“Me han preguntado si lo que cuento en Mujeres invisibles es ficción”
Hacer una investigación periodística es transformar la bronca en deseo de cambio y motor de acción. La labor de la historiadora, docente y escritora, Alicia Panero, es ejemplo de este movimiento. El resultado material es, por ahora, dos libros: Mujeres invisibles y Soldado desconocido. Su trabajo comienza desde la culpa por no haber prestado atención a qué habíamos hecho las mujeres además de ser madres o viudas durante la guerra. “Trabajando en una institución militar, en una cátedra de investigación histórica, habiendo ido a treinta y dos vigilias por el (Leer más…)
Memoria Fantasma: Nadie sabe lo que puede un poema
por Maia Kiszkiewicz Memoria Fantasma acaricia los límites, los reconoce, e irrumpe ante ellos, se clava, los vuelve sensibles. Es que, sin duda, revisar el pasado y sentir las estocadas en el presente es la única forma de convivir con los vestigios de la historia y romper la linealidad del tiempo, la falsa idea de los ciclos, repetición sin fin de una lógica que requiere cuerpos sumisos. Bárbara Alí, autora también de La mancha de los días (2016) y Movimiento de ida (2020), es y no es la nadadora que (Leer más…)
Femiautista: el autismo ya no es cosa de varones
por Maia Kiszkiewicz Dieciocho de noviembre de dos mil veintidós. Sonrisa, una porción de torta en la mesa con mantel floreado, un pequeño candelabro rosa con velas a medida y un bonete amarillo que luce un pin con el símbolo del infinito multicolor, el arcoíris que representa el espectro, la comunidad LGTBQIAP+. Identidad y celebración. El orgullo de ser quien es. Andrea —Andy— Cukier, feminista interseccional, autista, realizadora de podcast, amante de los gatos, el helado, los emojis y las meriendas, invita, desde su Instagram Femiautista, a celebrar el auticumpleaños. (Leer más…)
Murga que cruza la ciudad
por Maia Kiszkiewicz Natalia Ponce se para, sola, maquillada: a veces, pestañas exuberantes, nariz azul, rostro blanco. Otras, labios rosas, cachetes brillosos. Mira el micro en el que llegó al corso. Cierra los ojos, escucha, a lo lejos, la multitud. Respira hondo. Prepara su mente y su cuerpo. Se le eriza la piel, la recorre un escalofrío. Lo que siente sólo lo sabe quién lo vivió. Y quizás ni siquiera. La experiencia es intransferible. No es nervios. Es felicidad, pero tampoco. Es más que eso. Un exceso. Lágrimas que brotan (Leer más…)
