Abandono del Hospital de Clínicas

En las últimas décadas la crisis del Hospital de Clínicas se desarrolló dramáticamente. La falta de un presupuesto genuino, hace que la escasez de medios sea una constante que se refleja en la falta de insumos, en el deterioro del edificio, del equipamiento, y en que no haya remuneraciones acordes con la capacitación permanente y el esfuerzo de buena parte de sus integrantes. Hay que señalar, como se explicitó en la “Historia del Hospital de Clínicas”, que ya a los pocos años de su fundación se manifestaba la falta de recursos. Esto expresa una vez más, que rara vez la educación y la salud de la población fueron asuntos prioritarios para nuestros gobernantes.

Esto afecta no sólo a los pacientes que concurren al hospital -muchas veces con serias discapacidades físicas- sino también al mismo personal: médicos, paramédicos, y personal auxiliar; que cada vez encuentran más dificultades para desarrollar sus tareas, en un ámbito donde el edificio y el equipamiento deteriorado, terminan afectando la salud física y psicológica del personal.

El edificio, como se ve en la secuencia de fotos, tiene graves problemas en buena parte de sus dieciocho plantas.

En el tercer subsuelo hay zonas inundables, lo que termina afectando y colapsando los ascensores. Se ha hecho una rampita de hormigón para evitar que el agua penetre en los bajo recorridos de los mismos. En las zonas inundables se reproducen los mosquitos y hay además alacranes.

El deterioro general de la instalación de agua, afecta al edificio y al equipamiento. Las filtraciones han causado la eliminación parcial de la Unidad Coronaria en el 10º piso, y el cierre -desde hace ya varios años- del sector de Terapia Intermedia.

Las filtraciones aparecen en casi todos los niveles y el agua fluye muchas veces sobre las bandejas porta cables eléctricos, con el riesgo consiguiente. Las pérdidas de agua tienen su máxima expresión en la Planta Baja, donde están ubicados los consultorios externos y asiste la mayor cantidad de público. A veces se disponen tambores en los pasillos para recibir las fugas de agua. También se ha colocado un caño de plástico en la Espera de Urgencias, para derivar el agua por una ventana abierta hacia un patio interior. Ver fotos. Esto si no fuera trágico, sería casi risible. Pero no lo es, porque esa ventana abierta en pleno invierno afecta a los pacientes que esperan recibir una atención de urgencia, y que enfrentan la posibilidad de incorporar nuevas patologías o agravar las preexistentes.

El tema de los ascensores es también gravísimo. La mayor parte de los veinticinco ascensores, está fuera de servicio. Sobre la calle Córdoba hay un cartel anunciando un plan de 270 días para la renovación y mantenimiento de cuatro ascensores, con un presupuesto de $ 2.157.168.72. Se trata de los ascensores números 10; 18; 19; y 20. Mientras tanto, muchas veces se ve subir por las escaleras a personas con movilidad restringida, que suben así por miedo a perder los turnos, solicitados hasta con cuatro meses de anticipación.

En el piso 10, en el sector de Unidad Coronaria, no funciona el equipo de aire acondicionado. Las ventanas no tienen mosquitero y en el verano muchísimos mosquitos (que pueden transmitir enfermedades como el dengue) atacan a los pacientes. Los insectos llegan de afuera o del criadero en el tercer subsuelo inundado. Y tras los mosquitos, suelen llegar sus depredadores naturales: los murciélagos, que abundan en la zona y también trasmiten enfermedades. De modo que un lugar recoleto y de supuesta inmunidad se convierte en una especie de selva peligrosa donde intervienen pacientes, enfermeras y enfermeros armados de escobas y almohadas para capturar a los quirópteros.

Hay que decir, hablando de almohadas y colchones, que la provisión reciente excede la dimensión las camas. Esto, unido a que el mecanismo de las camas está frecuentemente deteriorado, termina afectando las columnas vertebrales de enfermeras y enfermeros. Cuestión que dificulta la cacería de murciélagos.

En muchas plantas se observan roturas en los cielorrasos de las circulaciones y deterioros en los pisos manchados de óxido. Es para remarcar lo que se visualiza en el piso de Pediatría, Neonatología y Maternidad, donde el cuidado de la higiene y la seguridad debería ser importante. Este panorama que en mayor o menor medida presenta todo el Hospital, no lo merecen ni pacientes, ni profesionales ni el conjunto del personal.

Sería criticable en cualquier Institución Pública, pero mucho más en una que, por el mérito de generaciones de sacrificados médicos e investigadores, contribuyó al prestigio mundial de la medicina argentina. De allí surgieron, entre otras figuras relevantes: un Premio Nóbel como el Dr. Bernardo Houssay, y un inventor de nuevos procedimientos quirúrgicos como el Dr. René Favaloro

 

 

 

 

 

Hugo Finkel, arquitecto
*Fotos del autor.
 

Comentarios

  1. La verdad que como usuario y defensor de l salud publica y ademas vecino del barrio. Se me piantan varios lagrimones. Durante años fueron deteriorandolo adrede. Las diferentes direcciones del mismo lo hicieron o no hicieron nada para que no sucediera. En el 2015 fue denunciado un grupo de inescrupulosos que negociaban con insumos pars el hospital mediante compras din licitaciones o inventandolas. Esto no fue el motivo, obviamente, pero demuestra la existencia de carroñeros de distinta laya. Lo que creo es que esta destruccion obedece a un plan en contra de la buena salud publica, del que el clinicas es uno de los principales exponentes. Abrazo calurosamente al CLINICAS. Fernando.

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