San Telmo: entre el arte vivo y las antigüedades

por Asamblea Parque Lezama

El barrio está cambiando. Las opciones se achican y las pulsiones tienden a la expulsión. Quienes pretenden marcar el pulso de San Telmo, los comerciantes y anticuarios, embistieron contra la feria de los domingos a través de un comunicado. Se quejan del aumento de puestos ilegales, dicen que afectan el turismo. Dicen que la competencia es desleal, que los bolsillos no rebalsan como antes y las ventas bajan. Pero apuntan justo a las ferias que están reguladas y que además pertenecen a organizaciones del barrio. La feria de Humberto Primo, que está organizada por la Asociación cooperadora del Cesac 15; y la feria del Pasaje Giuffra, creada por el Movimiento Asambleas del Pueblo, que sostiene diariamente dos comedores en nuestro barrio.
Nos preguntamos entonces: ¿es real el argumento del comunicado para declarar en estado de emergencia a San Telmo? Este fenómeno ferial, que atrae a miles, se da sólo una vez a la semana. ¿Cómo puede generar una emergencia? ¿O es que en realidad se quiere transformar el barrio en una zona exclusiva? “Más vale pocos pero buenos” sería el slogan justo para atraer un tipo de público con mayor capacidad de consumo, que pueda acceder a restos gourmets, ropas de diseño y locales de arte y antigüedades suntuarias. Eso sí, que a ningún funcionario de turno se le ocurra implementar un registro para regular el comercio de antigüedades, combatiendo así el mercado ilegal que se da en estos espacios, porque será fuertemente resistido y frenado, con el mismo ímpetu con el que se exige a las autoridades mano dura para quienes trabajan dignamente los domingos en las ferias.

Parece curioso que turistas y visitantes locales elijan el domingo para recorrer masivamente nuestro barrio. Pero ocurre justamente porque se puede disfrutar de un buen espectáculo callejero: títeres, estatuas vivientes, malabares, músicos, candombe; se puede compartir una danza, el arte vivo, o simplemente pasearse por la calle mirando los puestos, que curiosamente no venden antigüedades.
El recambio que pretenden estos comerciantes y anticuarios para nuestro barrio no será fácil. La pulsión también se da del otro lado, el barrio tira y resiste, entre sus calles convive una multiplicidad de identidades que ocupan, disfrutan y enriquecen el espacio público: murgas, llamadas de candombe, milongas a cielo abierto, peñas, músicos, actores, titiriteros, muralistas, bailarines, cineastas, asambleas, comedores. Y muestran que San Telmo no sólo es un barrio de arquitectura y antigüedades

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