Crónicas VAStardas

Síndrome de China por Gustavo Zanella Lukita, dice, cuando se presenta a sí mismo. Treinta y pocos. Petisón. Bigote. Boina de viejo, campera setentista. Morral. Anteojos. Habla con todos los de la fila del bondi; no hay quien no lo conozca. A todos saluda con un beso y les pregunta por sus familiares, llamándolos por su nombre. También con los colectiveros, raza parca si las hay, que también lo reconocen. No solo tiene una memoria prodigiosa, sino que no olvida una cara. Es esa clase de persona amable que dice (Leer más…)