Ley de Plan de Manejo Participativo

 Asamblea Parque Lezama

Los vecinos necesitan decidir sobre los parques y las plazas

Los espacios públicos y verdes son tan esenciales y necesarios para la vida que los ciudadanos deben poder decidir y disponer de ellos de acuerdo a sus particularidades y realidades territoriales.

Cuando los vecinos comenzamos a reunirnos en la Asamblea del Parque Lezama en el año 2013, una de las primeras cosas que surgieron -además del inmediato rechazo al cierre de un espacio público, con todo lo que ello significaba- fue un listado de qué cosas queríamos y nos parecían importantes y cuáles no. Así vimos que sectores como el Anfiteatro o la cancha de futbol de los pibes, que para nosotros eran fundamentales, para los funcionarios del GCBA no tenían ninguna importancia y se los excluía de su mal llamado ‘proyecto de puesta en valor’. Y también se excluían los bebederos, las mesitas para juntarse a comer o los baños con acceso a discapacitados, entre otras cosas.

Entonces empezamos a pensar que no sólo nos oponíamos a la obra de enrejado, el cementado y la reducción de espacios comunes, sino que queríamos buscar una forma legal de proponer y de opinar para que nuestras valoraciones y las de otros vecinos pudieran mejorar los espacios que pertenecen a todos quienes lo usamos.

Así surgió, tomando como experiencia previa la del Parque Avellaneda, nuestro proyecto de ley Plan de Manejo Participativo N° 418-p-2015, que propone hacer una Mesa de Trabajo, compuesta por vecinos, organizaciones barriales, representantes del Ejecutivo, y representantes de la Comisión Nacional de Monumentos y de Lugares y de Bienes Históricos -ya que nuestro Parque tiene la particularidad de ser además Monumento Histórico Nacional-.

Desde entonces hasta hoy se han multiplicado las experiencias de participación vecinal en distintos parques y plazas de CABA. Son cada vez más fuertes las voces de los vecinos que reclaman por participar en las decisiones sobre los espacios públicos y verdes. Entre las experiencias que surgieron se encuentra la de Parque Chacabuco, donde los vecinos rechazaron un proyecto inconsulto para la instalación de un bar, que era innecesario. La de Parque Patricios, donde los vecinos rechazaron las bajo-cocheras impuestas y también la instalación de un área de servicios dentro del parque (léase instalación de un bar grande). Otra experiencia fue la destrucción -también inconsulta- de la plaza Casa Cuna, frente al Hospital de Niños Pedro Elizalde, para poner una estación de micros. Y otra, el intento de enrejado de Plaza Mafalda; que fue rechazado por los vecinos, lo que ocasionó el abandono de la Plaza por parte del Gobierno, dejarla sin mantenimiento como castigo a los vecinos que se oponían al enrejado.

Un asunto escandaloso fue el negociado de la Plaza Houssay, donde sin consultar al consejo consultivo comunal se votó en la Legislatura (y aprobó por 54 votos del PRO-ECO-FPV) la construcción de un polo gastronómico destruyendo el trazado original de la Plaza, como si éstos 54 fueran los dueños y decidores de cómo tenemos que disfrutar el día a día en nuestras plazas. Otra cuestión es la avanzada ‘puesta en valor’ del Parque Saavedra, ante la cual los vecinos exigen primero resolver el tema de las inundaciones. O la remodelación del Parque Ameghino, donde los vecinos propusieron recientemente crear una comisión vecinal de seguimiento de las obras, similar a la experiencia que se desarrolló en el Parque Lezama, ya que ellos no fueron avisados de las obras y ningún funcionario puede responder a una simple pregunta: ¿qué proyecto hay para el Parque? Está claro que algo no quieren mostrar a los vecinos.

Así es que: señores funcionarios a tomar nota, abrir los oídos y hacer lugar a la voluntad de participar que vienen manifestando los vecinos en toda la CABA. Ya, no sólo deberíamos pensar en planes para negocios particulares  sino en algo que contemple a todos los espacios de nuestra Ciudad, donde los ciudadanos podamos decidir sobre qué tipo de parques y plazas queremos, atendiendo las necesidades reales que tenemos, más allá de los pseudo-proyectos encubridores de negociados que ustedes imponen.

 

 

 

 

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