Homenaje a los caídos en la represión de 1910

Legisladores porteños del bloque Proyecto Sur rendirán homenaje hoy a las 19 a “los trabajadores caídos por la brutal represión” policial durante los festejos por el centenario de la Revolución de Mayo en 1910, ocurrida bajo el gobierno del presidente José Figueroa Alcorta.
Los legisladores del espacio que conduce Fernando Solanas colocarán mañana una placa conmemorativa en el Parque Centenario, tras una iniciativa aprobada el año pasado en la Legislatura porteña para conmemorar a los más de 2.000 trabajadores reprimidos en mayo de 1910.
Está previsto que sean oradores durante la jornada el candidato a vicejefe de Gobierno porteño y actual legislador, Jorge Selser, el presidente del bloque Fabio Basteiro, y su par Rafael Gentili, autor del mencionado proyecto de ley.
Está confirmada también la participación del secretario General de la CTA Capital, Carlos Chile, quien asistirá acompañado por otros dirigentes de dicha central obrera, según informaron en un comunicado.
“Esta placa es un homenaje al movimiento obrero que durante aquellos festejos fue reprimido por reclamar el cumplimiento de los valores por la Revolución. Por un Bicentenario con justicia, equidad y educación”, expresaron.

Reseña Histórica

por Noemí S. Olivera

Los cien años desde la Revolución de Mayo coincidió con la presidencia de Figueroa Alcorta, gobierno que se caracterizaba por la existencia de un estado conservador y elitista y un sistema de fraude electoral, que se hacía insostenible pero que había servido para mantener en el poder el proyecto político de la oligarquía terrateniente. Ya con la Campaña al Desierto habían doblegado la rebeldía de los pueblos originarios, exterminados en su mayoría, apropiadas sus tierras.

Es así que los festejos oficiales presentaron a invitados a notables de diferentes nacionalidades, se organizaron todo tipo de eventos tales como ceremonias civiles y religiosas, desfiles militares, congresos, banquetes, funciones de gala, entre otros. Llegaron especialmente para los festejos, el presidente de Chile, Pedro Montt., el vicepresidente de Perú, la Infanta Isabel de Borbón, en representación del Rey de España Alfonso XIII, Ramón del Valle Inclán, Vicente Blasco Ibáñez, representantes de Alemania, Paraguay, Japón, Estados Unidos, entre otros. Pero en el pueblo había un fuerte descontento que se manifestaban en protestas sociales, que venían desde comienzo del siglo XX. La Federación Obrera Regional Argentina, (F.O.R.A), de tendencia anarquista, agrupaba a la mayoría de los gremios, junto a la Unión General del Trabajo (UGT) conformada por socialistas y sindicalistas (luego transformada en Confederación Obrera Regional Argentina, C.O.R.A).

Estas protestas sociales se debían a las condiciones de vida de los trabajadores, a la superexplotación, con largas jornadas laborales y bajos salarios, la postergación de conquistas solicitadas como el descanso dominical, la jornada de ocho horas, la protección de la mujer y el niño. El año del Centenario se produjo 298 huelgas.

Ante el descontento las masas obreras, junto con la FORA, plantean la huelga del Centenario para conseguir mejoras laborales y entre otras cosas, la derogación de la Ley de Residencia.

Ley redactada por el senador Miguel Cané y aprobada en 1902, que habilitó al gobierno a expulsar a inmigrantes sin juicio previo y que en realidad se utilizó para reprimir la organización sindical de los trabajadores, expulsando principalmente anarquista y socialistas

Alfredo Palacios cuando asume su banca como primer diputado socialista se opone enérgicamente a esta Ley. En su discurso de asunción dice que con esta ley … “se ha buscado un pretexto para matar las ideas. Pero ya sabemos que no es posible detenerlas, que cuando aparecen en la forma en que se presentan las ideas nuevas, cualesquiera que ellas sean, es claro que todos, que todos los obstáculos, que todos los inconvenientes que se opongan a su paso no han de hacer sino acrecentar la ola cuyo empuje es cada vez mayor“.

Y así fue, porque el 1º de mayo de 1910 más de setenta mil trabajadores se concentran en la Plaza Colón, algo nunca visto. El 18 de mayo iba a iniciarse la huelga general por tiempo indeterminado pero el gobierno conservador decide adelantarse con la represión para evitarla, viendo que peligra su prestigio ante el mundo.

Hay detenciones en masa, y son apresados los miembros del Concejo Federal de la FORA, el comité central de la CORA y los redactores de los diarios anarquistas La Protesta y La Batalla.

Por otra parte los grupos civiles nacionalistas integrados por hijos de los ricos, diputados conservadores, funcionarios del gobierno, policías y militares. Incendian el local de La Protesta y destruyen el diario La Vanguardia, y se queman bibliotecas de obreros.

Los actos del Centenario de la Revolución de Mayo, que la oligarquía terrateniente, pretendía mostrar al mundo como una expresión del “orden y progreso” conseguido en el país, se transformaron así en una lucha violenta entre las clases, con saldos sangrientos y miles de detenidos y con la implementación del Estado de Sitio.



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