La Corrientes Angosta

por Gabriel Luna

Tal vez otra señal inequívoca de la Buenos Aires distópica, que construye afanosamente el intendente Larreta, sea la remodelación de la avenida Corrientes.1 Las distopías aunque aluden al futuro suelen anclarse en un pasado opresor. Se caracterizan por la opresión. Y la opresión (a veces llamada orden por los gobiernos autoritarios) impide el crecimiento de los pueblos, vuelve al pasado, idiotiza y disciplina a las sociedades en beneficio de las elites y/o determinados grupos económicos.

En 1929, hace noventa años, el intendente de la ciudad de Buenos Aires era José Luis Cantilo -de apellido cantarín y sonoro, probablemente abuelo de los actuales cantantes populares Miguel y Fabiana Cantilo- perteneciente a la UCR, un partido que en esa época (no ahora) también era popular. Cantilo escuchó el reclamo de los vecinos por el congestionamiento del centro de la Ciudad. El Centro era una meca. Donde estaba (y todavía está) el núcleo histórico, cultural, político, comercial y financiero, no sólo de la Ciudad sino del país. Todo converge y se emite desde allí. Era necesario ir y muy importante habilitar un fluido tránsito peatonal y vehicular hacia y desde el Centro.
Cantilo adhirió al proyecto de construir el subte B, desde la estación Lacroze hasta el Correo Central (hoy, CCK) a lo largo de toda la calle Corrientes, y de trazar avenidas de norte a sur cada siete cuadras, avenidas de este a oeste cada cuatro cuadras, y dos diagonales.2 El tránsito debía fluir. La retícula de Garay pergeñada en el siglo XVI quedaba obsoleta. La población urbana, estimada durante el siglo XVII en 6000 personas, superaba en el año 1929 los dos millones. Y si bien la Ciudad se había expandido, el Centro seguía contenido en las calles angostas de aquel plano de Garay. Las nuevas trazas implicaban el ensanchamiento de varias calles, expropiaciones, demoliciones, trabajos y molestias. En el caso de la calle Corrientes el proyecto establecía su ensanche, demoliendo una parte de todas las manzanas ubicadas en el lado norte, pero además la construcción del subte B, diecisiete metros por debajo de la nueva avenida, y la construcción del Obelisco.

Asombra hoy, a noventa años de este emprendimiento, de esta demolición, ensanche, construcción monumental de calzada, veredas y subterráneo, que el gobierno de Cambiemos vuelva al pasado, vuelva a instalar en la Ciudad la Corrientes Angosta. Porque de los 7 carriles que había cuando se inauguró el Obelisco quedarán sólo 4. Será una vuelta a la congestión y a la dificultad de llegar y salir del Centro. Los vecinos no pidieron está reforma que claramente los perjudica.3 Se trata de una decisión unilateral e inconsulta del gobierno de Larreta. Cabe una pregunta. ¿Si los vecinos no pidieron la remodelación, por qué la impone el Intendente? Fácil. Por intereses comerciales e inmobiliarios que benefician a una élite y a determinados grupos económicos que sostienen al Intendente… y para disciplinar. Siempre las vueltas obligadas al pasado han sido para disciplinar al pueblo y restablecer el viejo orden conservador -es decir, restablecer los privilegios de la élite-. Así pasó en los gobiernos de Uriburu, Aramburu, Videla, Ménem, De la Rúa… y también ocurre en el de Macri.
Este Gobierno nacional, al cual pertenecen el intendente Larreta y la gobernadora Vidal, responde al viejo orden conservador. Al asumir la gobernadora Vidal lo dejó muy claro, dijo: “Hoy cambiamos futuro por pasado”, fue un acto fallido pero de absoluta sinceridad.

Los datos que el año 1929 determinaron el pedido insistente de los vecinos y movieron al intendente Cantilo a emprender una gran obra céntrica, en particular la construcción del subte y el ensanche de Corrientes, fueron los siguientes.

Año 1929
Población total del Gran Buenos Aires: 3.200.000
Autos particulares: 24.000
Taxis en Capital Federal: 9.000
Ómnibus y tranvías en Capital Federal: 1.600

La obra céntrica dio resultado y fue saludable durante varias décadas, hasta que en los 70’ comenzó otra vez la congestión y creció como problema crítico de la vida urbana hasta nuestros días. Los datos relevados hasta hoy son los siguientes.

