Las grietas de Santa Catalina
La vieja ciudad que asoma cuando el negocio inmobiliario empuja Durante días, las misas salieron al atrio y el templo quedó en silencio. A partir de esas puertas cerradas, el monasterio de Santa Catalina volvió a encender una discusión que Buenos Aires arrastra desde hace décadas: qué significa proteger un edificio histórico en una ciudad que interviene, densifica y transforma incluso allí donde el pasado sigue siendo una presencia física. Una escena mínima para un conflicto mayor En la esquina de San Martín y Viamonte, donde el bullicio del microcentro (Leer más…)
