El problema de este país son los pelotudos

La columna de Severo Alegre

 Parte 2

 Esta columna seguirá con el estudio y exorcismo de los pelotudos. Y quien crea en el lugar común de que las segundas partes no son buenas, se equivocará. En este caso, la segunda parte es más profunda y resonante que la primera. Incluso el título suena como un eco: Pelotudos dos. Pelotudos dos.

Y resuena porque trata de un tema actual y candente. Es una pelotudez joven y abismal, uno no puede dejar de mirarla. Realmente fascina. Pero antes de acercarnos, recordemos un axioma de la primera parte: “No existe la pelotudez congénita”. Uno no nace, se hace pelotudo. ¡Esto quiere decir que hay una opción! ¿Ser o no ser pelotudo?, es la cuestión. Se puede evitar o dejar de ser pelotudo. Pero no es tan fácil. La pelotudez está en el aire: en la radio, los diarios, las revistas, televisión, Internet. La pelotudez es un componente cultural que nos atraviesa, se instala en el cuerpo. Y después de un tiempo mata sin aviso. Igual que la hipertensión. De modo que andemos con cuidado.

 Pelotudos dos trata de dos polos. Una polaridad construida por el poder para dividir a los pelotudos. ¿Dividir para dominar? No exactamente. Dividir para hacer negocios.

¿Cuál es la noticia? A través de los medios de comunicación masivos se está construyendo una polaridad social y también los actuales fenómenos del 8N y 7D. El truco es como el de los ilusionistas, consiste en distraer con un Boca-River, con un conflicto, una batalla, una guerra, mientras se está haciendo otra cosa. La ilusión no tiene sustancia, es una pelotudez, pero puede ser letal si se convierte en un conflicto, una batalla, una guerra.

¿Qué ocurre? Este Gobierno Nacional pretende ser revolucionario, luchar contra las corporaciones persiguiendo la felicidad del pueblo. Sin embargo, apenas mantiene una lucha mediática con el Grupo Clarín para crear esa ilusión. Y Clarín tampoco encarna la suma de todos los males… Es una mierda, una corporación capitalista, pero tanto o peor son Barrick Gold, Pan American Energy, Osisko Minnig, Cargill y Monsanto -por nombrar algunas de las corporaciones que actúan en el país-, que envenenan concretamente al pueblo, y practican un capitalismo extractivo de recursos no renovables. Sin embargo, el Gobierno Nacional mantiene relaciones cordiales con estas corporaciones.

Conclusión. No hay tal polarización. Ni el Gobierno Nacional ni Clarín son lo que pretenden. La gente salió a protestar el 8N por diversas cosas. Pero sigue alentándose la polarización, y hay pelotudos capaces de tomar las armas -para apoyar o resistir- porque creen que el Gobierno está haciendo la Revolución, y hay pelotudos capaces de apoyar a Clarín para defender la libertad de prensa, la libertad cambiaria, y tener más seguridad en las calles.

 La joven y atractiva pelotudez abismal está entre nosotros. Caerán en ella pelotudos de distinto signo. Resultará inevitable. El peligro es que la pelotudez no lleva tilde pero puede acentuarse con el tiempo y devenir en conflicto, batalla, guerra. La ilusión y el peligro están entre nosotros. Mientras tanto, continúa la libertad extractiva y contaminante de las corporaciones, y el Gobierno Nacional junto al Gobierno de la Ciudad negocian con el Grupo IRSA la construcción del Dubai argentino en la Costanera Sur y un shopping mall en el Edificio del Plata.

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Ver también:

El problema de este país son los pelotudos I

 

 

Comentarios

  1. ¿Cuál es el peso de la crisis económica recurrente que tiene el país con prioridad en los medios de comunicación?
    ¿Por qué sucede esto?
    ¿Qué pasa con los ciudadanos argentinos qué tomamos partido por la energía puesta por todo el gobierno en contra de una empresa privada?

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