Año 2019
Población total del Gran Buenos Aires: 13.400.000
Autos particulares: 3.800.000
Taxis en Capital Federal: 37.000
Colectivos en Capital Federal: 9.200

Es fácil de ver, al comparar los cuadros y evaluar las construcciones y ensanches en los 30’, que hace falta una nueva obra, basada en estos datos y pensada a futuro, para resolver los problemas de congestión, hacinamiento, polución, de acceso al Centro. Y se puede concluir que esa nueva obra no es en absoluto la emprendida por el actual intendente Larreta. La obra inconsulta de Larreta apunta a “peatonalizar” el Centro angostando las calzadas de las calles y restringiendo la circulación de vehículos. Es decir, no se compadece de los nuevos datos: del crecimiento de autos particulares en el AMBA que se ha multiplicado por 158 (un aumento del 15700 %); del crecimiento de los taxis en CABA que se ha multiplicado por 4 (un aumento del 300%); del crecimiento de los colectivos en CABA que -reemplazando a ómnibus eléctricos y tranvías que no producían polución- se ha multiplicado casi por 6 (un aumento del 500%); y, lo que es más importante, no se compadece del crecimiento de la población del AMBA o Gran Buenos Aires -es decir, de la ciudad de Buenos Aires más los tres cordones urbanos próximos- que se ha multiplicado por 4 (un aumento del 300%).

La solución de Larreta para la congestión consiste en reducir el tránsito vehicular, ensanchar las veredas y hacer bici-sendas, cómo si todo el mundo tuviera que llegar y moverse en el Centro caminando o en bicicleta. ¿Es un capricho?, ¿una imposición? El transporte público es deficiente. Se viaja mal. Pero la mayoría de la población urbana consignada arriba no puede o no quiere viajar al Centro caminando o en bicicleta, ya sea por las distancias, la edad, los tiempos empleados, el clima, la falta de entrenamiento físico, la costumbre o la comodidad. Hay un dato insoslayable que ratifica esto. Entran por día 1.300.000 autos a la ciudad de Buenos Aires. No se puede negar esto. No se pueden negar los datos sobre el crecimiento vehicular y el de la población. Sin embargo, el Gobierno va contra estas tendencias, no las considera. Para solucionar los problemas Larreta propone el Centro vacío.4 Es decir una vuelta al pasado, una ciudad con cifras similares a las de 1929. Volver a 1929 también sería volver a la crisis del capitalismo, pero el Gobierno no lo piensa en ese sentido. Lo que sí piensa es volver al auge del país agro exportador de principios del siglo pasado, manejado por una Sociedad Rural. Y lo dice muy claro -más allá del acto fallido de la gobernadora Vidal-. Hoy los integrantes de Cambiemos afirman que todos los males del país se deben a los últimos setenta años de populismo (aunque los últimos setenta años no fueron de populismo, el mensaje es muy claro). Quieren volver al viejo orden conservador, a principios del siglo pasado, donde Argentina era el granero del mundo, había poca industria y los estancieros viajaban a París con la vaca atada. El problema (además de que entonces también había pobreza, explotación y represión) es que ese era un país para 12 millones de personas, hoy la población se estima en 45 millones. ¿Sobran 33 millones de personas? ¿Qué pasará con ellas?

Tal vez sea el intendente Larreta, uno de los fundadores del Pro y de la alianza Cambiemos, quien esté respondiendo a los últimos interrogantes con su propia gestión. Prestemos atención a lo que hace.
Ha bajado el presupuesto de Salud, precarizado la carrera de Enfermería,5 y propone cerrar cuatro hospitales públicos para integrarlos en un único lugar. Proyecto Complejo Hospitalario Sur. Ver la nota “Cuatro hospitales menos” en este mismo número.
En Educación, ha disuelto 29 Institutos de Formación Docente (Profesorados). Proyecto UniCABA.6 Y ha cerrado 14 escuelas nocturnas.
Son medidas que apuntan a la exclusión, a la reducción de la población con derechos primarios a la Salud y la Educación. Pero hay además -y esto incluye a los terrenos de los hospitales por cerrar, los profesorados y las escuelas- una transferencia del espacio público al privado. Larreta está vendiendo terrenos públicos en sectores estratégicos para generar negocios inmobiliarios y construir otra ciudad de Buenos Aires, de torres suntuarias y de cara al río, como una continuación de Puerto Madero.7
Para permitir esa construcción, Larreta ha modificado los códigos urbanístico y de edificación de la Ciudad. Y en ese contexto, el de la Otra ciudad, se entiende más el concepto del Centro vacío. La idea es desalojar el Centro, en beneficio de la nueva ciudad de torres con vista al río. Y convertir el Centro en una especie de parque temático para atraer el turismo (el arma secreta de este Gobierno, según Macri). Una especie de Broadway y cambalache, con Obelisco, tango, Cabildo y breve reseña histórica.

