Represión en el Congreso

Crónica desde las vallas por Mariane Pécora El Congreso amaneció blindado. Las vallas, altas y frías, marcaban no solo un perímetro, sino un clima: un anticipo de la distancia entre lo que ocurría dentro del recinto y lo que se vivía en la calle. Adentro, el Senado se preparaba para debatir el proyecto de ley de modernización laboral. La iniciativa del oficialismo —elaborada a la medida de las exigencias del FMI— perjudica enormemente a las y los trabajadores y beneficia a los grandes empresarios, patronales y algunos popes del sindicalismo (Leer más…)

Osvaldo Ortemberg. Un demiurgo entre nosotros

por Mariane Pécora Estamos sentados en una mesa de un bar de avenida Corrientes; afuera el calor de diciembre arrecia impiadoso. Sobre la mesa, un café americano y una botella de agua mineral se entremezclan entre el celular en modo grabador, una libreta de anotaciones y un libro que desafía una época trazada por el oscurantismo, la negación y esa sensación de terror que pretende imponer un gobierno que aspira a reducir el país a tiempos de esclavitud. No es un libro prohibido. Es un arma cargada de poesía. Las (Leer más…)

Alerta sobre el declive en la Libertad de Expresión en Argentina

por Mariane Pécora El segundo informe anual sobre libertad de expresión en Argentina, elaborado en conjunto con la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y la Federación Internacional de Periodistas (FIP), da cuenta del grave deterioro de las condiciones para el debate público y el ejercicio del periodismo bajo el gobierno de Javier Milei. Presentado el martes 2 de diciembre ante autoridades de la Comisión de Sistemas, Medios (Leer más…)

María Remedios del Valle la Madre de la Patria

por Mariane Pécora 1827. Plaza de La Recova: una anciana pide limosna, lleva una gastada chaqueta del ejército, un faldón remendado, va descalza y envuelve su cuerpo flaco y encorvado con un raído manto de bayetón. Los vecinos desconocen el nombre de esa mendiga de rostro cruzado por cicatrices, boca mellada y mirada vidriosa, que alterna sus horas en los atrios de las iglesias o en la Plaza de la Recova, pidiendo ‘algunita’ moneda para comer, vendiendo pasteles o masticando algún mendrugo. Es una mujer callada, ruda, casi hosca. Sólo (Leer más…)