Marcos López y Facundo De Zuviría se animan al juego de las diferencias en una muestra conjunta

por Leticia Pogoriles

Como la celebración de una amistad de más de treinta años, los reconocidos fotógrafos argentinos Marcos López y Facundo De Zuviría contraponen y hacen dialogar un puñado imágenes de cada uno sobre Buenos Aires en la muestra “Contradicciones urbanas”, que a partir de mañana ofrecerá en la galería porteña Rolf Artun un mosaico analógico a color y experimental que contempla minimal, irónica y cariñosamente el espacio público borrando las huellas de su marca autoral.
“Hay ciertas fotografías que si no se pone el crédito, el espectador puede confundirse, puede que sea de él o mía”, reflexiona Marcos López (Santa Fe, 1958) en diálogo con Télam, mientras que, del otro lado del teléfono, Facundo De Zuviría (Buenos Aires, 1954) coincide “hay fotos mías que las ves y sin dudar decís ‘Marcos’: es que transitábamos la misma estética, pero con puntos diferentes. Se ve un grado de parentesco entre ambas fotos”.
Este parece ser el hilo conductor de ese doble faz de la muestra, la sensación de que la marca autoral se diluye entre dos artistas consagrados por su distintivo sello personal. Aquí, mientras uno registra ventanas románticas de cafecitos, el otro regocija la visual con unas piletas de natación a la espera de su dueño; cuando alguno distrae con una vidriera de esas peluquerías de antaño, su colega apunta a una esquina atestada de publicidad callejera.
La primera muestra que hicieron juntos fue allá por el 82 en Casa Pardo, en San Telmo, con la fotógrafa Julie Méndez Ezcurra. “Con Facundo nos conocemos desde los 80, tuvimos una formación y una amistad que continuó todos estos años, este es casi un festejo de colegas”, dice López y De Zuviría apunta: “Seguimos siendo muy amigos aunque nunca más volvimos a exponer juntos. A esta altura hacer esto, aunque sea acotado, nos parece celebratorio”.
Las fotografías -que pendulan entre lo ‘flâneur’ de Facundo y un amarillo rabioso que López despunta- son menos de treinta, fueron sacadas entre los 80 y 90 y pertenecen, por un lado, a la serie “Estampas porteñas” de De Zuviría, en su mayoría en copias vintage -impresas en el año que fue producida la toma- y, por otro, el portfolio “Tristes trópicos”, de López, una serie que nunca se expuso en Buenos Aires copiada en cibachrome, un tipo de papel fotográfico para positivado directo a partir de diapositivas y que está “en extinción”, dice Federico Curutchet, de Rolf Art.
Pero en este “experimento” entre dos artistas, que en teoría hace ya algunos años que se han diferenciado estéticamente y que ahora conviven armónicamente en una sala para hacer reaccionar al espectador, el ‘punctum’ es otro: la ciudad y sus elementos, la búsqueda del detalle sin producción, lo espontáneo que regala la urbe un día cualquiera. El telón de fondo diario hecho protagonista.
“Mostramos el ‘click’ del fotógrafo asombrado, es un señalamiento del espacio urbano, es la fotografía como estética del hallazgo. Es algo que fui olvidando y este fue un reencuentro amoroso con la fotografía directa”, dice López, dedicado en los últimos años a un material con fuerte producción, al cine y a la pintura. “Esta muestra es todo lo contrario a mi obra actual, que es más bien barroca y empalagada de códigos de comunicación”, refuerza.
Su contraparte también repara en eso: “las fotos tienen que ver con lo intuitivo, lo sensible, algo poético en lo imagen. Es una poesía que nace de cierta emoción en lo que mirás. Una vitrina que me conmueve, un descubrimiento formal de líneas y ese placer de encontrarlo, es lo que me parece el instante poético” resume con tino De Zuviría, que muy pocas veces exhibió su trabajo a color, reservado con recelo a su intimidad y que se autodefine como “un cazador de imágenes, busco algo en la calle y lo encuentro”.
El ojo entrenado quizás resuelva el juego de las diferencias que proponen en Rolf Art. López juguetea con la ironía de piscinas esperando en balcones y una fachada de supermercado que, entre derruido y olvidado, genera cierta compasión. De Zuviría hilvana la nostalgia porteña con una vidriera cortinada de “Chiquita Peinados” y el pulso cafetero urbano que late en el detalle.
“Me parece que mi mirada tiene algo más de nostalgia por la ciudad y la de Marcos es más irónica. La mía puede tener cierta ternura y es afectuosa, quiero a Buenos Aires, es el tema y la excusa para mis imágenes”, revela De Zuviría y López suma: “El tiene una mirada cariñosa y reconciliatoria, yo soy más irónico, crudo”.
Finalmente, Marcos López amalgama la diversidad y propone un “un diálogo de miradas, los dos tenemos cierto humor e ironía sobre la observaciones, no es casual que sigamos siendo amigos. Nos complementamos en una mirada cariñosa hacia la ciudad, en rescatar tipografías de los bares, en la foto como rescate del olvido hay temáticas en común y una cosa retro de los 50. Ese es el espíritu de la exposición”.
Contrapunto, diálogo, juego, amistad y, sobre todo, imágenes cómplices de una ciudad, “Contradicciones urbanas” pone la lente en la luz, el curso de las cosas, el movimiento de sus gentes, su industria, sus aires, sus vahos, pero también sintetiza la ira, el cinismo, la frustración o el humor de los habitantes mostrando toda una nueva fisonomía de lo público.
Lo analógico como bandera es también un rasgo de este encuentro entre dos grandes. “Es un ‘revival’ porque exponemos fotografía tomadas del negativo, como se fotografiaba antes. También hay algo generacional que nos une, algo que nos llama la atención de la ciudad, son fotos no estrepitosas” considera López sobre “esta exposición de cámara”, como la define su compañero.
“Todo se mezcla bastante y me gusta que así sea”, concluye De Zuviría sobre estos dos caminos bifurcados que dejan y dejaron huella en la estética fotográfica nacional y que ahora que se vuelven a definir, como una oda a la larga amistad, en un mismo rumbo.
Con la curaduría de Florencia Giordana Braun, “Contradicciones urbanas” inaugura mañana a las 19 en Posadas 1583, P.B. “A” y se podrá ver hasta el 23 de marzo, con entrada gratuita.

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