ritos umbandas urdidos por Marisel Malaquias.
Cuando la joven tomó coraje y se fue para trabajar en un privado de Recoleta, recibió llamados de los explotadores del hotel Las Naciones, le preguntaban por su paradero intimándola a volver. Al final, por la falta de dinero, la joven volvió al Hotel, el actualmente procesado Saldaña le aseguró que ganaría más dinero y no debería hacer nada que ella no deseara hacer. Pero la víctima continuó recibiendo amenazas de Saldaña: “Vos ya estás acá, están tus datos, están tus fotos, tus cosas. Nosotros ya te conocemos. Una vez que entraste, ya sabés cómo son las cosas”. También la amenazaron con matar a su familia.
Con el correr del tiempo, la situación se tornó más complicada, ya que la tenían bajo control permanente y en ocasiones le mandaban clientes que la golpeaban.
Además, la víctima declaró que “la habitación tenía cámaras adentro y en el pasillo, y me vigilaban continuamente desde el restaurant que estaba abajo del hotel Las Naciones”.

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Las víctimas de siempre
Las 23 mujeres rescatadas en los allanamientos tenían algo en común: un estado de vulnerabilidad en diversos aspectos, que funcionaba como imán para sus explotadores. Eran mujeres solas con hijos a cargo, con bajos recursos económicos, y sostenes de familia. La mayoría tenía estudios primarios incompletos, venían de distintas provincias. A veces, se agregaba que eran inmigrantes, que se encontraban desempleadas, o que ya estaban en situación de prostitución.
El Programa de Rescate y Acompañamiento a Víctimas de Trata, ofreció resguardo a todas las víctimas, pero ninguna de ellas aceptó. No obstante, según lo informado por la PROTEX, “dentro de las medidas que se ofrecieron al Tribunal se sugirió específicamente se le dé intervención a la Dirección de Orientación, Acompañamiento y Protección a Víctimas (DOVIC), para que contacte y asista a las víctimas antes y durante el debate judicial”.

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Estadísticas y soluciones
En el año 2008 se sancionó en el país la Ley 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas y Asistencia a sus Víctimas.
A partir de ese momento hasta la actualidad, fueron rescatadas 9.355 víctimas de trata (330 de esos rescates se dieron en el mes de septiembre de 2015).
Estos números parecen alentadores, pero ante las cifras informadas por el documento “Desaparición en democracia. Informe acerca de la búsqueda de personas entre 1990 y 2013”, realizado por la ONG Acciones Coordinadas Contra la Trata (ACCT) junto a la PROTEX, resulta evidente la necesidad de profundizar aún más los mecanismos de prevención existentes a nivel nacional y extender los alcances de campañas de concientización que promuevan cambios concretos, sobre todo en el potencial cliente.
Según el informe, en Argentina hay 6040 niñas, niños, adolescentes y adultos, que actualmente están siendo buscados. 3231, el 54 %, está conformado por mujeres y, en el caso de ellas, las desapariciones se producen entre los 12 a los 18 años. Es llamativo, si se tiene en cuenta que el 99 por ciento de las víctimas de trata sexual son mujeres jóvenes.
El periodista e investigador Lucas Schaerer, integrante de la Fundación La Alameda, también cuestiona los datos de las víctimas rescatadas, dijo a Periódico VAS: “En primer lugar, es una mentira las cifras que se dan. Segundo. La acción es sólo rescate: sacarlas del prostíbulo, del taller, sacarlas del campo y después no hay ningún tipo de acompañamiento a las víctimas que corresponda con los convenios internacionales. O sea, no hay un acompañamiento psicológico, laboral, de vivienda. Hay infinidad de problemas tanto en Nación como en la Ciudad de Buenos Aires”.
A principios del 2015, el Poder Ejecutivo aprobó la reglamentación parcial de la Ley Nº 26.364 y su modificatoria la Ley Nº 26.842. Para que las víctimas de trata tengan acceso a programas de empleo o cursos de formación laboral ofrecidos por el Ministerio de Trabajo, además de contar con asesoramiento legal y gratuito a cargo del Ministerio de Justicia. Son pequeños avances.
Schaerer considera que para disminuir y prevenir la trata sexual, es necesario “aplicar todos los convenios internacionales, las leyes locales, de profilaxis, de trata, la ley de Migraciones. Y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Ahí está la clave. Si se aplicase lo que está jurídicamente establecido no existiría más la trata sexual, ni la mafia”.

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