Este proyecto que ya se materializa en la Corrientes Angosta, con la peatonalización obligada, las veredas con estrellas dedicadas a actores y actrices, las guirnaldas eternas en las esquinas, y con los adefesios de Sofovich, las estatuas de esos remanidos personajes de la TV de los 70’ que poblaron la Dictadura de Videla y la adolescencia de Macri (tal vez por eso sean su legado a la Ciudad).8
Las obras de la Corrientes Angosta son frívolas, de baja calidad y corta vida, pero brillantes como un cotillón. Son innecesarias, porque si se quiere peatonalizar una avenida sólo hace falta vallar los extremos. Y son largas, tortuosas y atormentadoras para los vecinos.9
La remodelación empezó en octubre de 2017. Al cierre de esta nota, 15 de enero de 2019, la mitad de lo que era la avenida Corrientes es tierra y un laberinto de rampas y vallas amarillas. El Gobierno vaticina terminar en abril de 2019. Lo que daría un tiempo de obra para terminar el tramo de Callao hasta la avenida 9 de Julio, de un año y ocho meses. ¿Es mucho? ¿Larreta la estira para hacer coincidir la inauguración con el lanzamiento su campaña por la reelección?

Sí. Cabe destacar que para construir en ese mismo tramo el subte B con escaleras mecánicas y galerías múltiples a 17 metros de profundidad, excavando a cielo abierto y construyendo después la calzada de 7 carriles de la avenida Corrientes, se tardó un año y dos meses. ¡En la década del 30’! Esa construcción, enormemente más compleja y útil que la remodelación actual, comenzó el 17 de octubre de 1930 en Callao y terminó con la inauguración de la estación Leandro Alem, junto al Correo Central, el 1º de diciembre de 1931.

Vamos hacia atrás, viajamos a la semilla o lo que es peor: a un pasado distópico. Viajamos al parque temático y sufrimos la gentrificación en el borde de una ciudad ajena de torres espejadas que mira al río. Seremos excluidos. Porque el parque temático no es para nosotros sino para el turismo. Y el turismo es una excusa (como la llegada de las inversiones externas) porque Buenos Aires tiene 1.200.000 visitantes anuales, está lejos de los circuitos masivos, y no aumentará significativamente esa cifra por más parque temático que se instale (y mucho menos éste).
El parque temático sirve para la exclusión.
Larreta aumenta impuestos y tarifas, quiere echarnos entre tantos taladros, veredas y calzadas perforadas, terminadas y vueltas a taladrar, disminuye el presupuesto de Salud, planea cerrar hospitales públicos, quiere controlarnos con vallas y laberintos, disminuye el presupuesto de Educación, cierra profesorados, escuelas, congestiona el tránsito, nos tortura hace más de un año con esta obra absurda. Acá no hay lugar para ustedes, parece decir, son las torres o la intemperie. Vamos hacia el país señorial, ganadero, opulento y agroexportador de principios del siglo XX; vamos a torres con amenities mirando al río. Ustedes no sé.

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1. Ver la nota “La Buenos Aires distópica” publicada en Periódico VAS 118
2. Las calles convertidas en avenidas fueron: Santa Fe, Córdoba, Corrientes, Belgrano e Independencia. Las diagonales fueron las denominadas Norte y Sur. Y la avenida 9 de julio de 140 metros de ancho fue posible tras la demolición de 10 manzanas completas.
3. Ver la nota “El Centro vacío” publicada en Periódico VAS Nº 95
4. Ver la nota “El Centro vacío” publicada en Periódico VAS Nº 95
5. Ver “La Salud no se calla”, nota publicada en Periódico VAS Nº 117
6. Ver “Bochazo a la UniCABA”, nota publicada en Periódico VAS Nº 116
7.  Ver los datos y precisiones de este proyecto en curso en “Historia de dos ciudades”, nota publicada en Periódico VAS Nº 118 y en la pág. Web Otra Buenos Aires.
8. Los adefesios fueron inaugurados por Macri durante su intendencia.
9. Sobre la obra atormentadora de la Corrientes Angosta ver la nota “Corrientes y el laberinto” en Periódico VAS Nº 113

 

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